Cs, una oportunidad para renacer

Hoy por hoy, el partido de Inés Arrimadas poco voto puede captar del centro derecha

El vicesecretario general y secretario de comunicación de Ciudadanos, Daniel Pérez Calvo; el también vicesecretario general y portavoz del Comité Ejecutivo del partido, Edmundo Bal; la presidenta de la formación, Inés Arrimadas; la secretaria general, Marina Bravo, y la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacis, tras el acto de clausura de la convención política de Ciudadanos.
El vicesecretario general y secretario de comunicación de Ciudadanos, Daniel Pérez Calvo; el también vicesecretario general y portavoz del Comité Ejecutivo del partido, Edmundo Bal; la presidenta de la formación, Inés Arrimadas; la secretaria general, Marina Bravo, y la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacis, tras el acto de clausura de la convención política de Ciudadanos.Jesús Hellín Europa Press

En las elecciones generales de noviembre de 2011, el centro derecha unificado con una única candidatura, logra la mayoría absoluta y barre al PSOE. El PP consigue 10,9 millones de votos, el 44,6% del voto válido y 186 escaños.

Los problemas de corrupción protagonizados por algunos miembros del PP empañan su imagen (Luis Bárcenas, Rodrigo Rato, Francisco Granados, etc…), es el principal argumento de una nueva formación de carácter nacional, Ciudadanos, que divide el voto del centro derecha en las elecciones generales de diciembre de 2015; capta 3,5 millones de votante populares y deja a los de Rajoy en 7,2 millones. Vox aparece también en escena con 58.114 votos, el 0,2%.

En estas elecciones el centro derecha suma prácticamente los mismos votos que en 2011, pero la división en tres candidaturas les resta en conjunto 23 diputados, quedando en 163, a 14 de la mayoría absoluta. Las derechas españolas empiezan a padecer el mal de D´Hondt, con prácticamente los mismos votantes que en 2011 no logran la mayoría absoluta, sucedió también en 2016 y en las dos generales de 2019. Pero no solo la corrupción hunde a los populares y da alas a Cs en el ámbito nacional en diciembre de 2015. Tres meses antes de las elecciones generales de 2015, los naranja, ahora con Inés Arrimadas, como candidata, logran 736.000 votos y se convierte en el segundo partido en Cataluña, relegando al PSC, con 523.000 votos a la tercera posición en las elecciones autonómicas de septiembre de 2015.

A los casos de corrupción de destacados populares se une la falta de contundencia con los independentistas catalanes. Cs se convierte en la alternativa al PP en el centro derecha. El partido de Albert Rivera compite de igual a igual con el voto del centro derecha entre los menores de 45 años.

La repetición de las elecciones generales en junio de 2016 no altera significativamente la relación de fuerzas en el centro derecha; los populares suman 7,9 millones de votos y los naranja 3,1 millones. Vox se debe conformar con 47.132 votos, el 0,2%. El PP gana 700.000 votantes, mientras Cs pierde 400.000 y Vox se desprende de 10.982 votantes. Los de Rajoy se benefician limitadamente del voto útil. Las derechas superan en 100.000 votos a los resultados del PP en 2011, pero lejos de alcanzar nuevamente la mayoría absoluta se quedan a 17 escaños de la misma por su fragmentación en tres candidaturas.

Aunque la economía comienza a mejorar los problemas de índole política y social se le acumulan al gobierno en minoría del PP, que cuenta con tan solo 137 escaños. La detención del Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, la ofensiva del «procés» y la falta de respuesta del gobierno central, la alta presión fiscal, la ruptura del gobierno popular con la Iglesia y los movimiento pro-vida, etc… harán que el PP entre en barrena y en las elecciones autonómicas catalana s de 2017, el partido de Inés Arrimadas logre 1,1 millones de votos, convirtiéndose en el primer partido en parlamento de Cataluña. Las consecuencias son que el PSC baja por primera vez a la cuarta posición y el PP catalán pierde la mitad de sus votantes de 2015. En estas condiciones se llega a las elecciones generales de abril 2019. Los populares pierden 3,5 millones de votantes, al tiempo que Rivera gana 1,1 millones y Vox irrumpe por primera vez en el Congreso de los Diputados con 2.7 millones de votos. Esta división de dos a tres candidaturas hace que las derechas, logrando su cifra histórica más alta de votos; 11.3 millones, queden a 29 escaños de la mayoría absoluta, al sumar finalmente 39 escaños menos que en PP en solitario en 2011. Pero lo más importante de las elecciones de abril de 2019 es que el PP y Cs han empatado técnicamente, los de Casado obtienen 4,4 millones de votantes y los de Rivera 4,2 millones. El 16,7% y el 15,9%, respectivamente. Abascal consigue el 10,3% del voto válido. Ciudadanos se halla en su mejor momento, primera fuerza en Cataluña y a punto del sorpasso a nivel nacional al PP. También Vox que ya es cuarta fuerza política española. Mientras que el PP da muestras de agotamiento. Lleva así un año en las encuestas, reduciendo mes a mes su distancia con Cs. Algunos pronostican que Rivera será el próximo líder de las derechas españolas y que Cs reemplazará al PP, demasiado tocado por la corrupción, su gestión económica y su distanciamiento de la Iglesia y por el «procés».

Pero la inacción de Arrimadas en Cataluña, renunciando a presentarse a la investidura, así como Rivera aproximándose a Sánchez, hicieron que la mayoría de su electorado, que era «prestado» del centro derecha, decidiese apostar en las elecciones generales de noviembre de 2019 por las otras dos alternativas de las derechas, mucho más fiables; PP y Vox. De este modo entre abril y noviembre de 2019, 2,7 millones de votantes naranja migraran; 1 millón a Vox, 0,7 millones al PP y 0,9 millones a la abstención. Rivera pasó en un semestre de 4,2 a 1.7 millones de votos. En seis meses pasó de casi superar al PP a reducir su representación de 57 a 10 diputados. Mientras que en las elecciones autonómicas catalanas de febrero de 2021, quedó relegada a la séptima posición. Venía de ser la primera fuerza política autonómica.

Momento de pescar

El futuro de Ciudadanos está alejado de Vox, fluctuando entre el PP y PSOE, para ser un partido bisagra que pueda complementar al bipartidismo y evitar que éste tenga que recurrir a formaciones excéntricas o independentistas. La crisis electoral que arrastra el PSOE de 2008, y que se acentuará en los próximos meses, es la última oportunidad de Cs para volver a renacer, esta vez a costa del voto moderado del PSOE, como ya lo demostró en Cataluña en las autonómicas de 2015 y 2017 al absorber buena parte del electorado del PSC. Hoy por hoy, en plena reunificación y concentración del voto de las derechas en PP y Vox, el partido de Inés Arrimadas poco voto puede captar del centro derecha, pero en cambio cientos de miles de votantes moderados del centro izquierda están quedándose huérfanos de partido. Es el momento de pescar.