La ruina de las empresas de alquiler de coches

Más de una quinta parte del sector podría desaparecer en los próximos meses. Las empresas que sobrevivan tendrán que reducir flota para obtener liquidez

Desde que en 2009 se registrasen más de 52 millones de visitantes a España, la cifra no ha parado de crecer hasta que en 2019 se sumaron 83,7 millones. Este incremento ha invitado a continuar abriendo empresas relacionadas con el turismo porque estaba claro que los negocios con mayor posibilidad de éxito en nuestro país eran los vinculados a este sector. Pero el coronavirus ha debilitado hasta la agonía a algunas de estas actividades económicas que parecían estables y aún con margen de crecimiento, como el «rent a car».

El presidente de la Federación Nacional de Vehículos de Alquiler (Feneval), Juan Luis Barahona, admite que durante el estado de alarma hablaban de que el sector se dejaría un 70% de su facturación este año. Sin embargo, tras el anunció de Reino Unido de obligar a realizar cuarentena a los ciudadanos procedentes de España se produjo una ola de cancelaciones, por lo que el cálculo de las pérdidas aumentó hasta el 80%. Las consecuencias, lógicamente, son terribles. Ya hay empresas que han cerrado y en las condiciones actuales podrían llegar a hacerlo más de una quinta parte del sector, unas 480. Esto se debe a que la inmensa mayoría son pymes de menos de 10 trabajadores que llevan las cuentas día a día y no tienen margen de maniobra.

Y las que sobrevivan tendrán que cambiar su modelo de negocio los próximos meses. Las flotas de los «rent a car» son dinámicas. Un coche permanece en la empresa entre seis meses y dos años. Por lo tanto, compran y venden constantemente dependiendo de la demanda y la oferta. Este año no hay casi demanda, por lo que no dan entrada a nuevos vehículos, solo salida a los que ya tienen. «La mitad de las empresas han vendido coches para tener liquidez», sostiene Barahona, que augura que en otoño va a continuar esta tendencia para capitalizarse. El presidente de la Asociación Empresarial de Coches de Alquiler y «Rent a car» de Andalucía (AECA), Félix Pinar, subraya que la mayoría de las compañías del sector han puesto sus activos en el mercado, «lo que genera importantes cargas fiscales al tener que hacer frente al IVA».

Es decir, que parte del dinero que logran por la venta de coches lo tienen que pagar en impuestos. Esa carga impositiva se suele ver aliviada con la adquisición de vehículos. Sin embargo, este año no pueden llevar a cabo esta estrategia porque las compras suponen una inversión muy grande para el poco rédito inmediato que obtendrán, pues el coche estará parado hasta que se solucione la pandemia y regrese el turismo, que no se sabe cuándo será.

En España, las matriculaciones de vehículos por parte de los «rent a car» cayeron un 75% entre junio y julio, confiesa Barahona. El presidente de la Asociación Empresarial de la Comunidad Valenciana y Región de Murcia de Vehículos de Alquiler (Acoval), Mauro Derqui, estima que en Valencia esa cifra ha sido del 79%. Los «rent a car» realizan compras abultadas, de varios coches al mismo tiempo, por lo que estos traspasos se acuerdan con antelación con los concesionarios o los fabricantes. Las transacciones que debían ejecutarse al comienzo del estado de alarma generaron cierta problemática. Pinar cuenta que «muchas empresas tenían comprometidas compras de vehículos para los primeros meses del año a fin de preparar la campaña de Semana Santa. Esas compras hubo empresas que llegaron a tiempo de frenarlas y cuando no se llegó a tiempo, se generó un gravísimo problema de financiación que obligó a gestionar con las entidades financieras diferentes moratorias».

La crisis del “renting”

El «rent a car» ha tenido unos meses muy agitados de constantes búsquedas de acuerdos con los proveedores. Derqui manifiesta que «se ha buscado la manera de cancelar contratos de renting, que es la modalidad que más daño ha hecho porque el coche no es tuyo, lo alquilas para determinado tiempo y lo has tenido parado durante cuatro meses generando gastos, y cuando se acaba el contrato lo tienes que devolver sin haberte generado beneficios». Las empresas más pequeñas del «rent a car» funcionan de esa manera. Por eso, estos meses han sido catastróficos para estas compañías, que forman parte de esos casi 500 negocios que podrían cerrar para siempre próximamente.

Para lograr que sobrevivan la mayor cantidad de empresas posible, el sector reclama una serie de medidas, liderada por una concreta que, creen, les pertenece por derecho. Barahona explica que «los servicios turísticos tienen un IVA del 10%, mientras que el del alquiler de vehículos es del 21% cuando está muy claro que también somos turismo». En definitiva, consideran que la rebaja de este impuesto sería justa. No están pidiendo algo sin sentido. Aliviaría sus cuentas y ayudaría a reactivar la actividad algo más rápido cuando se vaya recuperando cierta normalidad.

Los «rent a car» necesitan tener una economía lo más saneada posible si se desea que tengan una flota cada vez más sostenible, en línea con los objetivos de energía y clima de la UE y el Gobierno. Sin dinero, será difícil renovar la flota con coches más «verdes». Para Pinar, «esta pérdida de confianza y la sensación de gran dependencia de nuestro sector del turismo supondrá que nuestro empresariado sea más cauto al apostar por esas nuevas tecnologías que suponen, en el momento actual, un incremento en los costes respecto del mercado tradicional».