Don Juan Carlos : de República Dominicana a Portugal

Arropado por sus amigos íntimos El Rey emérito habría viajado temporalmente a la isla caribeña para recalar en Estoril como posible destino final

LA ROMANA (REPÚBLICA DOMINICANA), 03/03/15. Don Juan Carlos, con los hermanos Fanjul, Alfonso y Pepe.
LA ROMANA (REPÚBLICA DOMINICANA), 03/03/15. Don Juan Carlos, con los hermanos Fanjul, Alfonso y Pepe.EfeEFE

El destino del Rey Juan Carlos sigue siendo, por ahora, una auténtica incógnita cuya respuesta sólo saben unos pocos que, de momento, no quieren facilitarla. Casi todos los indicios apuntaban ayer a que había elegido la lujosa urbanización La Romana, en República Dominicana, propiedad del archimillonario de origen cubano José Fanjul, como primer destino de su nueva vida. La familia Fanjul, amigos íntimos del anterior Jefe del Estado, le habrían ofrecido un chalet en la exclusiva urbanización Casa de Campo desde el momento que supieron de sus dificultades para continuar en Zarzuela.

Pepe Fanjul, personalidad destacada del mundo hispano, habría brindado al Rey Emérito de nuevo su hospitalidad para que pudiera alejarse de la tormenta política y mediática. Ante la incapacidad para defenderse, Don Juan Carlos había optado al fin por aceptar las sugerencias de su hijo, el Rey Felipe, y poner tierra y océano por medio para no seguir causando más perjuicios a la Corona.

Sin embargo, al mismo tiempo que muchos daban por segura la opción de la paradisíaca isla caribeña, los rumores apuntaban a otra posibilidad mucho más cercana a España como futuro lugar de residencia del anterior Jefe del Estado. Se trata de Portugal, en donde sería acogido con los brazos abiertos por la familia Brito e Cunha-Espirito Santo, amigos personales del anterior monarca desde los tiempos en que la Familia Real española eligió la localidad lusa de Cascais para vivir en el exilio tras la Guerra Civil española. Sus anfitriones son una aristocrática familia portuguesa, cuya cabeza es Joao Manuel Brito e Cunha, de la misma edad de don Juan Carlos y cuya esposa Ana Filipa Espirito Santo pertenece a una acaudalada familia del país vecino. Y hay quien apunta que la reciente visita del Presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, al Rey Felipe en Madrid sirvió para cerrar el acuerdo del traslado de don Juan Carlos a una casa de dicha familia.

Zarzuela no facilita información alguna sobre el paradero de don Juan Carlos, ni da detalle alguno de cómo será el porvenir del que fue Rey de España durante 39 años ni qué tipo de apoyo le dará para tener segura una cierta calidad de vida. No es fácil predecir cómo va ser el futuro que se le presentan el corto y medio plazo. Aunque algunos afirman que lo suyo es más un cambio de domicilio temporal pero que de ninguna manera significa que se haya exiliado y que no puede volver a su país, la realidad es que nadie sabe cómo va a ser a partir de ahora la vida de una persona que ha dedicado la mayor parte de su tiempo al servicio de España y de los ciudadanos españoles.

El Rey Juan Carlos ha contribuido a difundir por todo el mundo una imagen inmejorable de España, ha ayudado a que las empresas españolas se implanten y tengan una gran visibilidad en países de primera fila, ha prestado un impulso a la idea de la creación de una comunidad iberoamericana de naciones que ha dado sus frutos, y ha logrado que se contara con él para conseguir resolver conflictos territoriales en los países del continente sudamericano. Su facilidad para crear empatía a su alrededor, para romper el hielo con personas que se sentían impresionadas por el hecho de estar ante un Rey fue la mejor herramienta para abrir puertas y crear afinidades con gente de todo el planeta.

Todo lo positivo que él fue capaz de desplegar hace que ahora hayan sido muchos amigos que le admiran y sienten por él un sincero afecto los que se han ofrecido a hacerle un espacio en sus casas, a invitarle a compartir su tiempo en sus posesiones tanto en España como en el extranjero.

La cuestión es quién va a sufragar los gastos que necesita para llevar una vida razonablemente confortable, de qué manera se va a solucionar el tener un lugar para vivir, quién le va a ayudar a desplazarse, cómo se van a sufragar los sueldos de las personas que cuiden de él... El silencio es absoluto. Ni la Casa del Rey ni el Gobierno de España dan información de cómo se va a afrontar la vida de una persona de 82 años, que no puede valerse por sí sólo, que tiene una movilidad muy reducida debido a sus operaciones y que siempre ha tenido un miedo cerval a acabar en silla de ruedas, como su madre, María de las Mercedes de Borbón.