Casado: «Apoyaré a Sánchez para salvar vidas, no para arruinar España»

«Espero hablar con Sánchez del proceso de desescalada. No me llamó ayer antes de anunciar que prorroga la alarma», asegura el líder del PP en una entrevista con LA RAZÓN

Pablo Casado, presidente del Partido Popular de visita al Hospital de IFEMA
Pablo Casado, presidente del Partido Popular de visita al Hospital de IFEMACipriano Pastrano DelgadoLa Razón

La conversación tuvo lugar el sábado por la tarde. El líder de la oposición adelanta las claves de su postura ante la entrevista de mañana con Pedro Sánchez.

-Es la primera vez que el líder de la oposición se niega a acudir a una cita con el presidente del Gobierno. ¿Cómo lo explica? ¿Y por qué ha aceptado al final hablar con él este lunes?

–Nunca me he negado a acudir a ninguna reunión con Pedro Sánchez a pesar del desprecio que ha demostrado con el principal partido de la oposición, que gobierna para la mitad de los españoles en miles de municipios y media docena de comunidades autónomas. Cuanto más nos insulta el Gobierno más se pone de relieve nuestra lealtad institucional, y la diferencia con su comportamiento cuando estaban en la oposición, cuando nos «escracheaban» y llamaban asesinos por el sacrificio de un perro de la única contagiada por ébola, que afortunadamente se curó. Llevo dos años ofreciendo a Sánchez hasta once pactos y siempre los ha rechazado. Siempre estaremos dispuestos al diálogo, pero no al monólogo que pretende para hacer responsables a los demás de su incompetencia. Es la ética de la responsabilidad la que guía la actuación de mi partido, no la estética de la propaganda.

–Estamos ante una situación de catástrofe sanitaria y económica ¿Cree que los españoles pueden entender que se sigan manteniendo estos pulsos entre partidos?

–El pulso preocupante es el que hay entre el PSOE y Podemos en el Gobierno, e incluso entre ministros socialistas. Sánchez pide unidad a la oposición, pero tiene un Ejecutivo dividido. Pide lealtad al Partido Popular, pero arremete contra nuestros alcaldes y presidentes autonómicos.

–Le preguntaba por la relación de su partido con el PSOE y qué prioridad tienen hoy los acuerdos de Estado que siempre han defendido ustedes.

–Pero, ¿cómo es posible que el ministro de Seguridad Social se entere por la Prensa de que ese día tiene que dar una rueda de prensa sobre la renta mínima? Es imposible intentar coordinar grandes pactos de estado si Sánchez es incapaz de coordinar a 23 ministros, que, por cierto, podían reducirse para ahorrar costes en esta crisis. Lo importante es que se garantice de una vez el material de protección de calidad, y no el defectuoso que se ha mandado esta semana poniendo en riesgo a miles de profesionales. Y que se hagan test que funcionen, no los de las «gangas» que decía la ministra. Y que se cuenten bien a las víctimas, que no es mucho pedir en un país que respeta a sus ciudadanos.

–Pero a pesar de todo eso, o precisamente por todo eso, muchas voces de la sociedad, no vinculadas a ninguna sigla de partido, reclaman esa acción conjunta para salir de esta crisis.

–Nosotros hemos apoyado el estado de alarma, que es la medida más dura de nuestra historia democrática, mientras sus socios de investidura les abandonaban en la votación. Le concedimos a Pedro Sánchez el mayor poder que ha tenido nunca un presidente del Gobierno para poner freno a los contagios y a las muertes. Pero somos el país con más muertos por cada millón de habitantes y el país con más sanitarios contagiados, mientras los materiales de protección y los test siguen sin llegar. Incluso hemos apoyado decretos económicos de los que nos enterábamos por la Prensa. Desde el principio hemos dicho que tendría nuestro apoyo para salvar vidas, pero no para arruinar España ni para ocultar sus errores.

–Dicen que al PP le incomoda el pacto porque ayudaría a Sánchez a mutualizar sus errores y los daños económicos de la pandemia. Vamos, que le daría oxígeno.

