El final de un sueño de altos vuelos

La joya de la corona de Globalia, Air Europa, ha tenido que ser rescatada por el Estado, lo que podría truncar los planes de compra por parte de IAG

El fundador de Globalia, Juan José Hidalgo, junto a hijo y CEO de la compañía, Javier Hidalgo. Ambos en la cabina de un avión de Air Europa
El fundador de Globalia, Juan José Hidalgo, junto a hijo y CEO de la compañía, Javier Hidalgo. Ambos en la cabina de un avión de Air EuropaGlobalia

La historia de Juan José Hidalgo es la de un empresario hecho a sí mismo. Nació el 23 de julio de 1941 en la localidad salmantina de Villanueva del Conde. Primogénito de una numerosa familia de nueve hermanos, dedicó parte de su infancia a trabajar para ayudar al sostenimiento familiar. Entre otros oficios se dedicó al cultivo de viñedos, compra y venta de pieles, trabajó en el bar y en el salón de baile de sus padres, en una carnicería, en una panadería y en el servicio de telégrafos.

Toda esa experiencia quizás fue la que hizo que ya desde muy joven tuviese visión de negocio. «Yo quiero volar algún día tan alto como ese pájaro», decía en el documental «El Vuelo del Halcón». Y lo consiguió. Harto de vivir en el pueblo, con 19 años emigró a Suiza, con la intención de ampliar horizontes. En Zúrich trabajó en diferentes ocupaciones, tales como albañil, pintor de brocha gorda, etc. Le gusta contar que todo lo que ganaba se lo enviaba a su madre y, con lo que consiguió ahorrar, se compró un vehículo Mercedes con el que inició su actividad como transportista de emigrantes que, como él, volvían a España en vacaciones. Suiza fue así el origen de sus negocios. Hoy su imperio mueve más de 3.000 millones de euros. Sabe que es poderoso, pero no le gusta figurar. «Soy una persona normal», repite en numerosas ocasiones. Nunca ha abandono ese estilo campechano y a pesar de estar entre las principales fortunas de España (fortuna que ahora podría multiplicar), Pepe Hidalgo no arrastra jamás el porte de un hombre petulante.

Volvió a España, adquirió un autocar y llegó a crear una flota. En 1971 abrió en Alcántara (Cáceres) la agencia de Halcón Viajes, la primera española con el «todo incluido». Un año después nacía su hijo Javier, actualmente CEO de la compañía. Había llegado el momento de volar más alto. El primer avión que alquiló a Aviaco le costó 80.000 pesetas. Su creciente red de puntos de venta le permitió llenar el primer vuelo de Madrid a Zúrich a finales de 1972. Pronto se le sumaron más ciudades. Un trayecto que hasta entonces llevaba tres días de tren ahora podía cubrirse en apenas unas horas. Coger un avión nunca había sido tan fácil.

En 1988 Hidalgo fundó Travelplan, un tour operador pionero que creó tendencia y ensanchó el mundo para el consumidor, al que dio la oportunidad de viajar por primera vez a un precio razonable a destinos hasta entonces lejanos, no solo geográficamente. El progresivo éxito de Halcón, con decenas de sucursales ya por toda España y cientos más en camino, hizo que se necesitara una compañía aérea propia para poder desarrollar todo el negocio. Hidalgo, a la cabeza de un grupo inversor, adquirió en 1991 una participación mayoritaria en Air Europa, entonces de capital inglés, con nueve aviones y 600 empleados. La audacia del empresario salmantino volvía a sorprender. «Habló con un alto cargo y no se podía creer que un tipo con la pinta de Pepe pudiera comprar un avión.... “¡Pero trae el dinero, nos lo ha enseñado!”», comentaba un amigo.

En 1993 empezó a operar en vuelos regulares domésticos rompiendo, de esta manera, el monopolio de Iberia en España. De ahí paso en 1995 a abrir rutas a Londres y Nueva York… Un año después realizaba ya más de 750 vuelos regulares a la semana, convirtiéndo la compañía en un icono en destinos como Santo Domingo. Hidalgo tenía por entonces muchos admiradores, entre ellos su principal competidor el presidente de Iberia en 1996, Xabier de Irala. En aquel entonces ya se hablaba de una posible fusión entre ambas compañías. Pero el crecimiento del negocio no se frenaría. En 1998 Hidalgo agrupó sus empresas en el holding Globalia Corporación Empresarial compuesto por Air Europa, Viajes Ecuador, Halcón Viajes, Travelplan y los hoteles BeLive. Han tenido que pasar más de dos décadas para que la compra de Air Europa por parte de Iberia esté a punto de materializarse. Sin embargo la aerolínea, una vez joya de la corona del entramado empresarial, está abocada al rescate por los efectos de la crisis sanitaria, siendo el principio del fin del imperio de la familia Hidalgo.

Su legado

El fundador de Globalia estuvo casado con Eloisa Gutiérrez durante casi 50 años. Tras un infarto de miocardio del empresario la pareja se dio una segunda oportunidad, pero nada pudo impedir su divorcio. De su relación nacieron sus tres hijos, comenzando así la segunda generación de los Hidalgo y el traspaso de poderes. Javier y sus hermanas María José y Cristina, quienes ocupan los cargos de Directora General de Air Europa y directora de Compras de Globalia, respectivamente. Javier es quien ha ido gestionando las dos últimas grandes operaciones de la aerolínea: el rescate del Gobierno y la venta a IAG. Tomó las riendas del grupo familiar en 2016, un lustro después de su salida. A diferencia de su padre, que solo se ha dedicado a la empresa turística, Javier exploró otros sectores como la moda o las telecomunicaciones, donde cosechó su éxito más sonado: la venta de la operadora Pepephone a MásMóvil por 158 millones de euros. En 2018, decide incrementar su peso en Globalia comprando la participación que Unicaja y Banco Santander tenían en el grupo turístico, elevando así su participación en la compañía hasta el 17%. Volvía así al accionariado del entramado tras cinco años fuera, cuando en 2013 vendió su participación del 5% al empresario y exministro balear Abel Matutes. El proceso de venta se fraguó en 407 millones de euros.

Solo un año después, en 2019, el consejero delegado del grupo llegó a un acuerdo para vender Air Europa por 1.000 millones de euros a la que fuera su gran competidora, Iberia. Una operación brillante, de las mejores de todos los tiempos en el mundo de las aerolíneas, que se ha visto frustrada por la crisis de la COVID-19 y que ha puesto al borde de la quiebra el imperio de los Hidalgo. Malos tiempos para la compañía, que ha necesitado del rescate público (475 millones de euros), el primero del sector turístico, aprobado por el Gobierno el 3 de noviembre, para salvarse y seguir a flote. A cambio ha tenido que aceptar la entrada de dos representantes del Estado en el consejo de administración, que podrán opinar sobre la futura venta de Air Europa. Veremos si Pepe Hidalgo, empresario «inigualable», «crack» o «genio» (como le califican sus amigos y familiares), consigue remontar el vuelo.

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GlobaliaT. Nieto