Santiago de Compostela

Brasil confía en el AVE

El Gobierno brasileño, satisfecho con las explicaciones sobre el accidente de Santiago. La alta velocidad en el país suramericano se retrasa a 2015

Brasil confía en el AVE
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España sigue en la carrera por el proyecto de alta velocidad entre Río de Janeiro y São Paulo. A pesar de que el grave accidente de Santiago de Compostela del pasado 24 de julio en el que fallecieron 79 personas hizo cundir el pesimismo en el sector ferroviario y constructor español, Brasil no ha cerrado las puertas a que un consorcio español construya este importante proyecto. Según explicó el embajador español en Brasil, Manuel de La Cámara, el Gobierno brasileño se ha dado por satisfecho con las explicaciones que España le ha dado sobre lo acaecido aquella tarde en la curva de A Grandeira. El Ejecutivo, aseguró De la Cámara durante un encuentro con periodistas en el «investors day» de Abertis, hizo especial hincapié en destacar que el Alvia que descarriló no era un tren de alta velocidad, sino de velocidad alta, detalle que las autoridades brasileñas han comprendido y aceptado. El matiz va más allá de lo gramatical. Si se hubiera tratado de un siniestro en una línea del AVE, la posibilidad de que España hubiera optado a la alta velocidad brasileña se habría esfumado. Según el pliego de condiciones de la licitación, los consorcios que quieran optar al proyecto deben acreditar que en los últimos cinco años no se han producido accidentes graves en sus países de origen.

Las explicaciones del Gobierno y el retraso en la licitación del proyecto otorgan a España unas opciones que parecían haberse desvanecido con el accidente de Santiago de Compostela. En principio, Brasil iba a licitar la línea este mismo verano. Sin embargo, decidió retrasarlo, entre otros motivos, por las peticiones de España y Alemania, que solicitaron más tiempo para preparar las ofertas, y porque por diversas circunstancias al final sólo Francia iba a poder presentar su propuesta a tiempo y en forma. Ahora, según explicó De la Cámara, se da por hecho que hasta que no se celebren las elecciones generales brasileñas, en octubre de 2014, el proyecto va a permanecer congelado, por lo que no se espera que la licitación se produzca antes de 2015. No obstante, Brasil mantiene su calendario de puesta en funcionamiento para el año 2020, según el embajador.

España aprovechará el retraso para tratar de recomponer su deseada candidatura única. El Ministerio de Fomento dijo desde el primer momento que trabajaría para presentar una sola oferta que pudiera apoyar con más fuerza visto el éxito que logró con esta estrategia en el AVE Medina-La Meca. Tras meses negociando bajo la dirección del secretario de Estado de Infraestructuras, Rafael Catalá, logró consensuar un proyecto encabezado por las empresas públicas Renfe, Adif e Ineco y en el que también participaban compañías como Talgo. Sin embargo, en julio CAF e Isolux tenían prácticamente cerrado otro consorcio con socios extranjeros que no llegó a presentarse al suspenderse la licitación. Ahora, el Gobierno dispondrá de más tiempo para retomar su idea de una candidatura única.

Próximos proyectos

La línea de alta velocidad no será la única oportunidad de negocio que tendrán las empresas españolas en Brasil en los próximos años. El Gobierno de Dilma Rousseff proyecta invertir entre 35.000 y 40.000 millones de euros en infraestructuras hasta el año 2020, cantidad que podría llegar a 100.000 millones en un periodo de diez años. Por este motivo, la embajada española y el Icex han organizado en São Paulo, los días 26 y 27 de noviembre, unas jornadas para ayudar a aquellas empresas interesadas en entrar en el mercado brasileño. El país suramericano organizará en los próximos años eventos tan importantes como la Copa del Mundo de fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro en 2016 y tiene un importante déficit de infraestructuras que debe compensar en los próximos años.