Fútbol

Qatar 2022. Un Mundial bajo sospecha

No respeta las tradiciones (será en invierno), ni los derechos humanos de los que construyen los estadios

El trofeo de la Copa del Mundo de 2022
El trofeo de la Copa del Mundo de 2022 FOTO: Kurt Schorrer / HANDOUT EFE

Las bicicletas y el Mundial eran para el verano hasta que la FIFA decidió conceder la organización del torneo de 2022 a Qatar. La Copa del Mundo empieza el 21 de noviembre y termina el 18 de diciembre, con el tiempo justo para que los finalistas puedan celebrar la Navidad en casa.

Será un Mundial de lujo, con aire acondicionado en los estadios más pomposos que habrá visto un campeonato de este tipo. Pero también un Mundial bajo sospecha. Sospechas de amaño, por ejemplo, que llevaron a la cárcel a Michel Platini. El Mundial ya no respeta ni las tradiciones ni los derechos humanos, a juzgar por la cantidad de denuncias relacionadas con la construcción de los estadios, por las condiciones en las que trabajan, viven y, en demasiadas ocasiones, mueren los que los construyen.

Las últimas cifras publicadas en febrero por «The Guardian» hablaban de 6.500 fallecidos en las obras. La mayoría de la mano de obra está compuesta por emigrantes a los que obligan a trabajar entre 16 y 18 horas diarias, los siete días de la semana, con temperaturas que rondan los 50 grados.

El Mundial obliga a cambiar el calendario, a alterar el ritmo natural del fútbol, como si no estuviera ya bastante alterado en los últimos años. El de 2019 fue el último verano normal para el fútbol de élite y para la vida en general. El fútbol tendrá que esperar al menos a 2023 para recuperar totalmente su ritmo natural.

Sobre el césped será la primera oportunidad de Luis Enrique de ganar un Mundial, el que sería el segundo para España. «Espero que 2022 sea un año de éxitos», dice el seleccionador en el mensaje navideño de felicitación. «Es una de las citas que todo futbolista espera, en la que tenemos puestas todas las esperanzas para devolver la alegría a la afición», añade.

España tiene querencia por los Mundiales diferentes. Después de doce años de ausencia regresó a la Copa del Mundo en Argentina 1978, el primer Mundial de la era moderna disputado en invierno. Y en invierno también ganó el único Mundial de su historia, en Sudáfrica 2010. Era también el primer Mundial organizado en África. En el primero que se disputó en Asia, en Japón y Corea 2002, también estuvo cerca, pero se cruzó Al Ghandour en el camino.

España busca recuperar el lugar que ocupó en el fútbol mundial entre 2008 y 2012. La selección de Luis Enrique dio el primer paso alcanzando las semifinales de la Eurocopa y la final de la Liga de Naciones. La progresión dice que el próximo campeonato debería ganarlo. Y el próximo campeonato es el Mundial.

Es el primero para esta generación de futbolistas, pero también será el último para Messi y, quizá, para Cristiano Ronaldo. El fin de una era. Leo ya está clasificado con Argentina y llega con la confianza de haber ganado la Copa América, su primer título con la albiceleste. Es el paso que le queda para intentar igualar a Maradona, aunque lo de Diego es una pasión que va más allá del fútbol. Era un país resumido en una camiseta con el número «10».

Para Cristiano podría ser también la última oportunidad de ganar un Mundial, aunque para eso tendrá que clasificarse primero. El portugués corre el riesgo de haber disputado ya su último Mundial en Rusia 2018. Portugal tiene que jugar la repesca en la que se cruzaría con Italia, que ya se perdió el Mundial anterior al caer en la repesca con Suecia. Una de las dos selecciones, al menos, se quedará fuera del Mundial.

El fútbol está en un cambio de ciclo y España se ilusiona con poder dirigirlo.