Con 35, mejor que nunca

El partido ante Francia coloca a Gasol junto a los más grandes de la historia del baloncesto europeo. Su papel como líder en solitario ha mejorado todavía más su rendimiento con la Selección.

Si Juan Carlos Navarro habló de «semana fantástica» después de liderar a España en el Eurobasket de 2011 con tres exhibiciones en los cruces definitivos, Pau Gasol debería hablar de quincena fantástica a las puertas de una nueva final europea. Desde que debutara con la Selección en 2001, Pau no se había enfrentado a una situación como la de este verano. Sin su amigo, capitán y eterno compañero de habitación Navarro y sin la presencia de su hermano, él es el indiscutible referente de la Selección. Así lo apuntaron sus compañeros, así lo transmitió el seleccionador y así lo admitió él con la naturalidad de quien ha jugado más de 1.100 partidos en la NBA y lleva dedicando trece veranos de su vida a la Selección. Su respuesta ha sido mejor que nunca. Con 35 años, Pau vive su momento más pleno con España y la exhibición en la semifinal ante Francia le encamina a convertirse en el Jugador Más Valioso (MVP) de más edad en la historia del Eurobasket.

«No sé si volveré a anotar 40 puntos, probablemente no», afirmó después de endosar 46 a los Bucks de Milwaukee allá por el mes de enero de este año. A Pau le regeneran los retos. De ahí su sobresaliente temporada en su estreno con los Bulls de Chicago. Y de ahí, el «sí» que dio a la Selección para afrontar un nuevo Campeonato de Europa. Porque Pau aceptó el desafío lanzado por la Federación Española de Baloncesto por culpa de lo sucedido el año pasado en los cuartos de final de la Copa del Mundo. El «hemos venido a Francia para ganarles aquí» que soltó reunido con sus compañeros en el centro de la cancha tras ganar a Grecia era la prueba de que a Gasol le mueven los retos. Él no se cansa de decir que vive día a día, pero en el medio plazo tiene un objetivo muy definido: los Juegos Olímpicos, una nueva final con Estados Unidos es una de las pocas cuentas que tiene pendientes y afrontarla pasaba por jugar el Eurobasket.

Pau ha llegado al torneo mejor que nunca. Se reguló durante la preparación tras acordarlo con el seleccionador. Pocos minutos, pero de calidad para afrontar en las mejores condiciones un campeonato que le exigiría lo máximo desde el primer día. Pau ha crecido en el Eurobasket más rápido de lo que lo ha hecho la Selección. Y lo ha hecho con varias llamadas de atención incluidas. «Éste es un grupo con menos talento que en años anteriores y por eso hay que trabajar más», declaró con toda la solemnidad en el primer momento crítico, antes del partido con Alemania. Lo que sucedió luego ha sido una sucesión de actuaciones que le emparentan con los más grandes de la historia. Sus 40 puntos y 11 rebotes ante Francia remiten a tipos como Nikos Gallis, Drazen Petrovic o Sasha Djordjevic. El griego se proclamó campeón de Europa en Atenas anotando 45 puntos en la final ante la URSS en 1987. Dos años después, la mejor Yugoslavia de la historia ganaba el Eurobasket en Zagreb con 28 puntos en la final de Petrovic. En 1995, el actual seleccionador serbio, Djordjevic, liquidaba a Lituania con 9 triples y 41 puntos en el partido por el oro.

La última muesca de Pau fue ante Francia, pero es que antes ya había hecho de todo. Alguien que sabe de baloncesto, un tal Kareem Abdul Jabbar, ha afirmado que lo mejor de Pau es su versatilidad y eso es lo que está demostrando en este Eurobasket. Está jugando de cara al aro, de espaldas como un pívot puro, corriendo contraataques, lanzando y anotando de tres como un alero (los seis triples a Polonia)... Pau está haciendo de todo. Los números no mienten. Anota y rebotea muy cerca de sus mejores números de siempre; pasa y tapona como nunca y está jugando más de 30 minutos por partido. Es el mejor anotador del torneo, el mejor taponador, el quinto reboteador... Ya nadie se acuerda de los que le acusaban de blando –«soft»– en Estados Unidos. Ante Francia, el equipo más físico del campeonato, Pau superó a Gobert y Lauvergne. Por eso se entienden todos los adjetivos que le ha regalado la prensa mundial. Incluso los rivales terminaron rindiéndose al partido de Pau. «Pido disculpas por criticar el arbitraje. No quise desmerecer el partido de Pau», aseguró Batum. Parker, el líder galo, seguía perplejo: «Aún estoy intentando entender qué ha pasado». Buena parte de la respuesta tiene 35 años.