Irene Montero usa a las niñas de Tenerife y a Juana Rivas para apelar por una “justicia feminista”

Ha llamado a defender a Juana Rivas, que acaba de ingresar en prisión, y ha lamentado que todavía exista en el país una justicia patriarcal

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La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha aprovechado los trágicos casos de violencia machista de este viernes para hacer política y cargar contra el patriarcado, en línea con sus declaraciones habituales que tratan de demonizar a los hombres por el mero hecho de ser varones. Así, tras conocer que se ha hallado el cadáver de Olivia, la niña de Tenerife secuestrada por su padre junto a su hermana, ha apelado a la justicia feminista, un concepto que jurídicamente no existe, para afirmar que “para evitar que los maltratadores sigan asesinando y ejerciendo violencia para dar donde más duele a las mujeres hay que defender a Juana Rivas o Irune Costumero”.

Sus declaraciones se enmarcan en los últimos casos más mediáticos que en las últimas semanas han copado horas de televisión como el de Rocío Carrasco, la hija de Rocío Jurado, que ha revelado los abusos que ha sufrido durante los últimos años. La ministra mostró su apoyó público sin tener en cuenta la presunción de inocencia con el único objetivo de deslegitimar la Justicia.

Desde Zaragoza, Montero ha comenzado con “nombres propios”, los de Beatriz y sus hijas Anna y Olivia, el de la sevillana Rocío Caíz -asesinada víctima de violencia de género- y los de las madres Juana Rivas o Irune Costumero. “Todas esas mujeres y niñas necesitan hoy nuestro abrazo, el apoyo del conjunto de la sociedad y necesitan justicia feminista”, ha señalado.

En este sentido, la ministra de Igualdad ha tratado otra vez de politizar el caso de Juana Rivas, una encrucijada jurídica que, quizás, por un mal asesoramiento hace unos años, ha llevado a la madre de Macarena a prisión. Lejos de analizar cada uno de los casos y sus peculiaridades, la ministra ha vuelto a echar de demagogia para cargar contra el poder judicial, siendo ella la principal representante del Ministerio de Igualdad. De hecho, Montero ha reconocido que hay “una parte muy importante del dolor y de la violencia ejercida contra esas mujeres y esas niñas que es absolutamente irreparable”, algo que le pesa, especialmente como ministra de Igualdad, al no haber llegado a tiempo.

A su juicio, las víctimas necesitan justicia feminista: “No hay palabras para expresar el dolor de Beatriz o de la familia de Rocío, el sufrimiento de Juana Rivas o de Irune Costumero, pero sí hay políticas públicas para reparar parte del daño causado y evitar que ese daño se produzca a otras mujeres a otras niñas y a otros niños”.

Montero ha llamado a defender a Juana Rivas, que acaba de ingresar en prisión, y ha lamentado que todavía exista en el país una justicia patriarcal “que penaliza y criminaliza a las madres que están defendiéndose a sí mismas y sobre todo a sus hijos e hijas de la violencia machista ejercida por sus parejas y exparejas”.