–El problema no es ése, sino que Sánchez pretende distraer a la opinión pública sobre su responsabilidad inmediata, que es salvar vidas y empleos. Ahora no es el momento de pedir responsabilidades, pero cuando se resuelva esta crisis el Gobierno responderá por su actuación, por sus errores, retrasos y negligencia. Esta crisis no ha sido simétrica. ¿Por qué Portugal, Alemania o los países nórdicos o asiáticos tienen cifras mucho mejores frente a un virus que no entiende de fronteras? Pues porque sus Gobiernos han gestionado mucho mejor, y eso que su oposición no les ha dado tanto poder como en España.

–¿El PP, principal partido de la oposición, no va a sentarse en la «mesa» de la Reconstrucción?

–No se entiende que Sánchez hable de reconstrucción nacional con unos interlocutores que sólo buscan la destrucción de España, y lo repiten a diario en público.

–¿Quiere decir que no pueden participar en estos acuerdos los partidos independentistas, los nacionalistas, Podemos?

–La entrevista de Sánchez con la portavoz de Bildu, que no ha condenado los asesinatos de ETA, o con los independentistas, que quieren romper la unidad nacional, produce sonrojo.Tampoco se entiende que Sánchez se rinda en esta crisis y se limite a proponer una futura reconstrucción, en vez de evitar todavía la destrucción de vidas y empleos. No estamos en ninguna guerra, como a él le gusta decir, esto es una masacre en vidas, y una catástrofe económica. Aquí no hay dos bandos, aquí todos los españoles hemos perdido demasiado. Y lo que pretende Sánchez es ganar tiempo a costa de repartir entre todos sus errores. Se ha hablado en estos días mucho de los pactos de 1977, pero se olvida una cosa fundamental, su objetivo fue cambiar de régimen hacia una democracia, creando unas instituciones políticas y económicas que están plenamente en vigor para afrontar cualquier crisis con ellas. Como hicimos en los años 1996 y 2011, sin necesidad de modificar el consenso constitucional.

–¿Ha escuchado a Sánchez plantear que lo que quiere es revisar el consenso constitucional? ¿Cuáles son las condiciones que planteará mañana a Sánchez para participar en el pacto?

–Hace falta centrarse en lo urgente. Cualquier pacto debe hacerse con luz y taquígrafos, en los órganos parlamentarios que ya existen para ello.

–¿Eso quiere decir que le trasladará que no participará de esa «mesa» en la que están ERC y la izquierda?

–Dice Sánchez que quiere hablar con todos los grupos políticos, pues hagámoslo en el Congreso, con la representación que nos han dado los españoles a cada uno en una comisión específica, abierta también a los agentes sociales y sectoriales. Dice que quiere que participen los presidentes autonómicos, pues reunámonos en la Comisión General de Comunidades Autónomas en el Senado, donde pueden hablar ellos y los grupos parlamentarios sobre todas sus competencias sanitarias, sociales y de ayudas por rentas de inserción o a empresas que mantengan empleos. Y para debates a medio plazo tenemos la ponencia del Pacto de Toledo, para hablar con los agentes sociales de la sostenibilidad de las pensiones de nuestros mayores y de las ayudas a personas necesitadas, y la subcomisión del Pacto educativo, donde podemos hablar del futuro de nuestros niños y jóvenes.

–Entonces, ¿Arrimadas se está dejando engañar por participar en el diálogo?

–Tengo el mejor concepto de Inés Arrimadas, y lo que le escuché al salir de la reunión con Sánchez es muy parecido a lo que yo he sentido al salir de otras reuniones con él. A él solo le importa el poder, a nosotros solo nos importan los españoles. Es la distancia que nos separa.

–«No» será «no».

