El PP bate su récord de voto desde 2016

El líder del PP, Pablo Casado
El líder del PP, Pablo CasadoEUROPA PRESS/E. Parra. POOL Europa Press

Los dos máximos exponentes de la izquierda han acelerado durante estos últimos tres meses su descenso, tanto PSOE como UP, se encuentran en porcentajes de voto previos a la moción de censura. Mientras que el tercer actor de las izquierdas, Más País, se halla por tercer mes consecutivo en su racha ascendente, alcanzado su mejor resultado histórico, aunque sea con un modesto 4,6%. La desmovilización generalizada de las izquierdas se prueba por sus elevados porcentajes de deserción; los socialistas pierden el voto del 20,8% de los que confiaron en ellos el 10-N y los morados el 38,0%. El 8,2% del electorado socialista se abstendrá y el 5,8% votará al PP. En cuanto a los de UP, el 17,3% marcha a Más País y el 11,3% se abstendrá. En votos supone que 556.000 electores del PSOE eligen la abstención y 391.000 al PP. Mientras que 541.000 votantes morados se unen a Más País y 353.000 van a la abstención.

Ciudadanos lleva todo el año retrocediendo, mientras que el PP, que se nutre fundamentalmente del voto naranja, lleva todo el primer semestre del año remontando y batiendo sus récords de voto de los últimos cinco años. Vox, que en meses anteriores se benefició parcialmente de la desbandada de Ciudadanos, ha vuelto a su casilla de salida, repitiendo este mes su resultado de noviembre de 2019. Su tendencia al descenso hace pensar que sea la próxima presa electoral del PP, o que ya lo está empezando a ser. Ciudadanos cede al PP 1.046.000 votantes, el 63,4% del total de su electorado. Vox envía al PP a 392.000 de sus electores, equivalente al 10,7% de su base electoral. En el sentido contrario de la circulación por la autopista del voto encontramos que tan solo el 2,0% del votante del PP se dirige a Vox y el 0,1% se va con Ciudadanos. Los naranjas solo conservan el 20,4% de sus votantes de noviembre de 2019, por lo que se encuentran en el momento más débil de su vida política desde las elecciones generales de 2015. Sin embargo Vox, que se ha estancado con respecto a las elecciones de noviembre de 2019, aún mejora sus resultados de las elecciones de abril de 2019. Pero su tendencia es a ir retrocediendo, la presión a la que el PP somete al partido de Abascal es muy elevada, la proporción de intercambio de votantes entre PP y Vox es favorable a los de Casado en una proporción de 4 a 1; 392.000 votantes de Vox cruzan las líneas y se unen al PP, mientras que en el campo contrario son únicamente 102.000 populares los que se pasan al partido de Santiago Abascal.

El balance de fuerzas actual entre PP y Vox permite una mayoría absoluta, sumando ambos el 45,9% del voto; 30,8% los populares y Navarra Suma, y 15,1% Vox. Pero para que el PP consiga en solitario esa mayoría absoluta debería alcanzar el 44,0% Hoy por hoy no es posible, ya que Vox custodia el 31,1% del voto de las derechas. La estrategia para ganar las próximas elecciones pasa por mantenerse Vox por encima del 15% y ser tercera fuerza nacional, lo que le garantiza 50 escaños, mientras que los populares cercanos al 31% tienen 130 escaños asegurados. Si Vox empieza a transferir voto al PP y comienza a bajar, empezaría a perder escaños a un ritmo superior al que los pudiera recuperar el PP y alejaría a las derechas de la mayoría absoluta. Por lo que el PP debe explorar otras fórmulas para ingresar votantes que no vengan exclusivamente de Vox y acelerar la desmovilización del votante de las izquierdas.