Advertencia a los que “ganan mucho dinero con la luz”

La ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, avisa a los empresarios que no se permitirán abusos

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, interviene en la XII Edición de Spain Investors Day que se celebra 12 y 13 de enero
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, interviene en la XII Edición de Spain Investors Day que se celebra 12 y 13 de enero FOTO: Chema Moya EFE

Turismo y energía, dos sectores que dan una de cal y una de arena a la economía española, sacaron a relucir ayer sus mejores atributos, la seguridad y la sostenibilidad, para captar inversores internacionales durante la primera jornada de la XII edición del foro económico Spain Investors Day.

El avance imparable de la transición energética, el desarrollo sostenible transversal a todos los sectores, y la confianza y la seguridad para inversores y turistas fueron los principales argumentos con los que la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, ensalzaron España y sus empresas cotizadas frente a los cientos de inversores extranjeros que esperaban conocer el futuro de la economía española de boca de sus representantes políticos.

Maroto defendió España como un destino atractivo para los inversores extranjeros, ya que ofrece «confianza, seguridad y certidumbre» por la buena marcha de la recuperación económica y su compromiso con los objetivos de desarrollo sostenible. Sobre el sector turístico, resaltó que también se recupera progresivamente. La titular de Turismo quiso mandar un mensaje de tranquilidad sobre la celebración de Fitur 2022, asegurando que, desde el inicio del calendario ferial, «España ha demostrado ser un ejemplo de destino seguro y que se puede viajar con seguridad».

Cuatro empresas cotizadas clave para la economía española pusieron el foco en el compromiso social, medioambiental y de buen gobierno –conocidos como criterios ESG por sus siglas en inglés,– para atraer inversores extranjeros. Así lo defendieron Gonzalo Gortázar (consejero delegado de CaixaBank), José Bogas (consejero delegado de Endesa), Antonio Huertas (presidente de Mapfre), Fernando Ruiz (presidente de Deloitte y de Fundación SERES), y José Carlos García de Quevedo (presidente del ICO), en la primera mesa redonda del foro que acaba este jueves 13 de enero.

Teresa Ribera siguió esta estela y sacó pecho en materia de sostenibilidad, afirmando que España «es el tercer país del mundo más con más atractivo para invertir en transición energética». En este sentido, anunció que el Gobierno aprobará este primer trimestre el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) para digitalizar el sector del agua con una inversión de 400 millones de euros. No obstante, no pudo esquivar las preocupaciones de los inversores sobre el disparado precio de la luz. Reconoció que dañará la competitividad de la industria y advirtió a los que están «ganando mucho dinero» con los altos precios energéticos que el Gobierno no permitirá abusos y que trabajara para ver «en qué medida este dinero puede devolverse a hogares y familias».

Ribera también subrayó que la escalada en el precio de la electricidad que se vive, especialmente desde la segunda mitad del año pasado por la tensión en los precios del gas, «podría significar drenar los recursos de la economía europea». La ministra también defendió la posición española en contra del planteamiento de la Comisión Europea de incluir a la nuclear y al gas natural en la taxonomía verde, ya que hay que evitar «cometer errores y dar señales equivocadas».

Fondos UE: más vale tarde que malgastados

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, señaló que es más importante «repartir los fondos UE de manera adecuada que hacerlo demasiado rápido» para que «esos 70.000 millones tengan más impacto» y actúen como un «catalizador», ya que esa cuantía dista mucha del incremento que ha sufrido la deuda pública en los últimos tres años (+300.000 millones de euros).