La exnovia de un acusado en el juicio del 17-A: “Para él yo tenía que estar en casa, hacer comidas y mantenerlo”

La que fuera pareja de Driss Oukabir dice al tribunal que él no conocía al imán de Ripoll, ideólogo de los atentados, y que salía de fiesta “de jueves a jueves” y no cumplía el Ramadán

Driss Oukabir, para quien la Fiscalía pide una condena de 36 años de prisión, durante una de las sesiones del juicio en la Audiencia Nacional
Driss Oukabir, para quien la Fiscalía pide una condena de 36 años de prisión, durante una de las sesiones del juicio en la Audiencia NacionalFERNANDO VILLAREFE

La exnovia de Driss Oukabir, uno de los acusados en el juicio por los atentados de Barcelona y Cambrils en agosto de 2017, ha asegurado al tribunal que nunca vio a su entonces pareja con los terroristas que perpetraron los atentados y que no conocía al imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty, considerado el ideólogo de los ataques y que falleció en la explosión de la vivienda de Alcanar (Tarragona) donde la célula almacenaba los explosivos. “Nunca le vi con esos chicos”, ha insistido, como tampoco ver vídeos relacionados con la Yihad.

De Oukabir, sobre quien en la fecha de los atentados pesaba una orden de alejamiento de su entonces pareja tras ser condenado por malos tratos, la joven ha explicado que bebía alcohol, salía de fiesta “de jueves a jueves día sí y día no” y que durante los cinco años que pasaron juntos nunca le vio cumplir el Ramadán. “Vivía de mí”, ha explicado tras ratificar que no trabajaba y no tenía ningún ingreso.

“Yo tenía una relación muy difícil con él -ha asegurado- y él me contaba lo mínimo “para que no lo taladrase”, según me decía”. “Para él yo tenía que estar en casa, hacer comidas y mantenerlo”, ha recalcado. Sin embargo, ha afirmado no recordar si el 11 de agosto de ese año, como consta en el sumario, le dijesen que si se casaban “él se enfadaría si ella salía sin permiso”.

La Fiscalía pide una condena de 36 años de prisión para Oukabir, que alquiló la furgoneta con la que Younes Abouyaaqoub cometió el atentado de las Ramblas, por delitos de pertenencia a organización terrorista, tenencia de explosivos y conspiración para cometer un delito de estragos terroristas, pero como a los otros dos acusados no le imputa los 16 asesinatos.

“El siempre me maltrataba. Es que no sé por qué tengo que hablar de esto aquí... -ha dicho visiblemente molesta-. Yo tenía una relación con él muy difícil, de cinco años, pero nunca me dijo que me pusiera el velo. Me lo puse para agradar a mi pareja, para que de una vez por todas me respetara”.

Tras ser condenado por malos tratos, ha recordado, Oukabir se fue a Marruecos. Estuvo en Tánger. Ella le pagó el billete de vuelta y le envió dinero: “Siempre me decía que no llegaba...”. Y aunque ha dicho que jamás le instó a cubrirse la cabeza con el pañuelo musulmán, ella decidió hacerlo. “Cuando a finales de julio se tuvo que ir de casa yo decidí ponerme el pañuelo porque siempre me comparaba con la gente de su casa y para que viese que lo hacía por él”. Le envió una foto por WhatsApp el 5 de agosto. “Me dijo que me quedaba bien”.

La noche de 16 de agosto, ha rememorado, el hermano pequeño de Driss, Moussa Oukabir (uno de los terroristas del atentado de Cambrils) se presentó en su casa a horas intempestivas que no ha podido precisar (aunque en su día aseguró que fue a las tres de la madrugada).

“Era tarde. No era una hora normal. En ese momento estábamos pasando un mal momento, habíamos tenido un juicio unos días antes y apenas hablábamos. Yo hacía la vida en el salón y él en su habitación”. Supuestamente en ese encuentro Oukabir habría facilitado a su hermano su documentación personal para que la célula pudiera alquilar la furgoneta utilizada al día siguiente en el atentado de las Ramblas. La mujer ha afirmado no recordar que su entonces pareja le comentase que se la hubiesen sustraído.

Desde meses atrás, la testigo ha recordado que “notaba raro” a Moussa. “En pleno verano iba muy tapado, aunque en casa lo veía normal, hablando con su hermano, jugando a la play”. “A mí me comentó su hermano que rezaba, pero no le vi ir a la mezquita. Lo que sé de Moussa lo sé por su hermano”, ha dicho. “Era un niño que vestía siempre muy bien, pero se lo pagaban sus hermanas, porque él no trabajaba”.

Respecto a unas fotos de varias bombonas de butano y una furgoneta blanca, la testigo ha negado que las hiciera ella. “A lo mejor me cogió el móvil. Yo nunca busqué esto”. Sí ha reconocido varias imágenes de la Sagrada Familia (uno de los objetivos terroristas de la célula yihadista). “Esas sí. Ese día fui con mi padre”, ha recordado.

“No era religioso. Vestía normal”, ha asegurado un amigo de Oukabir que también ha declarado como testigo y que ha recordado que salían juntos de fiesta y consumían alcohol. “Nunca me habló de religión”, ha manifestado a preguntas del abogado del acusado. Sí coincidió en la mezquita, ha matizado, con alguno de los terroristas, entre ellos Younes Abouyaaaqoub.

En esa misma línea han declarado otros amigos del acusado que han testificado a propuesta de su defensa y que han coincidido en que “nunca” le vieron frecuentar la mezquita y que solían salir juntos de fiesta. “Bebía, fumaba, esnifaba... Todo lo contrario de rezar”, ha comentado uno de ellos, quien ha corroborado que jamás le vio vestir chilaba. Uno de ellos sí ha recordado que en una ocasión vio a Oukabir junto a Younnes Abouyaaqoub y Mohamed Hichamy (uno de los autores del atentado de Cambrils).