«Es típico del carácter catalán la agresividad pasiva»

El periodista Cristian Campos (Barcelona, 1973) contribuye al debate sobre el mejor método de curar a España de la lacra del nacionalismo catalán con «La anomalía catalana» (Deusto), un lúcido análisis sobre las causas del callejón sin salida que padece nuestro sistema político en relación a esta región.

Entrevista con el escritor Cristian Campos  que ha escrito "La anomalía catalana". Que ocurre en Cataluña y como solucionarlo.
Entrevista con el escritor Cristian Campos que ha escrito "La anomalía catalana". Que ocurre en Cataluña y como solucionarlo.Alberto R. RoldanLa Razon

-En tu libro adelantas la sorprendente -para algunos- hipótesis de que la solución al problema catalán es más España en vez de menos como proponen los separatistas.

-Es bastante de cajón. Durante 40 años hemos creído que la solución al conflicto catalán y para aplacar al nacionalismo era darles lo que quisieran. Después de 40 años de aplicar esa práctica a marchamartillo estamos en el punto que estamos. Quizá nos habremos equivocado ya que ese camino no ha dado frutos. Ya que se ha demostrado que el apaciguamiento y la equidistancia no ha dado frutos quizá la solución no es menos España en Cataluña sino más España en Cataluña; entendiendo España no como el concepto que de España puede tener alguien de Vox sino en el sentido de España como símbolo del pacto de la Transición entre las dos Españas, un pacto entre iguales. España como símbolo de democracia. Porque cuando se habla de negociar con los nacionalistas en realidad no se habla de negociar nada, sino de hacer concesiones. Ellos no hacen concesiones nunca. Insistir por el mismo camino en el que hemos caminado hasta ahora sin ningún fruto no tiene ningún sentido. Quizá el camino contrario es el adecuado y no el que hemos seguido hasta ahora.

-En tu análisis sobre la enfermedad que está corroyendo a Cataluña incides mucho en el aspecto psicológico y hablas de «un complejo de inferioridad disimulado de complejo de inferioridad».

-Es un arma habitual del nacionalismo utilizar un argumento en un sentido y en su contrario. Ellos te pueden decir que el catalán es una lengua en peligro de extinción y por eso hay que imponerla en las escuelas, invertir en medios y en cultura etc... y luego te dicen que el catalán es la séptima, la octava o la novena lengua de Europa que la hablan millones de personas... todo vale en su argumentario: por un lado es un koala de las lenguas en peligro de extinción y por otro lado es una lengua que está por todos lados. Dependiendo de sus intereses coyunturales ejercitan el victimismo de que son un pueblo machacado por el colonialismo español pero lo que hacen ellos en la práctica es imponer un régimen supremacista. Lo que yo digo es que hay un complejo de inferioridad con respecto a Madrid que ellos barnizan aplicando ese complejo de superioridad que es el supremacismo nacionalista. Hay un complejo evidente respecto a Madrid. Toda la industria editorial se ha mudado a Madrid. El panorama cultural actual de Barcelona es paupérrimo. El nacionalismo es una contradicción en sí misma. Ya lo dice Boadella. Lo que hay que enviar desde Madrid a Cataluña no es más dinero sino autobuses de psiquiatras. Tiene toda la razón del mundo. Es algo muy esperpéntico. Tú hablas con un nacionalista y al mismo tiempo que se está victimizando te está echando la caballería encima. Es muy típico del carácter catalán la agresividad pasiva. Una de las cosas que primero notas cuando vienes a Madrid es que la gente es directa: te hablan claro y recto. En Barcelona se da el meandro continuo. Me parece muchísimo menos agresivo un madrileño pegándote gritos que un catalán intentando dialogar amablemente contigo pero imponiendo su punto de vista con una agresividad inaudita. Esto es infinitamente más agresivo que el carácter madrileño, que me parece más franco, más honesto y más claro que el catalán.

-Cuando un nacionalista habla de «los catalanes» se refiere a catalanes independentistas. Y lo triste es que cuando un socialdemócrata de Madrid lo hace, también se refiere a lo mismo. ¿Cuál es el nivel de culpabilidad del PSC en la crisis del procés?

-Yo ya me he resignado a ser tan invisible para los nacionalistas en Cataluña como para la izquierda y la socialdemocracia en Madrid, especialmente para el PSOE. Para los nacionalistas yo no soy un verdadero catalán porque soy un reaccionario y aquí en Madrid tampoco somos relevantes porque como de nosotros no depende la gobernabilidad de España pues no tenemos peso. Desgraciadamente tienen su parte de razón porque cuando se habla de que en Cataluña hay tres partidos nacionalistas (CUP, ERC y Junts) en realidad no es cierto porque los Comunes y el PSC también son nacionalistas. No son separatistas de la vía unilateral, pero son separatistas de la vía paciente, de los de «ahora no, pero dentro de 15 años, sí». Si tú sumas a todos ellos te da un 70% de la población catalana con lo que en realidad sí que tienen razón cuando dicen que los catalanes son nacionalistas.

-Desde el maoismo adolescente de las CUP al conservadurismo católico de la vieja Unión Democrática de Cataluña.... ¿algo tendrá la idea de España cuando es capaz de aglutinar en su contra a gente de tan diverso pelaje, no?

-Claro, es un malo idealizado, es un malo de película. Dibujado con los trazos de la leyenda negra. Es un malo tan irreal que en su contra se puede apuntar quien quiera. La transversalidad del separatismo es absolutamente falsa. Es cierto que ocupa todo el rango desde el comunismo populista de las CUP hasta la extrema derecha de la alta burguesía barcelonesa pero en realidad son gente que no tiene nada que ver. Lo único que les une es su odio a ese hombre de paja imaginario que creen que es España. En el momento que tuvieran una república real que administrar ahí empezarían una guerra civil entre los unos y los otros. Unos se imaginan una Cataluña independiente civilizada y «alemana» y para los otros es «Venezoluña». Poner en la práctica eso es imposible, las discrepancias se pueden solventar atizándole a un muñeco de paja idealizado que es tan irreal como la Cataluña independiente que preconizan. Son gente que se mueve en un terreno de fantasía. Y esta es precisamente una de las dificultades del caso, porque ¿cómo luchas contra una fantasía?

-En el libro se habla mucho de la complicidad de los medios de comunicación.

-En Cataluña no existe periodismo. El verdadero tamaño de los diarios catalanes, si tú retiras las inversiones públicas en medios públicos y privados en catalán el tamaño de esos diarios sería el de un blog. Si sobreviven es porque tienen muchos millones de euros en subvenciones. Es un panorama mediático artificial. No es real. La solución es que se estableciera el libre mercado de ideas en Cataluña, algo que no va a ocurrir mientras gobierne ERC, Junts o el PSC. Cayetana Álvarez de Toledo, con quien hablo a veces de esto, dice que la solución es empezar a inyectar dinero desde el Gobierno central en crear un panorama mediático catalán constitucionalista paralelo al nacionalista. Pero gobernando el PSOE con el apoyo de ERC es absolutamente imposible. Y si gobernara el PP durante cuatro años u ocho se podría hacer pero cuando vuelvan al poder lo cortarían de raíz mientras que en Cataluña la financiación es continua y va creando cada vez una bola más grande.