Esta es la forma de prestar dinero a un amigo sin tener problemas con Hacienda

Al realizar un préstamo entre particulares, se debe realizar un contrato, evitando que Hacienda pueda considerarlo una donación, por lo que habría que abonar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones

El préstamo entre particulares sin intereses está exento del pago de impuestos
El préstamo entre particulares sin intereses está exento del pago de impuestos

El atravesar dificultades económicas es una situación en la que se han visto envueltas miles de personas en alguna ocasión, llegando a solicitar una “ayuda” o financiación a algún familiar o persona cercana a ellos.

No obstante, este “préstamo” puede acarrear una serie de problemas como el impago de este en el periodo establecido o incluso no llegar a pagar la deuda nunca, por lo tanto, esto puede plantear numerosas dudas al respecto.

En primer lugar, hay que conocer a qué realidad hacemos frente, ya que no nos referimos a donaciones, ni tampoco se trata de pequeños micropréstamos que en muchas ocasiones parece que se trata más de una donación que otra cosa.

Contrato entre particulares

Tras tener claro que una persona quiere realizar un préstamo entre particulares, es decir, la cesión de capitales propios a un tercero, con la obligación de devolverlos, es importante que todo esto quede plasmado por escrito en un contrato. De esta manera evitaremos que Hacienda pueda considerarlo una donación, ya que en este caso estaría sujeto al Impuesto de Sucesiones y Donaciones; podremos reclamar judicial o extrajudicialmente las cantidades; y se podrá explicar nuestros movimientos de fondos ante una Administración Pública.

Este sería un método legal para poder realizar préstamos entre particulares sin la intervención de una entidad bancaria. Un acuerdo entre dos partes en el que uno solicita el dinero a otro bajo la premisa de devolverlo en un plazo determinado y con un interés previamente acordado.

En dicho documento debe aparecer todo lo relacionado con el préstamo acordado como los datos identificativos de ambas partes, así como indicar de forma clara quién es el que percibirá esa cuantía; el importe del préstamo, la finalidad y forma de pago; y por último incluir la forma en la que se llevará a cabo la devolución.

Asimismo, es necesario que en este contrato venga registrado de forma clara si se quieren crear intereses o no, ya que en el caso de no especificarlo, Hacienda considerará que devenga una serie de tributos que habrá que abonar.

El préstamo entre particulares sin intereses está exento del pago de impuestos, no obstante este debe declararse y registrarse presentando la Liquidación del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales por alguna de las partes en el plazo de un mes desde la fecha del contrato. Esto tampoco quiere decir que este contrato sea totalmente gratuito, ya que el que presta el dinero deberá declararlos en el IRPF mientras que el que percibe esta cantidad deberá hacer una retención a cuenta. No obstante, esto no será obligatorio y se decidirá entre ambas partes implicadas.

El Banco y los préstamos pignoraticios

A pesar de que se pueda realizar un préstamo entre particulares, si no se llega a un acuerdo, se puede realizar un préstamos pignoraticio. Este consiste en que el dinero no será prestado por un particular, sino por parte de la entidad bancaria. El potencial prestamista pone que no va a serlo pone como garantía del préstamo un depósito por idéntico importe. El banco cobra el préstamo como cualquier otro, y en el caso de que se impague puede ejecutar la garantía cancelando el préstamo restante contra el depósito.

De esta manera, el riesgo del cobro del préstamo disminuirá; la documentación y la mecánica de cobros del préstamo se articula mediante una empresa especializada; en el caso de perder el depósito, esta cuantía nunca superará la perdida que hubiese podido producirse con un préstamo directo; el coste efectivo disminuye si renunciamos a remunerar nuestro depósito; y podemos hacer uso de los documentos del banco si el deudor incumple su parte.

En ocasiones, por mucho que garanticemos con un depósito una operación de este modo, algunos bancos no la admitirán, especialmente si no somos clientes de ellos previamente, para así evitar cualquier contingencia relacionada con blanqueo de capitales o provisiones de insolvencia por operar con clientes quebrados, entre otros.