La niña asesinada en un hotel de Logroño tenía restos del medicamento que tomaba su abuela

Los análisis químicos confirman “sin ninguna duda” la presencia de Lormetazepam, que se encontró en el bolso de la abuela tras suicidarse. El caso será juzgado por un jurado popular

Haro. La niña de 5 años encontrada el pasado lunes muerta en la habitación de un hotel en Logroño junto a su abuela y su madre.
Haro. La niña de 5 años encontrada el pasado lunes muerta en la habitación de un hotel en Logroño junto a su abuela y su madre.Cedida

El crimen de la niña Carolina, la pequeña de cinco años asesinada presuntamente por su madre en el hotel Los Bracos de Logroño el pasado 27 de enero, será juzgado por un Jurado popular. Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja (TSJR) el juzgado de Instrucción número 3 de Logroño ha acordado la transformación de las diligencias previas en un procedimiento del tribunal del Jurado por un presunto delito de asesinato.

El juzgado decidió continuar la instrucción de la causa por este procedimiento después de recibir los análisis químicos que confirman “sin ninguna duda”, según explican las fuentes jurídicas, “el hallazgo de en el cuerpo de la niña de Lormetazepam, principio activo del medicamento Noctamid, que se encontró en el bolso de la abuela tras suicidarse el pasado 28 de enero en el Ebro”. El cuerpo de Carolina fue gallado un día antes en la habitación 404 del hotel Los Bracos de la capital riojana, donde había pernoctado con su madre y su abuela.

La abuela, Olga Febles, decidió acabar con su vida tirándose al río y la madre de la pequeña, Adriana Ugueto, trató de tirarse por la ventana del hotel pero no llegó a hacerlo. Su posición en la ventana alertó a los vecinos, que llamaron a la Policía y entraron a la fuerza en la habitación. En la cama, tapada con una manta, hallaron el cuerpo sin vida de la niña sin aparentes signos de violencia. Adriana no daba ninguna explicación al respecto así que fue detenida y tras pasara disposición judicial entró en prisión provisional, donde se encuentra desde entonces y desde donde llamó a su hermana para pedirla ayuda.

Más tarde se descubrían unas cartas de despedida en el altillo del armario de la vivienda familiar, situada en Haro (La Rioja). Adriana, al parecer, no tenía buena relación con el padre de la niña y su madre, Olga, atravesaría una depresión tras haber sigo estafada. La localidad riojana quedó conmocionada aquellos días por el terrible suceso.