–No es nada personal, yo no soy de los del «no es no». Pero le conozco hace demasiados años, y ya le he visto traicionar a Felipe, Rubalcaba, Susana, Rajoy, Rivera y hasta a Iglesias, hasta la repetición electoral. Nunca pactará con el centro y la derecha porque su aversión a la moderación va en su naturaleza. Por mucho que se disfrace y venda propaganda mediática bien financiada con nuestros impuestos ya no puede ocultar que preside el Gobierno más radical de la historia democrática. Ya nadie se fía de él porque ha engañado a demasiada gente demasiadas veces. Ni sus ministros le creen ya.

–Aunque sea sólo pensando en el interés general, ¿realmente cree que el Gobierno de coalición, con los apoyos de la investidura, puede hacer frente a esta crisis?

–Yo no me creo ese teatro de que Iglesias es el que fuerza a hacer todo a Sánchez. Este Gobierno se ha formado en el cuarto intento. Lo intentaron en el 2016, en el 2018, en el 2019 y, por fin, lo lograron hace tres meses. Es el Gobierno deseado por Sánchez porque es el que mejor representa sus principios políticos. Solo hay que leer sus declaraciones en varios años: ahí está la plurinacionalidad, la homologación de los herederos de Batasuna al debate entre partidos, la economía planificada o su desprecio a todo lo que representa el centro y la derecha. En la última campaña electoral negó que fuera a pactar con Podemos y los independentistas para engañar al electorado, pero luego no tardó ni un día en cerrar el acuerdo. Por tanto, el único responsable de lo que tenemos es él.

–Si ustedes no están, y ellos solos no pueden, la alternativa son las urnas.

–Sánchez lleva gobernando ya dos años desde la moción de censura y aún no ha conseguido aprobar ni unos Presupuestos. Esta crisis deja al descubierto las costuras de un mal Gobierno, que siempre espera que sean otros los que le resuelvan los problemas. Tendrá el apoyo del Partido Popular para resolver esta crisis, pero no para consolidar una política económica, social, territorial e internacional que consideremos que es negativa para el futuro de España.

–¿Qué tendría que hacer el presidente para recuperar su confianza?

–Lo importante es que resuelva esta crisis garantizando la protección del personal sanitario y de los servicios esenciales. Que haga test masivos a todos los trabajadores que se incorporan a su trabajo y que pueden ser contagiados asintomáticos. Y que honre a las víctimas del coronavirus. Un país que se respeta a sí mismo tiene que poder contabilizar a sus víctimas.

–Estamos viendo que en casi todos los países hay problemas con el recuento oficial de las víctimas por las muertes sin diagnóstico y sin test.

–Nosotros exigimos que se diga toda la verdad sobre el número de fallecidos y contagiados, que según algunas investigaciones podrían ser el doble de lo reconocido o por incompetencia o por ocultación.

–¿También hay incompetencia u ocultación por parte de las comunidades? En Madrid, como en tantas otras, estamos conociendo ahora las muertes que se han producido en residencias sin test.

–El Gobierno asumió el mando central y la responsabilidad de fijar los criterios y de la falta de medios es suya. No hizo caso a las alertas de la OMS y de la UE desde enero. A lo largo del mes de febrero muchas CCAA estuvieron alertando al Gobierno de que había que tomar medidas, a lo que respondían tachándonos de alarmistas. La presidenta de Madrid fue la que pidió suspender las clases; el de Castilla y León, decretar el estado de alarma; el de Galicia, hacer test masivos; el de Andalucía, hacer compra de material centralizada; y el de Murcia, limitar la movilidad. Las comunidades han actuado, en la mayoría de los casos, con la lealtad de la que ha carecido el Gobierno, que las ha tratado con soberbia y unilateralidad. En cuanto a las víctimas, tiene que conocerse toda la verdad del número de fallecidos y contagiados. Demasiado han sufrido 20.000 familias sin saber de qué murió su familiar o a qué ayudas tienen derecho. Por eso pedimos la exención del impuesto de sucesiones para los herederos de fallecidos de coronavirus. Además de una paga extra para los sanitarios por su gran esfuerzo y riesgo de contagio, y el pago del sueldo bruto durante el estado de alarma para los sectores esenciales que se han dejado la piel, como profesionales de residencias de mayores, de funerarias, de toda la cadena de alimentación, y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y los militares.

