De Gea-Keylor, pies y manos

De Gea y Keylor Navas se saludan antes del amistoso disputado ayer en León
De Gea y Keylor Navas se saludan antes del amistoso disputado ayer en León

El portero de España, pese a encajar un gol al comienzo, no pierde la calma y da continuidad al juego con el pase.

El primer balón que llegó al área de De Gea, gol. Mal comienzo del portero del Manchester United, pero mucha paz. No se puso nervioso el hombre sobre el que había puestas muchas miradas ayer en León, por su inminente fichaje por el Real Madrid, porque el «caso Casillas» ha estallado justo en medio de la convocatoria y porque en la meta de enfrente jugaba Keylor Navas, el otro guardameta blanco, quizá su compañero el año que viene si se marcha Iker. El que no siga la Premier con regularidad, ha podido ver en los resúmenes las paradas que ha hecho el portero madrileño a lo largo del año, que le han servido para ser nombrado el mejor de su equipo tanto por los compañeros como por los aficionados, pero ayer se le podía observar durante todo un partido y De Gea demostró que aparte de brazos, tiene buenos pies. Poco exigido en los remates –ningún tiro a puerta aparte del gol, aunque los centroamericanos sí fueron peligrosos–, el meta se dedicó a ser un defensa más. Atento para salir al corte de los balones largos cuando los rivales rompían el fuera de juego, no se amilanó con la presión alta a la que intentó someter Costa Rica a España. De Gea combinó perfectamente los pases en largo y los pases en corto, factor este último muy importante cuando los tuyos juegan como lo hace La Roja. Lo explicaba Guardiola en el Barça: «No me importa que Valdés se equivoque en uno, quiero que siga intentando pasar el balón porque nos da continuidad en el juego». Si España quiere el balón, hasta el portero debe saber pasarlo. Ya en los entrenamientos, tanto él como Casillas como Rico forman parte de los rondos como uno más. El portero del United, al que le costó adaptarse a Inglaterra con un irregular primer año, ya parece tener el cuajo suficiente. Con 24 años, el de ayer era su quinto partido con la Selección (sólo uno oficial, ante Luxemburgo), aunque es habitual en las listas desde antes. Ha estado en casi todas desde 2012, justo después de que España ganara la Eurocopa. Como normalmente las convocatorias engloban dos partidos, Del Bosque en las últimas suele dar uno a Iker y otro a David, lo que en su día llamó una «transición dulce».

En la otra punta del campo, Keylor Navas también tuvo su momento. Si De Gea brilló con los pies, el costarricense se lució con las manos. El mejor rato de España fue al comienzo de la segunda parte, pero el resultado no se alteró gracias a Keylor. Detuvo un cabezazo de Sergio Ramos a bocajarro, aunque fue anulado por fuera de juego, y un remate todavía más difícil de su compañero, casi en el área pequeña, poco después. También pudo en un mano a mano con Cazorla y en otro disparo con otro de los jugadores con los que comparte vestuario en el Bernabéu: Carvajal.

Y mientras, Casillas bromeaba en el banquillo, tan tranquilo.