Pedro Sánchez: «Pesa más el futuro que los agravios del pasado»

El presidente del Gobierno asume que los presos mantendrán su postura rupturista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Liceo de Barcelona
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Liceo de BarcelonaEmilio MorenattiAP

Pedro Sánchez pronunció ayer un discurso de poco más de media hora para argumentar por qué concede los indultos, que se aprobarán hoy en el Consejo de Ministros. La conferencia se había anunciado mucho más ambiciosa y estaba previsto que incluyera también la hoja de ruta del Gobierno para desencallar la crisis catalana, pero, finalmente, Sánchez se limitó a hacer pedagogía de la medida de gracia, dirigéndose a muy diversos públicos, y anunció un nuevo «proyecto de país» sin dar detalles. En su decisión, dijo, «pesan más las expectativas de futuro que los agravios del pasado».

La «concordia» se convirtió en el hilo argumental del presidente del Gobierno, que pronunció la conferencia en el Liceu rodeado de unos 300 invitados de la sociedad civil, entre los cuales había desde empresarios, sindicatos y entidades sociales a expresidentes de la Generalitat, como José Montilla. Entre las ausencias notables, hubo tanto del bando indepdendentista –no acudió nadie del Govern ni de la dirección de JxCat, Esquerra o la CUP– como del lado constitucionalista –S’Ha Acabat! o AEB–.

En cualquier caso, más allá de esto y de la interrupción durante unos segundos por unos espontáneos de la CUP que se colaron en el acto, Sánchez quiso dejar claro que el indulto tiene como objetivo «dar el primer paso» para abrir un tiempo nuevo en Cataluña y caminar hacia la «reconcialición» en la sociedad catalana y española. De hecho, en este sentido, anunció que su propuesta es «dar paso a un nuevo proyecto de país», aunque evitó concretar qué alcance tiene este planteamiento –se contempla un nuevo Estatuto–. «Cataluña, catalanes y catalanas, os queremos», zanjó su discurso Sánchez, en un guiño al independentismo. «El coste social de mantener la situación es alto», aseguró, tras aducir que la medida de gracia se aprueba por «utilidad pública» porque permitirá mejorar la «convivencia». En este punto, precisó que «es un mensaje dirigido» no solo a los presos sino «al conjunto de la sociedad catalana y del conjunto de la sociedad española». «Es un mensaje sobre todo y ante todo para miles de personas que las apoyaron y que las siguen apoyando», aseguró. Asimismo, asume que los presos no abandonarán sus planteamientos independentistas, pero sí que considera que han «comprendido» que «no hay camino fuera de la Ley». Sánchez considera que ahora es el «momento propicio» para los indultos porque ha concluido el proceso judicial y porque el Gobierno tiene obligación de dar respuesta a las peticiones.

Sánchez también repartió las culpas de la situación –«Estamos ante una realidad que no queremos ninguno pero que hemos hecho entre todos»– y también avisó al Poder Judicial y a los contrarios a la medida de gracia: recalcó que es «necesaria para un determinado momento». «Ni revoca ni cuestiona la sentencia. La Ley autoriza al Poder Ejecutivo a tomar esta medida. Estamos en disposición de pedir a todos, los que comparten la medida o no, que reconozcan la legalidad y constitucionalidad de la medida», añadió.