Opinión

Señores, la comida está servida

El ciudadano medio europeo se enfrenta a un escenario donde está perdiendo poder adquisitivo por el aumento de la inflación

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde FOTO: JULIEN WARNAND EFE

Las declaraciones de ayer de Lagarde fueron claras: acabar con parte de las facilidades de crédito (programa ampliado de compra de bonos) el próximo 1 de julio de 2022 y, con ello, la vuelta a la temida prima de riesgo entre los países periféricos, como España. Todo ello sin olvidar que el IPC medio previsto para el 2022 sería del 6,8% (la previsión anterior era del 5,1%) y el del año 2023 del 3,5%, en contraste con el 2,1% de la previsión anterior, clarificando una hoja de ruta de subidas de tipos de 0,25% en julio y, con ello, abriendo la puerta a una subida mayor en septiembre, si las expectativas de inflación no se moderan.

El problema de todo ello es que las previsiones continuadamente desafortunadas del alza de la inflación por parte del Banco Central Europeo (BCE) –echando la culpa a la subida del precio de la energía (inflación no subyacente) y de los alimentos (inflación subyacente) por el impacto de la guerra de Ucrania–, así como sus erróneas previsiones de crecimiento de PIB reales a la baja –con una cifra estimada del 2,8% en 2022, comparado con el +3,7% de la previsión anterior, o un PIB estimado del 2,1% en 2023, versus +2,8% de la revisión anterior– están generando en los diversos agentes económicos de la economía real (empresas, hogares y Gobierno) una mayor incertidumbre y desasosiego.

Si bien es cierto que se dan las condiciones para que la economía siga creciendo gracias a la reapertura de la actividad, la fortaleza del mercado de trabajo o el apoyo fiscal y el ahorro acumulado durante la pandemia, el ciudadano medio europeo se enfrenta a un escenario donde está perdiendo poder adquisitivo por el aumento de la inflación y un incremento de los costes de financiación de los hogares, empresas y gobiernos. Y la situación puede ser peor aún si entramos en un escenario de estanflación donde persista demasiado este alza de los precios y este descenso en el crecimiento económico, que puede traer unas mayores tasas de desempleo. Señores, la comida está servida.

Jorge Colvin es profesor del EAE Business School