El verano sin turistas deja un millón de contratos perdidos

Las contrataciones caen un 28% en julio y agosto. La mitad del empleo destruido se ceba en los menores de 30 años. La tasa de paro juvenil está ya en el 40% y sigue al alza

Los rebrotes y la dubitativa política turística que no ha logrado impedir las cuarentenas ni las alertas de los principales mercados emisores de visitantes extranjeros han dejado un verano atípico en el que se han perdido más de un millón de contratos. Una situación que se ha cebado con especial virulencia en los jóvenes y en las regiones más dependientes del turista europeo, como Baleares y Canarias. El número de nuevas contrataciones se desplomó un 28,2% el pasado verano, según los últimos datos de los Servicios Públicos de Empleo (SEPE).

Durante julio y agosto se llevaron a cabo en España 2,6 millones de contratos de trabajo, cifra que contrasta con los 3,7 millones del mismo periodo del año anterior.

En julio pasado se registraron 1,5 millones de contratos. El 38,8% (583.000) fueron para menores de 30 años. Un año antes, se formalizaron casi 2,2 millones de contratos, el 41% fue para los menores de 30 años, 899.383 contratos. El pasado mes de agosto, el SEPE anotó 1,1 millones de contratos. Un 35,2% fueron para menores de 30 años (388.573). En agosto de 2019, se firmaron 1,5 millones de contratos, de los que 568.825 fueron para los menores de 30 años, el 37,8%. En definitiva, del millón largo de contratos perdidos, casi la mitad corresponde a menores de 30 años.

Con estos datos, hasta los sindicatos han puesto el grito en el cielo ante el «desbocado» paro juvenil. Un 40% de los jóvenes (39,6%) se encontraba ya desempleado en el segundo trimestre del año, 6,5 puntos más respecto a la del mismo periodo de 2019. Estos datos dejan el desempleo juvenil en un nivel similar al del segundo trimestre de 2017, según el cuadro de evolución sociolaboral publicado ayer por el sindicato UGT.

Todas las ramas de la economía registraron descensos, aunque fue el sector servicios el más castigado, con una caída del 33,9%. Dentro de este, los servicios de comidas y bebidas, aunque siguieron tirando del empleo con 319.878 contratos durante julio y agosto pasados, recortaron sus contrataciones el 46,8% respecto a los 600.000 del año anterior. Junto a la restauración, los servicios de alojamiento contabilizaron 70.562 contratos, el 66% menos, de forma que las contrataciones de la hostelería se quedaron en la mitad de las 808.000 anotadas el verano de 2019.

Las actividades que más recortaron, a la mitad o más, sus contrataciones durante el verano fueron las agencias de viajes (86,7%), el transporte aéreo (82,4%), las actividades artísticas y espectáculos (71,6%), los servicios de alojamiento (65,9%) y las actividades de juegos de azar y apuestas (65,7%), según las estadísticas del SEPE.

El complejo panorama que deja el verano inquieta sobre todo al sector más vinculado al ocio y al turismo, donde se prevé un otoño muy complejo, y a los trabajadores. Normal que sea el cierre de empresas y negocios la principal preocupación de los españoles, con un 69% de respuestas, seguido de cobrar un sueldo no acorde con la experiencia y formación (66%) y de la posibilidad de perder el empleo (61%), según una encuesta de InfoJobs.

Especial preocupación tienen los empresarios y trabajadores del ocio nocturno, que se encerrarán mañana en bares y discotecas de toda España para reclamar la ampliación de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y evitar la quiebra de más de 17.000 empresas del sector y la destrucción de 90.000 empleos.

Mientras, el Gobierno y los agentes sociales tratan de desbloquear entre reproches la negociación de una nueva prórroga de los ERTE, que se irían hasta bien entrado enero de 2021. Los empresarios aseguraron que el coste de esta prórroga es menor de lo que dice el Ejecutivo. Según la patronal, implicaría un gasto de 6.300 millones, 2.100 millones al mes entre prestaciones, exoneraciones y el cese de los autónomos.