Fútbol

Bruno Fernandes lleva a Ronaldo a Qatar tras la victoria de Portugal contra Macedonia del Norte (2-0)

Dominando el partido y sin dudas, la selección portuguesa no permitió sorpresas y estará en la gran cita. Ronaldo jugará su quinto Mundial

Bruno Fernandes celebra, perseguido por Ronaldo, uno de sus goles en el Portugal-Macedonia del Norte
Bruno Fernandes celebra, perseguido por Ronaldo, uno de sus goles en el Portugal-Macedonia del Norte FOTO: JOSE COELHO EFE

Cristiano Ronaldo estará en el Mundial, con Messi y también con Mbappé. El pasado y el presente y el futuro del fútbol en el mejor escenario para intentar dejar la última huella, para que los dos jugadores que han marcado una época tengan aún el protagonismo que durante tanto tiempo han tenido. La Portugal de Cristiano esperó hasta el final, pero a diferencia de Italia no dudó contra Macedonia, no perdonó sus ocasiones y evitó lo que hubiese sido una segunda sorpresa, demasiado hasta para un mundo tan extraño como el fútbol. Y es verdad que todo el mundo hablaba de Cristiano, de que estaba en juego su quinto Mundial y de la mentalidad con la que iba a disputa el choque contra Macedonia del Norte. Pero fue Bruno Fernandes quien marcó los dos tantos, uno en cada parte, demasiado peso para un rival valiente, pero sin recursos. Su única posibilidad era llegar con el marcador igualado hasta el final, como sucedió contra Italia y ahí, jugar con los nervios de quien tenía más que perder. No sucedió. Portugal fue mejor, tiene futbolistas de más clase y no dudó casi nunca. Se ganó ir a Qatar.

En el momento decisivo, Portugal mostró su mejor cara, la del equipo con experiencia en los momentos decisivos y con jugadores con kilómetros en la élite y mucha clase en las botas. Supo jugar de todos los modos. A cara descubierta, con el marcador empatado y corriendo a la espalda después, cuando Macedonia tuvo que ir a por el partido y se le vieron todas sus carencias. Como suele suceder en estos casos, cuando el conjunto débil se ve obligado a ir ganar, es cuando más profunda se hace la derrota.

Media hora duró la esperanza de Macedonia del Norte, cuando el partido estuvo más o menos igualado. Si Ronaldo protagonizaba el remate más peligroso del partido, en un tiro cruzado, Macedonia del Norte respondía yéndose al ataque y forzando dos saques de esquina seguidos. Es decir, que había ido a Portugal a dar la cara, como había hecho en Italia. Otra cosa es que pudiera hacerlo. Pese a que lo intentó con balones parados, que eran su mejor opción, la defensa portuguesa comandada por Pepe, fue muy superior siempre. El ex del Real Madrid sigue sumando años, pero no le pesan. Ronaldo le recibió como «el Rey» en los entrenamientos de Portugal y el defensa lo demostró. Él robó el balón en el segundo tanto de Portugal y se notó su mando atrás. Tiene 39 años y una carrera enorme a sus espaldas. Y tenía muchas ganas de llegar a Qatar.

Firme en defensa, Portugal es un equipo lleno de jugadores con talento para jugar al fútbol: Bruno Fernandes, Jota, Bernardo Silva, Moutinho, pero lo que le gusta de verdad es robar y correr. Si lo consigue es mortal. No permite un error y menos a rivales inferiores. Y Macedonia lo tuvo. Ahí estuvo la diferencia y ahí se acabó la igualdad. Un pase horizontal en la defensa de Macedonia fue en realidad una puerta abierta a la derrota. Entre Bruno Fernandes y Cristiano Ronaldo se fabricaron una contra veloz, que terminó con un pase de este último a Bruno, que no falló.

El tanto acabó con los nervios de la grada O Dragao y cambió el rumbo del partido. Ya no eran dos equipos buscando un gol. Ahora era Macedonia quien tenía que buscar la portería, mientras Portugal podía dedicarse a su mejor plan: echarse un paso atrás y salir a toda velocidad. Ya no había jugadores de Macedonia buscando la falta desesperada para evitar la contra. Ahora ya estaban descolocados, intentando hacer algo que no saben: jugar al ataque.

Macedonia se fue apagando según pasaban los minutos y sus futbolistas eran conscientes de que camino a Qatar había llegado ya a un punto de casi no retorno. Como sólo llevaban un gol en contra, mantenían cierta esperanza. Hasta que Bruno Fernandes, de ese balón que robó Pepe, montó desde su campo una jugada supersónica y precisa que él mismo terminó con un remate de primera, Un jugadorazo al que le falta un escaparate más grande que al actual Manchester United para hacerse valer en el fútbol. El Mundial puede serlo.

Portugal ya era una fiesta, mientras en Macedonia no creía en, ni siquiera empata. Portugal seguía apretando, robando muy rápido y manejando el partido y la fiesta. La del equipo y la de Ronaldo, menos decisivo, pero aún con vida.