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Luis Enrique elige a España

El nuevo seleccionador ha renunciado a ofertas económicas superiores para entrenar a la Roja.

  • El nuevo seleccionador nacional Luis Enrique Martínez. EFE/Alberto Estévez
    El nuevo seleccionador nacional Luis Enrique Martínez. EFE/Alberto Estévez

Tiempo de lectura 5 min.

10 de julio de 2018. 02:11h

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Domingo García Madrid. 3/7/2018

El 9 de julio es un día marcado en la carrera de Luis Enrique con la selección. En 1994 Tassotti le rompió la nariz en el España-Italia de cuartos del Mundial de Estados Unidos. Ayer, veinticuatro años después, la sangre derramada en aquella tarde en el estadio de Foxborough era compensada con el nombramiento como seleccionador. Luis Enrique dirigirá a la Roja durante los próximos dos años, fundamentalmente porque él quería ser seleccionador. «No hemos hablado con otros», admite el presidente de la Federación Luis Rubiales, que agradece el esfuerzo económico del técnico asturiano para dirigir a España. «Él quería ser seleccionador, ha tenido ofertas importantes y no podíamos llegar a esos números», explica Rubiales. «Pero quería ser seleccionador», insiste.

El compromiso del nuevo técnico de la Roja es para los próximos dos años, hasta la disputa de la Eurocopa de 2020. Además, ese mismo año hay elecciones a la presidencia de la Federación y el presidente que llegue –o Rubiales, si continúa– tendrá libertad para nombrar al nuevo seleccionador. La Federación buscaba dar un paso más que hiciera avanzar el juego de la selección. «Tenemos claro el perfil del entrenador», admitía Rubiales antes de anunciar el nombramiento de la segunda conferencia de prensa de la mañana. La primera fue para anunciar el fichaje de José Francisco Molina como director deportivo. La segunda se dividió en dos partes. La primera, dedicada a la Supercopa y la segunda, al nuevo seleccionador. «Tiene que ser una persona de carácter, que imponga su criterio dentro del vestuario, al que se respete al cien por cien. Buscamos un líder que marque una pauta de trabajo de la que nadie se salga», explicaba el presidente. El ejemplo, para él, es Luis Aragonés, el hombre con el que España completó el proceso de transformación en un equipo ganador. «Fue un gran seleccionador, aunque sé que tuvo algunos problemas con vosotros», reconocía. «Lo ideal es que nos llevemos todos bien, que nos respetemos», añadía.

Las palabras del presidente dejan entrever que ha faltado orden dentro del grupo en el último Mundial. Quizá porque faltaron referencias después del precipitado despido de Lopetegui. «Se fue nuestro líder, el que era nuestro entrenador», admitía Koke después de la eliminación contra Rusia. Julen era algo más que un entrenador, había trabajado con muchos de los convocados desde que tenían dieciocho años en las categorías inferiores de la selección y la relación con ellos de respeto y cariño era mucho mayor de la que podían tener con cualquier otro técnico. Ahora Rubiales busca un líder de otro tipo, que ejerza desde el carácter. Y eso le sobra a Luis Enrique.

Para Rubiales, que sigue convencido de que hizo lo mejor al despedir a Lopetegui, el ambiente hubiera sido irrespirable de haber continuado el nuevo entrenador del Madrid dirigiendo a la Roja. Cada decisión, cada error, hubiera sido motivo de polémica. Sin embargo, no preocupa en la Federación el carácter del nuevo técnico. Un volcán capaz de entrar en erupción en cualquier momento, igual que el presidente. «Hay un ambiente interno y un ambiente externo. No vivimos en una burbuja, sabemos que es una persona con carácter y que ha tenido algunas cuestiones con la prensa. Intentaremos llevarnos todos bien. Pero esperamos que el ambiente interno sea el mejor y también espero que el externo. Intentaremos que la relación, aunque sea escasa, sea la mejor posible», admite el presidente. Luis Enrique no concede entrevistas personales. Ni siquiera en su año sabático lo hizo. La última se la concedió a un ciclista aficionado y youtuber que la difundió a través de las redes sociales. No han sido pocos tampoco sus roces con la prensa, especialmente en Barcelona.

Luis Enrique, consideran en la Federación, es el hombre indicado para añadir profundidad a la posesión. Es lo que ha faltado en los últimos campeonatos, especialmente en este Mundial, y él ya lo hizo en el Barcelona. Aunque entonces tenía a Neymar y Luis Suárez para aprovechar con sus desmarques de ruptura el toque de los centrocampistas. Consiguió mezclar la posesión con un juego más directo sin dejar de asegurar la propia portería, algo que también le ha faltado a España en este campeonato. Antes, la Roja era capaz de defender con el balón. En Rusia, ha dominado la pelota, pero no el juego y cada pérdida de balón era un drama para la portería española. «Al estilo no podemos renunciar», dice el presidente. «Entiendo que se ponga en duda el estilo cuando no se gana, pero hay muchas cosas buenas. El seleccionador es el que va a hacer las convocatorias y el que los va a poner a jugar. Cuando no ganas tienes que mover algo, pero eso no significa cambiarlo todo. Necesitamos un entrenador de éxito, que sea moderno. El fútbol español tiene unas características que no se pueden cambiar de la noche a la mañana», admitía Molina.

Los jugadores no han sido consultados ni informados de la decisión. Entiende Rubiales que los futbolistas deben dedicarse a jugar y de la gestión ya se encarga la junta directiva. «La junta directiva es la primera que tiene que conocer el tema y, a partir de ahora, los jugadores. Si alguno nos llama y quiere que hablemos con ellos estaremos encantados», reconocía el presidente.

Entre los internacionales todavía no se sabe si seguirá Gerard Piqué. El azulgrana comunicó en octubre de 2016 su intención de abandonar la selección tras el Mundial. Molina no quiere entrometerse antes de hablar con Luis Enrique. «Es un extraordinario jugador. A mí me gustaría que siguiese, pero el que tiene que decidir es el seleccionador y es con el primero que quiero hablar. Me gustaría que ningún jugador español renunciase nunca a la selección, pero el seleccionador tomará la decisión que tenga que tomar», admite el director deportivo. Luis Enrique ya hizo que Piqué recuperara una vez la motivación para seguir jugando. «Después del Mundial de Brasil quería dejarlo todo, la selección y el Barça. La motivación lo es todo. Si no estás motivado para hacer algo, déjalo. Después de hablar con Del Bosque cambié de decisión. La llegada de Luis Enrique hizo que volviera a motivarme», admitía el central hace dos años. El primer reto para el seleccionador.

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