Boicot de la calle y mofa de Puigdemont

«Ni indultos ni perdón». Las bases independentistas más radicales reclamaron «independencia» y «amnistía» con abucheos a Sánchez

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Agitada y hostil visita de Pedro Sánchez al corazón de Barcelona para anunciar los indultos a los nueve condenados del «procés». Pese a la medida de gracia, que posibilitará su excarcelación inmediata, el presidente del Gobierno se encontró con un intento de «cerco al Liceu» y varias protestas simultáneas de hasta cinco entidades y partidos, entre ellos la ANC, los CDR y la CUP, esta última la formación que sustenta la presidencia de Pere Aragonès desde el Parlament. «Ni indultos ni perdón». «Usted es parte del problema. Si ha venido a vendernos los indultos o un nuevo estatuto nosotros les decimos que la independencia es el único camino», fueron sólo algunas de las advertencias que tuvo que escuchar Pedro Sánchez en la Rambla y por parte de hasta 500 manifestantes.

Y es que las bases independentistas más escoradas a la radicalidad dejaron claro ayer que rechazan por completo y censuran la hoja de ruta socialista con Cataluña –abuchearon incluso al expresident José Montilla o al diputado Ramon Espadaler– y reclamaron la «independencia» y la «amnistía» para los condenados por el «procés», dos líneas rojas ineludibles para mantener la movilización en la calle. «1-O, ni olvido ni perdón», se escuchó repetidamente en las afueras del Liceu entre insultos, reproches y lanzamiento de botes de humo ante el fuerte dispositivo policial desplegado.

Algaradas que no pasaron a mayores pese lo ruidoso de la protesta. Además, las bases del independentismo dejaron ver sus recelos ante la voluntad de Esquerra a favor de negociar con la Moncloa mediante algunos reproches contra Oriol Junqueras y reclamaciones de «independencia» al Govern de Pere Aragonès.

A nivel político, la confirmación de Pedro Sánchez con los indultos también fue duramente criticada por varios sectores del independentismo, especialmente por parte de JxCat, socio de ERC en la Generalitat. Carles Puigdemont fue el encargado de desdeñar desde Waterloo la medida de gracia e incluso de mofarse del «espíritu del Liceu» que dijo querer abanderar el presidente del Gobierno: «Es una reedición del régimen del 78», zanjó sobre el anuncio después de que varias voces posconvergentes acusaran a Sánchez de «cinismo» y de montar una «farsa», un «cuento». Menos beligerante se mostró el president Pere Aragonès, quien se limitó a decir que los indultos son una solución «parcial e incompleta». Eso sí, su Ejecutivo plantó por completo a Sánchez.