–El PP siempre ha defendido una política de rigor fiscal. Ustedes proponen ahora más gasto que el que está haciendo el Gobierno y menos impuestos. ¿Cómo se cuadra esa política con la contención de la deuda y del déficit?

–Para que haya ingresos fiscales debe haber gente trabajando que pague impuestos, y para ello hay que evitar que cierren empresas y autónomos. Por eso la inyección de liquidez inmediata y suficiente es fundamental para que no se destruya la economía productiva nacional, que, por cierto, haría quebrar al sector público que se financia de sus rendimientos del trabajo. O hay medidas de competitividad, bajando impuestos, costes laborales y burocráticos a las empresas, y hay planes específicos para los sectores más afectados como el turístico, comercial, industrial o exportador, o habrá centenares de miles de empresas que no vuelven a abrir después del confinamiento, y, por tanto, millones de trabajadores que irán al paro causando una crisis tremenda.

–Habrá que hacer ajustes como hubo que hacerlos en 2008. ¿Dónde los haría usted?

–Zapatero congeló las pensiones, recortó el sueldo a los funcionarios, las prestaciones sociales, el presupuesto en Sanidad y en dependencia por llegar tarde y negar la crisis...

–También el Gobierno de Rajoy hizo recortes, o ajustes, como los llamaban entonces. En abril de 2012 Rajoy anunciaba, por ejemplo, un recorte de 10.000 millones en Educación y Sanidad.

–El PP consiguió salir de la recesión subiendo las pensiones y las prestaciones públicas. Ahora Sánchez va a contar con un apoyo extraordinario del BCE de hasta 120.000 millones de euros en compra de deuda española, del BEI de hasta 20.000, de la Comisión Europea de otros 10.000. Con esas ayudas podemos salir de la crisis si se actúa con urgencia y eficacia. Los recelos de la UE para apoyarnos ahora son porque el Gobierno duplicó el déficit comprometido en pleno crecimiento económico. ¿Por qué despilfarró 16.000 millones de euros que ahora nos vendrían tan bien para luchar contra el virus? Pues para dopar dos campañas electorales con sus viernes electorales. Por eso hay países que se resisten a financiar el despilfarro pasado y piden poner condiciones a los Gobiernos de Italia y España, ambos de izquierda radical.

–¿Iglesias es un problema para su relación con Sánchez?

–Iglesias es un problema para el país porque Sánchez le ha nombrado vicepresidente. Durante la crisis ha estado más preocupado de criticar al Rey de España que de resolver la situación en las residencias de mayores, que son de su competencia desde que se decretó el mando único. Y sus propuestas contra la libertad empresarial, la propiedad privada o el Estado de Derecho son muy preocupantes. Su modelo es el peronismo en ayudas directas a colectivos concretos, y la limitación de libertades que aplicó el chavismo teniendo a los líderes de Podemos como asesores. Por tanto, ¿por qué no iban a hacer en España lo que ya hicieron en Venezuela, Ecuador y Bolivia?

–¿Cuánto se siente de presionado por Vox por la derecha?

–Desde hace cuatro décadas somos el partido heredero de cuatro de los siete padres de la Constitución, de la formación política que lideró la Transición, el que metió a España en el euro, evitó el «plan Ibarreche» y el «plan Puigdemont», el que derrotó a ETA y el que evitó el rescate económico, que hubiera destruido nuestro Estado del Bienestar.

–Preguntaba por Vox.

–Y por eso respondo que el PP ha gobernado quince años sacando a España de dos crisis terribles, que también dejo la izquierda, creando siete millones de empleos, subiendo las pensiones y la inversión en Sanidad, Educación y servicios públicos. Nuestra única presión es ser útiles a España y estar listos para volver a rescatarla cuando nuestros compatriotas quieran.

