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La creación de empleo se ralentiza

La economía creció un 0,6% en el segundo trimestre empujada por el consumo privado y la construcción, según el Banco de España

  • Dos camareros en una terraza de la Plaza Mayor de Madrid
    Dos camareros en una terraza de la Plaza Mayor de Madrid /

    Anusca Sandroni

Tiempo de lectura 4 min.

27 de junio de 2019. 11:30h

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Jesús Rivasés 27/6/2019

La economía española mantiene su fortaleza, frente a la debilidad relativa de la zona euro, aunque la creación de empleo parece haberse ralentizado, según el informe trimestral que elabora el Banco de España. Los expertos de la institución estiman que el PIB creció un 0,6% en el segundo trimestre del año, apenas una décima menos que en los tres primeros meses del año. El consumo privado y la inversión en construcción explicarían la resistencia de la economía española.

El empleo es el principal punto gris del escenario económico. El Banco de España estima que, en el segundo semestre del año, el ritmo de crecimiento del empleo habría sido inferior al de la actividad, con un aumento de la ocupación del 0,4% en términos intertrimestrales, lo que representa 3 décimas menos que en el trimestre anterior y el pasar de un tasa de variación del 2,8 al 2,4%. El sector exterior es otro de los aspectos negativos, ya que habría drenado hasta dos décimas al crecimiento como consecuencia del mayor aumento de las importaciones frente a las exportaciones.

El consumo de los hogares ha sido la clave del crecimiento del PIB entre abril y junio, al aumentar un 0,5%, según las estimaciones del Banco de España. Las favorables condiciones financieras -bajos tipos de interés- han actuado como un soporte del consumo, al mismo tiempo que los hogares han reducido sus ratios de endeudamiento. Las familias también han visto incrementada su riqueza, sobre todo por el aumento del valor de la vivienda.

Los expertos del Banco de España advierten, no obstante, de los efectos de que los hogares destinen una proporción cada vez mayor de sus ingresos al gasto corriente, lo que ha llevado a la tasa de ahorro a caer cerca de sus mínimos históricos. Este hecho plantea incertidumbres sobre si puede ser sostenible, sobre todo porque el mantenimiento de ese gasto obligaría a un aumento similar del endeudamiento que, sin embargo, da indicios de desaceleración.

Los españoles, a pesar de la experiencia de la burbuja inmobiliaria, vuelven a poner sus ojos y su dinero en el ladrillo. El Banco de España prevé que se mantendrá esa tendencia, aunque advierte señales de que la confianza de los empresarios de la construcción se ha moderado y también el crecimiento de las afiliaciones a la Seguridad Social en ese sector. Por el contrario, todos los datos apuntan a una cierta desaceleración de la actividad en la industria, con un menor avance de las afiliaciones a la Seguridad Social y un comportamiento de los indicadores de actividad disponibles para el segundo trimestre.

El Banco de España, por otra parte, constata una lenta corrección del déficit público, en un contexto de crecimiento de los gastos y de los ingresos, justo cuando las autoridades europeas acaban de confirmar que España ha superado el situación de déficit excesivo, aunque “existe un riesgo de incumplimiento de las recomendaciones para 2019”. El déficit de las Administraciones Públicas, excluidos los ayuntamientos, habría sido del 0,3% del PIB, una décima menos que en el mismo periodo del año anterior, algo que se explicaría por el aumento de los ingresos, en un contexto en el que los gastos crecen por encima del 4%. Este desequilibrio de las cuentas españolas, aunque menor, obligará a un ajuste estructural del 0,65% en 2019, algo que no se cumplirá, según la Actualización del Programa de Estabilidad del Gobierno del pasado mes de abril. En definitiva, la economía española

El Banco de España, en definitiva, es optimista sobre la prolongación del periodo de bonanza de la economía española, basado sobre todo en el mantenimiento de lo que llama “condiciones financieras muy favorables”. Es decir, bajísimos tipos de interés. No obstante, advierte de que hay nubarrones importantes en el horizonte: las tensiones comerciales Estados Unidos-China, el desenlace del Brexit y las incertidumbres -políticas- sobre las futuras políticas económicas que aplicará el futuro Gobierno cuando haya investidura.

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