Coronavirus

Lluís Comerón: «Apostar por la rehabilitación es hacerlo por el bienestar y crearía 400.000 puestos de trabajo»

El presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España cree que es “una prioridad” que viene de antes del coronavirus pero que ahora se hace más necesaria

Luís Comerón, presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE)
Luís Comerón, presidente del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE)ANA AMADO

- Los arquitectos han puesto el foco en la rehabilitación como uno de los ejes necesarios para la recuperación de España. ¿Qué les hace pensar que es una buena palanca?

- Su capacidad para generar empleo. Renovar viviendas, edificios y espacios públicos a un ritmo mucho mayor que el de los últimos años ya era una urgencia antes de la crisis del Covid-19 para cumplir con necesidades medioambientales, incrementar el parque de vivienda de alquiler asequible y adecuarlos a los requerimientos actuales. Si tenemos en cuenta que el promedio de trabajadores ocupados en rehabilitación en países europeos semejantes al nuestro es del 3,9%, mientras que, en España, se reduce al 2,2%, si alcanzáramos esos niveles, se crearían 400.000 nuevos empleos.

- Desde hace meses, el Ministerio de Transportes viene haciendo hincapié también en este aspecto como eje de su política, pero da la impresión de que no hay actuaciones que respalden esta intención...

- Hemos trabajado con el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana tanto en la necesidad del impulso a la renovación urbana como en algunas líneas de acción concretas y esperamos ver pronto medidas en dicha dirección.

- Además de empleo, ¿qué aporta la rehabilitación a la economía que no aporten otros sectores?

- La inversión en renovación urbana, desde las pequeñas reformas hasta las actualizaciones integrales de edificios, genera un alto ratio de empleos y, por lo tanto, supone un ahorro en prestaciones de desempleo, impulsa a pymes, profesionales y autónomos, revierte mayoritariamente en producción en nuestro país y genera un retorno fiscal muy elevado. Por el gran número de pymes y autónomos que forman parte de ella, la construcción es el segundo sector económico generador de empleo después de la agricultura y tiene una gran capacidad de arrastre sobre otros sectores.

- El CSCAE también considera prioritario incrementar el parque de vivienda social pública. Pero, ¿de dónde se pueden sacar los fondos en una situación de estrecheces presupuestarias?

- Las administraciones disponen, en muchos casos, de suelo para realizar operaciones que se pueden financiar a través de la colaboración público-privada y que se acelerarían si se confirma la disponibilidad de los fondos anunciados por Bruselas.

- ¿Y cómo se puede convencer a un particular, en la situación actual de incertidumbre económica, para que acometa un esfuerzo económico tan importante como el de reformar su casa?

- No se trata de «convencer», sino de crear un marco económico y normativo que facilite que la decisión de rehabilitar sea conveniente en un número suficiente de casos, con subvenciones, reducciones impositivas, desgravaciones fiscales y adecuación de algunas normativas y procedimientos para facilitar su aplicabilidad.

- ¿Apostar por la rehabilitación y la vivienda pública no es hacerlo por el modelo del «ladrillo» tan denostado en los últimos años y del que se quiere huir?

- Apostar por renovación urbana y vivienda pública, especialmente en alquiler, es apostar por el bienestar social e individual de las personas. El sector de la edificación es un motor económico en todo el mundo, también en los países más desarrollados y, en España, especialmente en rehabilitación estamos muy por debajo de las ratios de los países europeos que nos rodean.

- ¿Por qué es importante una Ley de Arquitectura y Calidad?

- La Ley de Ordenación de la Edificación, desde 2000, ha supuesto un incremento considerable en la calidad de materiales y elementos constructivos, pero es necesario complementarla con un instrumento que impulse la calidad de los espacios que generan y su adecuación a las nuevas necesidades, garantizando el bienestar de las personas.

- ¿Las viviendas españolas están en general mal diseñadas en vista de lo ocurrido durante esta crisis?

- Las viviendas y los edificios en los que vivimos fueron diseñados para las necesidades de la época en la que se construyeron. El confinamiento nos ha revelado algunas prestaciones que no estaban previstas en nuestras viviendas, pero nuestras formas de vida, trabajo y ocio también han cambiado. La poca actividad en rehabilitación de los últimos años, con una media de apenas 10.000 licencias anuales para gran rehabilitación, ha generado un retraso importante en la actualización de inmuebles que, precisamente ahora, debemos recuperar.

-¿Va a cambiar el coronavirus el modo de diseñar y construir las casas?

-Es pronto para saberlo. Muchas generaciones anteriores han vivido pandemias y solo en algunos casos se puede constatar un efecto relevante sobre el diseño de las viviendas o en las tramas urbanas. Es necesario tener más perspectiva para entender mejor esta pandemia concreta y las incertidumbres que pone de manifiesto, para poder aprender sus lecciones adecuadamente.

- ¿Cree que los compradores estarán dispuestos a pagar más a cambio de tener más luz o zonas exteriores?

-Estoy convencido de que cada vez valoraremos más aspectos como la iluminación y ventilación natural, las zonas exteriores, la habitabilidad y el confort en las viviendas y espacios de trabajo. Es decir, su calidad arquitectónica. Estos factores deberían establecer un diferencial entre los inmuebles respecto a dicha calidad que no tiene por qué repercutir en precios más altos.

- A nivel urbanístico, ¿cuáles son los grandes desafíos a que se enfrentan las ciudades españolas?

- Seguimos ante la necesidad de adecuar nuestras ciudades y territorios a los cambios acelerados de las últimas décadas para que den respuesta a las nuevas necesidades, contribuyan al reequilibrio medioambiental, faciliten el acceso a vivienda asequible, propicien la reducción de desplazamientos para mejorar la movilidad sostenible y generen modelos de funcionamiento que promuevan la cohesión social.