–¿Apoya la renta mínima?

–No es ninguna novedad pues ya existe desde hace décadas en las comunidades autónomas, que ya dedican 1.500 millones de euros al año a casi 700.000 familias vulnerables que no reciben otros ingresos. Por eso pedimos al Gobierno que se coordine con el resto de Administraciones antes de lanzarse a una competición propagandística entre ministros de Podemos y del PSOE.

–Hablábamos antes del Acuerdo de Reconstrucción. Hacen falta, ante todo, unos Presupuestos para ajustarse a la nueva realidad. ¿Negociarán su apoyo?

–El Gobierno ya ha anunciado que los presentará con sus socios de investidura, y que, además, los retrasa hasta 2021, asumiendo que gobernará con los Presupuestos del PP durante tres años. Tan antisociales y horribles no debían ser. En todo caso, lo que hace falta ahora son medidas urgentes, y los Presupuestos tardan meses en tramitarse. Si ahora traen medidas sensatas, podremos apoyarlas, pero no es posible aceptar los Presupuestos de Podemos porque serían la ruina para España.

–¿Apoyará una nueva prórroga del estado de alarma?

–Pedro Sánchez la ha anunciado sin llamarme, pero espero poder hablar [mañana] del plan de desescalada que tiene para España. Y, sobre todo, de que lo acompañe con un plan de test masivos que son imprescindibles para permitir abrir la economía y recuperar la vida normañ. Así lo han hecho Alemania y Corea, que ya han normalizado su situación con muy pocas víctimas. Haciendo test, aislando a los contagiados y personas de riesgo y focalizando en ellos todos los recursos, ayudas y esfuerzos de la sociedad. Es lo que le vengo pidiendo a Sánchez desde hace más de un mes, y creo que hubiera ahorrado muchas víctimas, enfermos y parados.

–El confinamiento es una medida impuesta para salvar vidas. ¿Qué pensó cuando vio las imágenes del presidente Mariano Rajoy saltándoselo?

–Desconozco a donde se dirigía en esas imágenes.

–Va donde parece, vestido de deporte y con un pulsómetro, ¿no? La información es que es una práctica habitual para mantener su actividad física.

–Le respondo lo que le he dicho antes. Yo sí he visto al presidente y al vicepresidente del Gobierno saltarse la cuarentena reiteradamente cuando habían dado positivo sus respectivas parejas y miembros de su Gobierno y partido.

–¿Comparte las declaraciones de la portavoz en el Congreso en las que dijo que La Sexta hace negocio con la erosión de los valores democráticos? Cuando hizo estas manifestaciones hubo una tibia corrección desde la dirección, pero luego usted hizo otras declaraciones que daban a entender que respaldaba esa crítica.

–Decía Jefferson que prefería un país sin Gobierno y con periódicos que con Gobierno y sin periódicos. Sin libertad de prensa no hay democracia. Y eso lo saben muy bien todos los políticos del Partido Popular, sobre todo los que han sido antes periodistas como Cayetana, Edurne, Ayuso o Montesinos.

–La ex periodista Cayetana fue la que hizo esa acusación.

–El PP rechaza las amenazas de este Gobierno a la libertad de información, que se vieron incluso en el último CIS, que preguntaba sobre la censura previa. El problema es que, además, esto coincide con la limitación de la actividad parlamentaria, como se ha sufrido este mes; con el cuestionamiento de la propiedad privada, como vemos en el programa de Podemos; con la no separación de poderes, como se vio en el nombramiento de la fiscal general; o con el adoctrinamiento de niños, como vimos en TVE contra Rajoy.

–Directamente le pregunto, ¿usted cree que La Sexta hace negocio con la erosión de los valores democráticos?

–Tengo por norma no interpretar lo que dicen mis compañeros de partido.

–Le insisto porque si lo comparte no se entiende por qué hace una entrevista con este periódico, que pertenece al mismo grupo editorial.

–Ya le he dicho que no interpreto lo que dicen mis compañeros.