La quinta ola devora 680.000 empleos

Aún quedan 400.000 trabajadores en ERTE, más de la mitad de ellos ligados a la actividad en zonas muy dependientes de los visitantes extranjeros. Además, 280.000 potenciales puestos turísticos no se han cubierto

Un turista disfruta de la playa de Magaluf, en Mallorca
Un turista disfruta de la playa de Magaluf, en MallorcaENRIQUE CALVOREUTERS

Desde el cierre de junio se ha rebajado en casi 50.000 los trabajadores afectados por Expedientes de Regulación Temporal de Empleo vinculados a a la pandemia.

De los 447.800 trabajadores protegidos a 30 de junio por esta herramienta, diseñada para ayudar a las empresas y proteger el empleo, se ha pasado a unos 400.000, según aseguró ayer la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.

Al referirse a la posibilidad de afrontar ya una nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional para superar la cota de los actuales 950 euros al mes hasta superar los 1.000, Calviño avisó de que el momento actual «todavía está marcado por la incertidumbre», y reiteró que aún es pronto para lanzar las campanas al vuelo ya que l impacto de la pandemia ha sido «particularmente intenso» en España. «Eso hace que todavía tengamos aproximadamente 400.000 compatriotas cubiertos por los ERTE y también cientos de miles de ciudadanos que no han encontrado un puesto de trabajo desde que nos golpeó la pandemia la primavera pasada», remarcó.

Por ello, y aunque fuentes de la Seguridad Social auguran una evolución de los datos de afiliación desconocida para un mes de julio hasta niveles de récord, al menos a mitad de mes, Calviño mantiene la cautela ante la posibilidad de que la quinta ola se extienda por la relajación de las restricciones. La prioridad «tiene que ser impulsar la recuperación económica, la creación de empleo y que cuanto antes se reincorporen todos estos trabajadores que están cubiertos por los ERTE», manifestó.

Y es que, aunque ya se ha logrado activar a casi el 90% de los 3,6 millones de trabajadores en ERTE que se alcanzaron en el momento más agudo de la pandemia, esos 400.000 han quedado encallados como consecuencia de esta quinta ola que puede liquidar sus esperanzas de retomar la actividad puesto que sus empleos están muy vinculados a la actividad turística, especialmente en zonas dependientes de la llegada de visitantes extranjeros, cuya afluencia está siendo menor de la esperada tras las alertas sobre la incidencia de los contagios en países emisores líderes como Alemania, que además tienen un efecto tractor sobre el resto de los mercados europeos e internacionales por la fuerza de sus touroperadores.

Con las cifras de hace dos semanas, el número de trabajadores en ERTE suponía el 3% de los afiliados del Régimen General (sin sistemas especiales) con una gran concentración sectorial. De hecho, de las 100 actividades, dos, Servicios de Comidas y Bebidas (114.174 trabajadores en ERTE) y Servicios de Alojamiento (78.789) concentraban el 43,1% de los trabajadores en esta situación. Algo que no ha cambiado, según los datos actuales de la Seguridad Social.

El sector de Agencias de Viajes y Operadores Turísticos continuaban con una parte muy importante de los trabajadores bajo este instrumento de protección, aunque ya por debajo de 50% (47,99%); Transporte Aéreo, con el 34,57%, y Servicios de Alojamiento, un 25,83%, también se mantienen en tasas elevadas aunque en claro descenso.

Los datos de cierre de mes también reflejaban que son precisamente las zonas con mayor actividad turística las que acumulan mayores porcentajes de trabajadores afectados por los ERTE. En concreto, Las Palmas es la provincia con más trabajadores en ERTE (12,7% de sus afiliados), seguida de Santa Cruz de Tenerife, con un 10,3%, y Baleares, con un 5%.

Aunque la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, defiende que el aumento de la incidencia acumulada no es el dato fundamental de esta quinta ola sino la presión hospitalaria –«que no es un problema»–, y asegura que se puede alcanzar el objetivo de los 40 millones de turistas extranjeros, menos de la mitad de los que vinieron en 2019, se han incrementado las cancelaciones de reservas internacionales y parece imposible recuperar por segundo año consecutivo al turismo británico.

De hecho, Francia ha pasado a ser desde el inicio de la pandemia, el principal emisor de turistas a España, con 3,87 millones en 2020, lejos de los 11,15 millones de 2019, antes del coronavirus, y con 750.000 llegadas de franceses entre enero y mayo, superando a Reino Unido como tradicional primer emisor gracias a la facilidad para desplazarse directamente en coche o autocaravana. Por contra, el Reino Unido envió en 2019 más de 18 millones de británicos, pero en 2020 apenas se contabilizaron 3,17 millones y en los cinco primeros meses de 2021 pasó a ocupar la octava posición, con poco más de 130.000.

Este hundimiento del turismo británico y el impacto de esta quinta ola mantiene atrapados por ahora a unos 525.000 empleos vinculados a este sector desde hace un año, según ha señalado la patronal turística Exceltur. Su vicepresidente, José Luis Zoreda, apuntó en un acto organizado por Efe y KPMG el pasado lunes a que unos 250.000 trabajadores turísticos siguen en ERTE y otros 280.000 difícilmente van a encontrar empleo. Además, quedan otros 150.000 trabajadores en ERTE en otras actividades. En total, unos 680.000 empleos atenazados por la quinta ola.

Maroto confía en que el proceso de vacunación, que arroja ya más de 21 millones de inyectados con pauta completa y prácticamente un 60% de la población vacunada con una dosis, y los controles en los aeropuertos de Aena sean suficientes para extender el convencimiento de los turistas de que los viajes son seguros «si uno es prudente y respeta la medidas sanitarias», ha apuntado. Más de medio millón de empleos están en juego.