Miquel Roca: «La crisis exige que el interés general gane sobre el particular»

En estos días en los que los partidos están llamados a reeditar Los Pactos de la Moncloa, la voz experta del padre de la Constitución invita a los líderes políticos a “renunciar a lo que sea necesario” para llegar al pacto. Cree que no es el momento del reparto de culpas sino de “buscar puntos de encuentro”

A veces, diversas situaciones exigen una mirada al pasado para encontrar una solución al presente. En los días en los que la clase política está llamada a reeditar los pactos de La Moncloa se hace indispensable hablar con uno de sus firmantes. Precisamente en su figura hoy se atisba un mensaje esperanzador, y un alegato hacia la unidad dedicado a quienes hoy escriben la historia política. En sus palabras no encontrarán crítica sino una consigna hacia la confianza en que los políticos sabrán escuchar a la sociedad. En conversación con LA RAZÓN, Miquel Roca dice vivir el confinamiento desde su domicilio en Barcelona con calma y, «afortunadamente con salud». La reclusión le ha hecho aprender, a pasos forzados, el mecanismo del teletrabajo, a pesar de que no le entusiasma. «Me falta el contacto personal, mi profesión como abogado implica estar cerca del problema para entenderlo mejor», contesta un tanto apenado.

–Hoy que tanto miramos a los pactos de La Moncloa, ¿cómo recuerda aquellos días?

–Los viví con una gran ilusión y entusiasmo. En aquel momento éramos conscientes de que estábamos construyendo un nuevo Estado, el de la Democracia. Teníamos aún los rescoldos de una larga dictadura que había dejado muchas cicatrices, vacíos y déficit. Sentíamos el entusiasmo de construir y de sentirnos cerca de la gente, porque los ciudadanos confiaban en nosotros y nos apoyaban. Estábamos llamados a buscar puntos de encuentro.

–¿Qué nos pueden enseñar hoy los pactos de La Moncloa?

–Que la crisis que hoy vivimos solo se soluciona mediante un pacto. Con entendimiento, porque necesitamos sumar. Estamos ante un momento muy duro de soportar y necesitamos integrar proyectos. Un compromiso, algo que cuente con una base muy sólida, porque si no quedan muchos márgenes para la crítica y para la denuncia. Y con la crítica y con la denuncia no se construye nada.

–Por tanto, estos pactos, ¿son necesarios?

–Son necesarios porque tenemos la obligación de intentar superar esta situación desde el entendimiento y el acuerdo. Yo soy una referencia histórica y no me gusta hablar del presente, solo puedo hablar de lo que hice en aquel momento, pero no puedo comprender la acción política sin estar cerca de la gente. Política y sociedad deben buscar sus puntos de encuentro, aunque a veces parezca difícil.

–Desde su experiencia y mirando a los partidos actuales, ¿ve difícil esos pactos?

–Hagamos una apuesta de confianza, como mínimo entre usted y yo. Los inicios de los pactos son siempre complicados. En el 77 se dijo que no nos sentaríamos. Los partidos se sentarán con un papel encima de la mesa, verán que en muchos casos no hay coincidencias, pero en otros sí, y así será el arranque de un entendimiento más global.

–¿Cree qué la desunión política afecta a la crisis?

–Hablar del presente no me satisface, porque no me corresponde. Pero es evidente que las situaciones de crisis reclaman sacar lo mejor de cada uno de nosotros. Nos exige un determinado comportamiento, donde el interés general gana visibilidad, donde gane sobre cualquier interés particular. Es algo que hay que tener presente.

–¿En estos días es necesario que el Gobierno primero haga autocrítica para después llegar a acuerdos?

–Que haga lo que quiera, pero creo que, en cierto modo, sentarse a hablar y negociar ya es un reconocimiento de algo, de que solo no puede hacerlo. Es un ejercicio que quizá no es autocrítica pero sí humildad. Es decir, reconocer que, para servir a los ciudadanos, no lo puedo hacer solo y necesito del concurso de aquellos que me caen mal.

–¿En este pacto deberían participar todos los partidos?

–Deben estar todos los partidos que quieran estar. No solo los partidos, sino también las comunidades y patronales. Cuanto más escuchemos y más oigamos lo que la gente nos demanda, más nos acercaremos a la solución. En los Pactos de La Moncloa siempre he dicho que lo más importante no fue lo que se pactó, sino lo que no, lo que quedó claro que en aquel momento no tocaba. El pacto es elegir y dejar al margen otras cosas.

–¿Cree que el Gobierno está preparado para afrontar la crisis, o los errores que ahora afloran los habría cometido cualquier gobierno?

–Todos los que han actuado en esta crisis han actuado conforme a su mejor voluntad. Estamos jugando con la salud y el futuro de la gente, por lo que no podemos pensar que se ha actuado de manera torticera. Si alguien esconde una estrategia tras la voluntad de acuerdo ya se verá cuando se sienten a hablar. A las ocho todos los ciudadanos y yo saldremos a los balcones. Es el aplauso de la voluntad y es lo que nos debe animar al pacto.

–Un consejo de quien fue firmante de los pactos seguro que no viene mal...

–Yo ya no puedo aconsejar nada, no me corresponde, solo desear que los políticos se pongan de acuerdo. En esta pandemia mundial sobran los análisis sobre si un gobierno estaba preparado o no. En el 77 nuestra sanidad no era universal, no se cubrían las pensiones, nuestra enseñanza no era generalizada y por tanto tuvimos que hacer frente a aquello de otra manera. Nosotros recibimos el legado de la dictadura y ahora otros reciben el legado de una pandemia.

–¿Cree qué esos pactos se harán realidad?

–No puedo desear algo creyendo que no se va a conseguir. Para ello, los partidos tendrán que renunciar a lo que sea necesario.