Vuelta a España 25

Ayuso levanta los brazos y se tapa los oídos

Se marchó en solitario en el primer puerto y después de una cabalgada acompañado de otros doce aventureros remató su primera victoria en la Vuelta

CERLER (HUESCA), 29/08/2025.- El ciclista español del Emirates UAE Juan Ayuso celebra su victoria en la séptima etapa de la Vuelta Ciclista a España que vive este viernes su segunda jornada montañosa con salida en Andorra La Vella y llegada en Cerler (Huesca) tras 187 kilómetros de recorrido. EFE/Javier Lizón
Ayuso se lleva las manos a los oídos para celebrar la victoria Javier LizónAgencia EFE

Juan Ayuso se llevó las manos a los oídos al cruzar la meta. Una señal para indicar que no hace caso a las críticas que le llovieron después de dejarse ir en la subida a Pal en Andorra apenas 24 horas antes. La primera etapa de montaña de la Vuelta dejaba una imagen de rendición. La segunda, de éxtasis.

Ayuso se guardó todo lo que pudo cuando la Vuelta llegaba a su casa, a Andorra. Allí le esperaba su familia, sus padres, su novia y su perra, Trufa. Y salió reforzado desde allí para ganar su primera etapa en la Vuelta. Con un ataque lejano, en el puerto del Cantó, el primero de los cuatro que debían afrontar los corredores.

Después encontró la colaboración de un grupo de aventureros que se animaron a intentarlo. Entre ellos estaba Jay Vine, el ganador de la etapa del jueves en Andorra, que pretendía asegurarse vestir durante algún día más el maillot de lunares que distingue al líder de la montaña.

Lo hizo y por el camino ayudó a Ayuso a conseguir su victoria. «La primera hora de carrera la he hecho solo y luego Jay me ha ayudado mucho», reconocía Ayuso. Después, volvió a marcharse en solitario camino del triunfo.

Antes de lanzarse se aseguró de que la escapada era una opción viable. «Antes de salir había hablado con algún corredor de Visma y me habían dicho que no iban a permitir la fuga. No me quedaba más remedio que inmolarme en la primera subida», reconocía Ayuso después. «Se me ha hecho largo el puerto final porque la primera parte de la carrera me ha pasado factura», añadía.

Ayuso se marchó otra vez sin compañía en la subida final a Cerler, el puerto donde hace casi 40 años el ciclismo descubrió a Lale Cubino. Algunas pintadas recordaban la hazaña del bejarano, primer ganador en la estación de esquí del Pirineo oscense.

Por detrás el Visma no quiso menear el grupo. Dejó irse a los de delante para controlar a los que quedaban. «Si hubiéramos querido, podíamos haber luchado por la victoria, pero queremos guardar fuerzas en el equipo para la segunda y la tercera semana», reconocía Vingegaard después de la llegada. Sólo dejaron que se moviera Marc Soler, que no cuenta para la general y que se incrustó entre los escapados y el grupo de favoritos.

Vingegaard da la sensación de tenerlo todo controlado, de decidir quién se puede mover y cuándo. Y de saber perfectamente cuándo va a atacar él para decidir la carrera. De momento ha dejado pasar las dos primeras etapas de montaña sin apenas desgaste. Ha permitido que las ganara su gran rival, el UAE, que ya lleva tres después del triunfo en la contrarreloj por equipos. Pero ninguna afecta a la general. Y, aunque es segundo a algo más de dos minutos y medio de Traeen, sigue siendo el verdadero líder de la Vuelta. Ya ha soltados dos veces el maillot rojo. La próxima vez que lo vista, pretende que sea para llegar a Madrid.

Mientras Vingegaard piensa en el futuro, en lo que pasará dentro de dos semanas, Ayuso disfruta del presente. De la victoria más grande de su carrera. Y se lleva las manos a lo oídos para no escuchar las críticas. «Intento no mirar las redes, pero sí me llega lo que dicen en la carretera. Y duele», reconoce.