Sánchez aprueba las cuentas que le garantizan la legislatura

El Gobierno supera el trámite de las enmiendas en el Senado y las cuentas públicas no tendrán que volver al Congreso. Entrarán en vigor el próximo 1 de enero

Tras dos años y medio en el poder y casi doce meses después de forjar el Gobierno de coalición, Pedro Sánchez consiguió ayer alumbrar sus primeros presupuestos como presidente. El consenso que no fue posible en 2019 y que abocó a la doble repetición electoral –por el veto de ERC– se ha revocado ahora en un clima político marcado por la pandemia y por un «nuevo orden» con los partidos independentistas vascos y catalanes, que han decidido reivindicar su capacidad de ser socios decisivos en Madrid.

El envite del coronavirus convirtió las cuentas públicas para 2021 en «un instrumento indispensable para superar esta etapa» y para vehicular las ayudas europeas, de 140.000 millones de euros, inyectadas desde Bruselas. Esta eventualidad ha hecho que, en solo un año, el Gobierno haya pasado de mendigar sin éxito los apoyos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE), a que sean sus potenciales socios los que se abrieran paso a codazos para acabar votándolos.

Con la aprobación este martes en el Senado, el Gobierno se garantiza que las cuentas no tengan que volver al Congreso para una nueva votación, que estaba prevista para el próximo 29 de diciembre. Todo con el objetivo, que se cumplirá, de que el nuevo proyecto entre en vigor el próximo 1 de enero y no tener, así, que incurrir en una nueva y tercera prórroga de los presupuestos de Cristóbal Montoro, que llevan en vigor desde el 2018.

El presupuesto consolidado destina a políticas de gasto 412.087 millones de euros, excluyendo los fondos de financiación territoriales y dotaciones adicionales por la COVID-19. Además el techo de gasto del Estado se sitúa en 194.456 millones, el más elevado de la historia. La mayor partida de ese gasto consolidado son los 163.297 millones que se destinan a pensiones, 3,2 % más. La portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, celebró que «España va a iniciar el año con nuevas cuentas», unos Presupuestos que dijo son «inéditos para un momento singular de la historia» del país que permitirán afrontar el futuro «con mayor fortaleza».

Las cuentas fueron presentadas el 27 de octubre y el Senado las ha sacado adelante con el apoyo de hasta 12 formaciones políticas y tras recibir casi un centenar de cambios en la Cámara Baja. La Cámara Alta aprobó el proyecto de ley con 145 votos a favor, 118 en contra y 2 abstenciones. Las cuentas salieron adelante sin incluir ninguna de las más de 3.500 enmiendas registradas por lo que quedaron aprobados definitivamente sin necesidad de que el texto tenga que volver al Congreso, lo que adelanta su ratificación definitiva una semana.

Vía Ciudadanos

Aunque desde Moncloa se cultivó la vía de Ciudadanos con verdadera convicción, para lograr ampliar su mayoría de la investidura por el centro, lo cierto es que las maniobras de Pablo Iglesias para dar continuidad a la entente con EH Bildu y ERC, y elevarla más allá de las cuentas hasta la «dirección de Estado», acabaron por imponerse. No obstante, en el entorno de Sánchez anticipan que, una vez superada la aprobación de las cuentas, habrá cambios en la estrategia. Esto es, se limitará notablemente la dependencia de Unidas Podemos, a quienes se ha cuidado por lo decisivo del momento, y cada uno de los partidos de la coalición tendrá cierta autonomía para seguir su camino. En esta autonomía de los socialistas, se encuadra que el PSOE vuelva a tender puentes con la formación de Inés Arrimadas.

No obstante, el paso que se selló ayer en la Cámara Alta supone el salvoconducto del Ejecutivo para agotar la legislatura. Una garantía de continuidad hasta 2023 o hasta que las tensiones entre los socios de coalición acaben por descoser sin remedio las costuras del Gabinete. Una continuidad que está ligada también a los fondos europeos y al condicionamiento que lleven aparejado para acometer las reformas que se demandan desde Bruselas. De momento, tanto PSOE como Podemos saborean el momento dulce y aseguran que la coalición no corre peligro.