Tenis

Rybakina, la “rusa” que conquistó el Wimbledon del veto a Rusia

La tenista nacionalizada kazaja en 2018 remontó la final a la tunecina Ons Jabeur (3-6, 6-2 y 6-2)

Rybakina, con el trofeo de campeona de Wimbledon
Rybakina, con el trofeo de campeona de WimbledonTOLGA AKMENAgencia EFE

Las lágrimas de Ons Jabeur en la entrega de trofeos mostraban su frustración, pero, en el fondo, uno de los grandes objetivos que tiene lo está consiguiendo: la tenista tunecina quería ganar Wimbledon, por supuesto, pero también se ha propuesto convertirse en una “inspiración para las mujeres árabes que creen que nada es imposible”. “Me siento como una embajadora de mi país, pero también de los jóvenes y de las mujeres. Quiero ver más jugadores en mi país, en Medio Oriente, en África. Creo que nunca creímos lo suficiente en que podemos conseguirlo, pero ahora estoy tratando de mostrárselo”, dice Jabeur.

Eso lo ha conseguido. Wimbledon, no.

Se lo ha impedido la kazaja Elena Rybakina, que impuso su tenis poderoso para remontar en la gran final (3-6, 6-2 y 6-2). Empezó hecha un flan, agarrotada, superada por el talento de su rival, que tiene una mano estupenda y sabe jugar muy bien con las dejadas, los cortados... Cedió el primer set sin oponer mucha resistencia. En el fondo, se trataba de una final entre dos novatas en un encuentro tan importante. Los nervios, por tanto, iban y venían. Cambiaron de lado y cuando Rybakina encontró el camino para meter sus poderosos saques, fue la dominadora absoluta del encuentro, dueña de los intercambios y con respuestas ante las jugadas que le planteaba las tunecinas para atraerla a la red y después pasarla. Le hizo correr mucho Jabeur, pero no negoció ningún esfuerzo. Falló alguna volea de más Elena y sólo tuvo problemas en el tercer set, para salvar un 0-40 que hubiera igualado el choque. Con un saque cuyo resto se ha marchó fuera, se proclamó campeona. Y le costó asimilarlo porque lo celebró con mucha timidez.

Este 2022 ha sido el del veto de Wimbledon a los jugadores y las jugadoras rusas y bielorrusas por la guerra de Ucrania. No han podido participar tenistas de la talla de Medvedev, Sabalenka... Pero, curiosamente, el nombre de la campeona es justamente una tenista nacida en Moscú y con su familia residiendo en la capital de Rusia. Hasta júnior, eran sus colores y los defendió en las categorías inferiores, pero en 2018 se nacionalizó kazaja a cambio de un apoyo económico que necesitaba y que le ha llevado muy lejos, a levantar el título más importante del mundo del tenis con 23 años recién cumplidos.