Iglesias enmienda a Campo y asegura que “no hay acuerdo” con el PP para renovar el CGPJ

El vicepresidente asegura que en la coalición no son ellos quienes marcan la agenda: “La mayor parte de las veces los que tenemos que ceder somos nosotros”

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), junto a su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (d); la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño (2i), y la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (c), junto a su vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (d); la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño (2i), y la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González LayaChema MoyaEFE

Una de las condiciones que el Partido Popular puso al Gobierno para avanzar en la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) fue excluir de las negociaciones a Unidas Podemos, socio de la coalición. Y al menos en apariencia, se podría deducir que el líder morado, Pablo Iglesias, está al margen de los avances que se producen entre bambalinas, si nos atenemos a la información que explicita en público sobre los mismos. Si el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y otros miembros del Gabinete llevan días asegurando que el acuerdo “esta cerrado”, pero que los populares ponen “excusas” y se “desdicen” cuando llega el momento de materializar este pacto; hoy el vicepresidente segundo ha enmendado estos posicionamientos de sus compañeros del Consejo de Ministros.

En una entrevista en “La hora de la 1″ de TVE, Pablo Iglesias se ha mostrado muy taxativo en cuanto a que “no hay acuerdo” con el PP para la renovación y ha advertido de que al Ejecutivo se le está “agotando la paciencia”, pese a que aún está abierta la opción de alcanzar un pacto con los populares. Además, ha dejado claro que si la formación liderada por Pablo Casado no quiere llegar a un acuerdo, “obviamente habrá que buscar fórmulas para cumplir ese mandato constitucional” de renovación del organismo, en clara referencia a la reforma redactada entre PSOE y Unidas Podemos, que ahora está paralizada en el Congreso y que abre la posibilidad a elegir vocales por mayoría absoluta (176 votos), en lugar de por mayoría cualificada (210 diputados)

De hecho, ambos partidos presentaron ayer una nueva propuesta, más suavizada, en la que limitaban la capacidad de nombramientos del CGPJ mientras esté en funciones. Un movimiento para presionar al PP y calmar las ansias de Unidas Podemos que querían reactivar ya la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Una tensión añadida dentro del Ejecutivo. Sobre estos roces, el vicepresidente ha querido negar que vayan a desembocar en una crisis de Gobierno tras la aprobación de los Presupuestos. “No va a haber cambios”, ha resuelto. Además, Iglesias ha querido desplegar su actitud más humilde, asegurando que ante las discrepancias que puedan surgir en el Ejecutivo, “la mayor parte de las veces los que tenemos que ceder somos nosotros”. El líder morado ha querido normalizar las diferencias y ha asegurado que seguirá habiendo discusiones en el futuro, “porque así son los gobiernos de coalición”. En su opinión, se trata de un “sistema de contrapesos” entre los dos socios.

De este modo, se zafaba de las interpretaciones del PP, Vox y de algunos dirigentes socialistas que consideran que en realidad es Podemos quien marca el paso al PSOE. “Nuestra posición es modesta, somos el socio minoritario. Estamos satisfechos de algunos resultados, pero la mayor parte de las veces los que tenemos que ceder somos nosotros”, reconoció, declarándose consciente de que “hay muchas cosas que no vamos a poder conseguir o en las que nos gustaría ir más lejos”.

No obstante, aunque confesó que le gustaría ser “el socio mayoritario” y tener que ceder sólo “de vez en cuando”, Iglesias también quiso deslizar que algunos le dicen que consiguen más de lo que deberían por su correlación de fuerzas con los socialistas, y no lo negó, sino que apuntó: “Nuestro trabajo es sacar el máximo partido al peso que tenemos”. También en su línea habitual, dijo que “podemos estar satisfechos” del funcionamiento del Gobierno pese a sus “tiras y aflojas y tensiones”, y, en particular, de la “mayoría histórica” con la que se van a aprobar los Presupuestos, difícil de imaginar hace meses, y de la que pronosticó que “claro que va a asegurar la legislatura y espero que algunas más”. Una mayoría que insistió en describir como “progresista”, aun reconociendo que la conformen también partidos de “tradiciones diferentes” como el PNV y el PDeCat.

Iglesias saca la cara por Otegi

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, ha asegurado que no le “corresponde” a él pedirle a EH Bildu que su líder, Arnaldo Otegi, de un paso atrás para normalizar a la formación vasca, como tampoco le pediría al PSOE que hiciese lo propio con el ex jefe del Ejecutivo Felipe González. Su defensa del coordinador de EH Bildu llega después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dejase claro que Otegi haría una buena “labor” abandonando la “vida política” para desvincular a la formación de su pasado con la banda terrorista ETA.

Así, Iglesias ha opinado que EH Bildu es una formación normalizada y se ha remitido al pacto de Ajuria Enea firmado en 1988, en que las formaciones políticas señalaban que “en el marco de la Constitución todas las ideas” se podían “defender”, y que quienes renunciasen a la “violencia” siempre tendrían la “mano tendida”. “Bildu es la segunda fuerza en Euskadi, y está haciendo política y negociando”, ha continuado, para después elogiar la labor del diputado de EH Bildu Jon Iñarritu o el de la portavoz parlamentaria del partido, Mertxe Aizpurua.

Paralizar los desahucios

El vicepresidente segundo del Gobierno, también ha adelantado que habrá que renegociar en mayo la paralización de desahucios a familias vulnerables, ya que esta medida acordada con el PSOE tan sólo tiene vigencia durante el estado de alarma. Un acuerdo por el que, tal y como explicó Iglesias, las familias vulnerables no podrán ser desahuciadas cuando los servicios sociales así lo acrediten ante el juez, siempre y cuando no exista la posibilidad de que sean realojadas en una “vivienda digna”, nunca en “albergues y polideportivos”, dijo el vicepresidente segundo.