Coronavirus

La UE decidirá hoy si cancela temporalmente la devolución de billetes y reduce el pasaje de los aviones

La Comisión anunciará las medidas para reanudar la actividad aérea sin restricciones

Terminal T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas esta semana
Terminal T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas esta semana FOTO: Luis Díaz La Razón

El sector aéreo tendrá puestos sus ojos hoy en Bruselas. La Comisión Europea dará a conocer las directrices para que el transporte aéreo pueda reanudar su actividad sin restricciones una vez que lo más duro de la crisis sanitaria del coronavirus parece superado. En la actualidad, los aviones operan sólo para presentar servicios esenciales de carga y atender a desplazamientos inaplazables. Pero ahora hay que configurar un plan de vuelo que se adapte a la nueva realidad. A la Comisión le ha tocado, sobre todo, configurar un nuevo protocolo sanitario para que los pasajeros recuperen la confianza y vuelvan a subirse a un avión.

Hay dos puntos especialmente sensibles que la UE deberá abordar: el distanciamiento social y qué hacer con los cientos de miles de billetes cancelados por la pandemia y cuyo reembolso reclaman los pasajeros. Respecto a este punto, tanto España como otro grupo de 12 países -Bélgica, Bulgaria, Chipre, República Checa, Grecia, Francia, Irlanda Letonia, Malta, Países Bajos y Portugal- han solicitado que la Comisión exonere temporalmente a las aerolíneas de su obligación de devolver el dinero en el plazo legal de una semana. España ha pedido sustituir las devoluciones por “vouchers” canjeables en un determinado periodo de tiempo, pasado el cual, las aerolíneas deberían reembolsar al pasajero el importe íntegro del billete original.

La cuestión de los billetes no es un asunto menor para las aerolíneas. Todas se han quedado prácticamente a cero en su cuenta de ingresos, pero sus gastos siguen corriendo. Y aunque algunas como Air France-KLM, Norwegian, Alitalia o Lufthansa han recibido auxilio de sus respectivos estados, su situación financiera es más que delicada. Hasta tal punto, que el presidente de la patronal española de aerolíneas (ALA), Javier Gándara, ha advertido de que quebrarán si tienen que devolver el importe de todos los billetes.

Distancia

La cuestión del distanciamiento social es no menos espinosa y entronca también con la delicada situación económica que atraviesa el sector. La Comisión Europea advirtió tiempo atrás que la separación es primordial y que sería clave en las decisiones a tomar. Pero la solución en la que se piensa, eliminar los asientos centrales de los aviones, cuenta con la más rotunda oposición del sector. Las compañías aseguran que no es ni viable ni necesario desde un punto de vista sanitario. Según aseguran, en la cabina de los aviones el aire se renueva cada tres minutos y la utilización de filtros HEPA -fabricados con los mismos medios que los utilizados en los hospitales- elimina virus y bacterias con una efectividad del 99,99 por ciento, lo que hace que el riesgo de contagio a bordo sea bajo. Además, el uso de medios de protección adicionales ya asumidos por el sector como mascarillas o medidas preventivas como la toma de temperatura en los aeropuertos contribuyen a blindar la seguridad de los pasajeros.

Desde un punto de vista puramente económico, la supresión de un tercio de su pasaje pondría en peligro la supervivencia del sector. La principal organización mundial, la IATA, asegura que, según un estudio que ha realizado, esta medida sólo sería soportable para cuatro de las 122 principales compañías que componen la organización.

La distancia supone también un reto para los aeropuertos. Aunque en este momento, con los vuelos en mínimos -la actividad en las terminales cayó más de un 98% en abril-, es factible hacerlo, el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) ha advertido de que, en el momento en que la actividad se recupere, será inviable e incluso peligroso. Según sus estimaciones, obligaría a las instalaciones a operar a ente el 20% y el 40% de su capacidad real por las inmensas colas que se generarían, lo que pondría en riesgo su viabilidad. Además, añaden, desde un punto de vista sanitario resultaría peligroso porque obligaría a los viajeros a acudir antes a las terminales y a permanecer allí más tiempo, con el riesgo de aglomeración y de mayor contagio.