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Kyrgios no va más: así ha sido su escupitajo a un espectador en Wimbledon

El australiano volvió a dar la nota durante todo el partido contra Jubb. Empezó perdiendo y acabó con victoria en un largo encuentro lleno de polémica

Nick Kyrgios ya la ha armado en su primer partido en Wimbledon
Nick Kyrgios ya la ha armado en su primer partido en Wimbledon FOTO: TOLGA AKMEN EFE

Puede que Kyrgios esté empezando a pensar que quien le va a ver no sólo quiere tenis, que tras tantos años y polémicas, el sello Kyrgios exige un ración de espectáculo no necesariamente deportivo. En su primer partido en Wimbledon de este año, no ha tardado en dar al público lo que le pide. Ha debutado frente a Paul Jubb y antes de que acabara el primer set, ya ha tenido un enfrentamiento con una jueza de línea y después ha protagonizado una serie de polémicas que no han tenido mucho sentido. Al final ha ganado un partido muy disputado. 3-6, 6-1, 7-5, 6-7 (3) y 7-5 y que evidentemente se le ha hecho largo.

Kyrgios dice que lo intenta, que se quiere controlar, pero es que no le sale. Cuando está en la pista, se deja llevar por la pasión, en su caso mal entendida, y si algo le sale mal, busca un culpable a quien echarle la culpa. En su partido de Wimbledon, ante la expectación de la grada, primero se quejó de la hierba: “Por qué es tan lenta? Es hierba, dejad de regarla. Dejad de hacerla tan lenta. No debería haber intercambios sobre hierba. Dejad de ralentizarla, díos mío”, dijo y después se quejó porque una persona del público hablaba: “No para de hablar en medio del punto cuando estoy a punto de hacer un revés, no puede ser, hermano”, dijo. “Pueden ver el tenis, pero hablar y gritar en medio del punto, ¿por qué?”, dijo “No empiezo a insultar cuando están comprando en un supermercado, ¿verdad?”, insistió Y luego la tuvo con una juez de línea.“¿Ha venido una persona hoy a verte hablar hoy?”, le preguntó a gritos. “No”, se repondió el mismo. “Lo entiendo, pero ¿por qué lo haces? Ninguna persona del estadio ha venido a verte hacer nada. Ni una sola persona. ¿Sabes lo que quiero decir? No tienes ni un fan. Eres una chivata”, dice. Lo que sucedió es que ella había informado de algo que había hecho el jugador australiano al juez de silla y Kyrgios no lo pudo aguantar.

Fue un show ciento por ciento Kyrgios: hizo un saque por abajo, que no salió. Lanzó una pelota por encima del estadio y cuando le anularon un ace, estalló.

Luego dijo que había recibido insultos racistas: “¿Así que la pura falta de respeto de un espectador a un deportista es aceptable en Wimbledon? ¿Pero no se acepta una gorra con dos logos? ¿Cuándo está el límite? Eso es aceptable, el racismo es aceptable, así que ¿cuándo se acaba? Entonces, ¿dónde está el límite?”, aseguró.

No acabó ahí el asunto. Justo al acabar el choque y antes de ir a saludar a su rival, se volvió hacia la grada y escupió hacia el lado de la grada desde donde le habían insultado todo el duelo.

Lo ha tenido todo el jugador australiano en su debut en un torneo que, como ha reconocido, le hace especial ilusión ganar, pero en el que nunca termina, como en casi todos, de dar el último paso, el de dejar atrás los asuntos extradeportivos y centrarse en jugar. En Wimbledon, en su primer día, ya ha gastado todas las balas de lo que podía hacer para mostrar su enfado, su carácter y hacer que el público se divierta. Ahora, liberado, podría ponerse a jugar.