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Sara Sálamo, mujer de Isco, revienta las redes con “los ricos de izquierdas”: “Si cobraras mi salario te la soplaría...”

El activismo ecológico con avión privado de la mujer del malagueño y la reacción del jugador al triunfo del Real Madrid en la Supercopa han enloquecido Twitter en las últimas horas

Sara, durante la presentación de Isco como jugador del Sevilla CF
Sara, durante la presentación de Isco como jugador del Sevilla CF FOTO: Instagram larazon

El ex jugador del Real Madrid y flamante fichaje del Sevilla, Isco Alarcón, ha sido sin duda uno de los hombres del verano. Su futuro, la desorbitada ficha que reclamaba su agente o sus dardos al Real Madrid han sido unos de los asuntos más comentados en las últimas semanas.

El centrocampista de 30 años se despedía del Real Madrid el pasado 30 de junio y su futuro ha sido objeto de numerosas especulaciones hasta que, por fin, el pasado 7 de agosto el club hispalense hacia efectivo su fichaje. El de Arroyo de la Miel confesó que había sido “un verano diferente y difícil”, sobre todo tras su salida del Real Madrid. “Es el primero que he tenido demasiadas vacaciones, algo a lo que no estoy muy acostumbrado. Las he aprovechado bien para entrenar y ponerme a tono. No veía el momento de unirme aquí y de empezar a jugar que llevo mucho tiempo sin hacerlo. Siempre existe el nerviosismo de tu futuro, pero ya estamos aquí y con muchas ganas”, indicó.

Isco firma por dos temporadas y el sueldo fijo que percibirá será cinco veces menor que lo que percibía en el Real Madrid. O lo que es lo mismo, cobrará poco más de un millon de euros netos en cada una de sus dos temporadas en el Sánchez Pizjuán. Sin embargo, tiene una importante cantidad de variables y objetivos fijados, que de cumplirse en su totalidad podrían disparar el salario del malagueño hasta los cinco millones de euros. Es decir, 10 millones por dos temporada.

Las polémicas virales

Pero, de lo que más se ha hablado en las últimas horas no ha sido de su futuro futbolístico con el equipo de Nervión sino de las polémicas generadas en redes sociales. Si ayer, el malagueño se volvía viral por su reacción al ser preguntado por la Supercopa de Europa, su mujer ha provocado un incendio en redes que comenzaba con las ostentosas vacaciones de la pareja y sus trayectos en avión privado.

La mujer de Isco Alarcón se considera una absoluta defensora de los derechos de la mujer y los animales, una activista contra el cambio climático y ahora también “una rica de izquierdas”. La actriz e “influencer” ya recibió un aluvión de criticas cuando publicó hace un mes en su Instagram una fotografía del activista contra el cambio climático Atlas Sarrafoglu sujetando un cartel en el que se podía leer: «Este es el verano más frío del resto de tu vida». «Para tenerlo en cuenta…», escribió la actriz junto a la instantánea. La respuesta no se hizo esperar y fueron muchos los que recordaron a la mujer del futbolista sus vacaciones en yate o sus traslados en aviones privados.

Al hilo de esta polémica un usuario escribió “Para ser de izquierdas vives muy bien en el capitalismo”, junto a fotos de sus lujosos viajes y su trayectos en avión privado. Y Sara no tardó en contestar. “Ser de izquierdas no está reñido con querer disfrutar tus vacaciones, querido. Es tan fácil como que no te importe pagar muchos impuestos para que todo el mundo tenga acceso a una sanidad, educación, vivienda y cultura de calidad”, escribió en un mensaje que corre como la pólvora por la red social del pajarito. En solo unas horas, cuenta con más de 10.000 “Me gusta” y superar el millar de comentarios.

Ante las criticas recibidas, la mujer del ex madridista insistió: “La diferencia entre tú y yo, es q si cobraras mi salario, te la soplaría como vive el resto”, algo que tampoco gustó a muchos usuarios que tildan su activismo de postureo.

“Hombre Sara, en Instagram me dices no sé qué de cambio climático y luego estas en un avión y yate privado. Tú me dirás” o “¿Qué ejemplo tiene quedar ella? Es actriz, no la presidenta del gobierno”, se puede leer en algunos de los comentarios. El debate está servido.