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El lado oscuro de la Supercopa. Brazaletes violetas para luchar contra la discriminación de la mujer en Arabia Saudí

Amnistía Internacional se los ha enviado a los cuatro clubes participantes y a la Federación para que los utilicen durante los partidos

Entrenamiento del Real Madrid en Riad
Entrenamiento del Real Madrid en Riad FOTO: Julio Muñoz EFE

La Supercopa de España se traslada a Arabia Saudí y con ella las reclamaciones para que ese país respete los derechos humanos, especialmente los de las mujeres y los colectivos LGTBI. Por eso Amnistía Internacional ha enviado brazaletes violetas que simbolizan esa lucha a la Federación y a los cuatro clubes participantes para que los usen durante los partidos y en sus comparecencias públicas.

Amnistía Internacional denuncia que la apertura que vivió el país durante su turno de presidencia del G-20 era más una cuestión de maquillaje y marketing que una transformación real. “Se ha vuelto a silenciar a todo aquel que se atreva a criticar al régimen saudí, las mujeres siguen sufriendo una discriminación legitimada por leyes y jueces, se han retomado las ejecuciones, y su participación en el conflicto de Yemen contribuye a matanzas de población civil que constituirían crímenes de guerra”, explica la Ong en un comunicado.

“Si bien en estos tres últimos años hemos sido testigos de algunos avances, como el levantamiento de la prohibición de conducir o la posibilidad de practicar deporte, incluida la creación de una Liga femenina, por desgracia, las buenas palabras del presidente Rubiales en 2019 están muy lejos de haberse convertido en realidad en Arabia Saudí. Es un hecho que defender la igualdad en ese país es algo muy arriesgado para las mujeres, como demuestran las condenas impuestas a mujeres activistas como Loujain al-Hathloul o Nassima al-Sad”, explica el director de Amnistía Internacional España, Esteban Beltrán. “Por eso, sea con este brazalete violeta que les proponemos, o de la forma que ellos consideren, pedimos que esta edición de la Supercopa destaque el importante papel de las mujeres activistas saudíes, en un país donde defender la igualdad puede conllevar largas penas de prisión, prohibición de salir del país o hablar con medios extranjeros”, añade.

“El hecho de que la RFEF haya decidido colaborar en este ‘lavado de imagen’ de las autoridades saudíes y que esté dispuesta a que la Supercopa se España se juegue en este país hasta 2029 supone un desprestigio para este torneo y para todo el fútbol español”, asegura Beltrán. “Hace unas semanas el mundo del deporte se indignaba a raíz de la prohibición expresa de las muestras de afecto entre las personas homosexuales que asistan al próximo Mundial de Qatar. Pues bien, tampoco veremos muchas en esta Supercopa, ya que en el país donde se juega, la homosexualidad se castiga con penas de cárcel y el adulterio conlleva incluso penas de flagelación”, añade el director en España de la Ong. “No pedimos a los equipos que no jueguen en Arabia Saudí, ni a las aficiones que no sigan este torneo, pero sí confiamos en que un gesto de solidaridad hacia quienes sufren una represión día a día en el país pueda visibilizar y denunciar su precaria situación”, dice.

Denuncia Amnistía Internacional las discriminaciones que sufren las mujeres en el día a día. “El sistema de tutela masculina sigue limitando sus vidas en aspectos como el matrimonio, el divorcio, la custodia de los hijos o la herencia. Además, continúan sin recibir la ayuda suficiente sin son víctimas de violencia sexual u otras agresiones”, afirma en su nota.

Sobre el colectivo LGTBI denuncia que la agencia de seguridad saudí considera la homosexualidad como una “idea extremista”, por lo que se puede castigar con prisión. “El crimen de la homosexualidad es uno de los más atroces y feos”, ha afirmado el presidente del Consejo de Altos Estudios de Arabia Saudí.

La pena de muerte sigue vigente en el país y en 2021 se ejecutó a 40 personas sólo entre los meses de enero y julio. Actualmente hay 39 personas en prisión “por su activismo, su defensa de los derechos humanos o sus críticas al gobierno saudí”.

Amnistía Internacional denuncia también las contradicciones entre los códigos éticos de los clubes participantes, que destacan su compromiso con los derechos humanos y su actitud respecto a la disputa de la Supercopa en Arabia Saudí.