Ayuso blinda la fiscalidad de Madrid en la Conferencia de Presidentes

Más vacunas y la gestión de más de la mitad de los fondos europeos de este año. Pedro Sánchez calma así las críticas autonómicas que habían precedido la celebración de la cumbre de Salamanca

Los presidentes autonómicos, menos Aragonès, acudieron ayer a Salamanca
Los presidentes autonómicos, menos Aragonès, acudieron ayer a SalamancaCIPRI PASTRANO DELGADOLa Razón

La Conferencia de Presidentes autonómicos fue más pacífica de lo que anunciaban las críticas de estos días de la dirección nacional del PP, de algunos de sus «barones» y también de otros jefes de Gobiernos regionales. Para todos, por encima del ruido, la urgencia era posicionarse correctamente de cara al dinero europeo que se tiene que repartir, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, manejó la varita mágica con la que facilitarse adhesiones y rebajar reproches. A puerta cerrada, los más críticos fueron Alberto Núñez Feijóo, Galicia; Iñigo Urkullu, País Vasco; e Isabel Díaz Ayuso, Madrid. Pero sin perder las formas que exigía la solemnidad institucional, por lo que Sánchez pudo agradecerles a todos ellos el tono empleado durante la cumbre autonómica.

El resumen, muy gráfico, lo pone uno de los asistentes, de la parte del PP. «Poca bronca». «Hay que posicionarse de cara a la pasta, los fondos europeos y la financiación», añadió, en conversación con este diario.

Hasta el triunvirato más duro en las exigencias, Urkullu, Ayuso y Feijóo, matizó también sus enmiendas a la gestión de Sánchez. Ukullu, pese a haberse «·cobrado» una factura por participar de la foto multilateral, reprochó fuera de cámara al jefe del Ejecutivo todos los obstáculos jurídicos a los que están teniendo que enfrentarse las comunidades por el fin del estado de alarma. También le afeó que se hayan tomado decisiones, como la retirada de las mascarillas en el exterior, que han trasladado la falsa idea, a su juicio, de que se había terminado la pandemia.

Ayuso reivindicó ante los demás presidentes ese «madriñelismo» que la ayudó al éxito de las últimas elecciones autonómicas de mayo. Se quejó de las críticas del Gobierno contra la capital, y defendió su fiscalidad y su política de rebaja de impuestos frente a los ataques socialistas a este modelo. Llegó a señalar al presidente de la Comunidad valenciana, Ximo Puig, que ha sido uno de los dirigentes del PSOE que ha abanderado la campaña contra la fiscalidad de la Comunidad de Madrid.

Feijóo también incidió en poner en evidencia la falta de utilidad del formato de la Conferencia. En suma, la cumbre de Salamanca fue una sucesión de discursos, precedidos por la intervención del presidente del Gobierno. Sánchez les contó el guion de lo que luego anunció ante los medios, y que le fue muy útil para poner sordina a las exigencias autonómicas y a la crítica de que una vez más, en esta última ola, se haya impuesto el «sálvese quien pueda».

Las comunidades recibirán en agosto 3,4 millones de vacunas adicionales contra el coronavirus para avanzar en el plan de vacunación. Gobiernos como el madrileño llevaban semanas denunciando la falta de dosis para cumplir con los objetivos establecidos. Sánchez también se presentó con la confirmación de que las autonomías gestionarán durante este año la mitad de las ayudas comunitarias, en total 10.500 millones de euros de los 19.000 millones totales. No es un anuncio nuevo, porque el compromiso ya lo asumió en la última Conferencia de Presidentes que se celebró de forma virtual, en octubre del año pasado, en el Senado, y a la que asistió la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen.

La letra pequeña que no aclaró del todo es si las comunidades, como así volvieron ayer a reclamar a puerta cerrada casi todas ellas, tendrán capacidad de decisión sobre esos fondos. En cualquier caso, el maná europeo surtió efecto y sirvió para calmar los tambores de guerra que anunciaban una dura batalla en la agenda de discursos con la que se rellenó la Conferencia autonómica.

En todos hubo coincidencia en reclamar una cogobernanza más efectiva, capacidad de decisión en los fondos, este año y los próximos, más seguridad jurídica en el control de la pandemia, más coordinación, transparencia y objetividad en el reparto.

Sánchez se marcha de vacaciones con el frente autonómico posicionado, pero en paz preventiva ante la perspectiva de que les empiece a llegar el dinero europeo. Además de bajo la estela del mismo discurso optimista, y hasta triunfalista, de su balance de fin de curso. Moncloa dice que es la seña para impulsar la recuperación económica.

La distribución de los 10.500 millones de ayudas entre las comunidades autónomas se hará dentro de la comisión sectorial de los fondos Next Generation que tiene que reunirse el próximo lunes. El mismo día que se ha convocado también la comisión bilateral con la Generalitat, después de que el presidente, Pere Aragonés, plantara al foro multilateral y a la foto con el jefe del Estado, Felipe VI.

Moncloa insiste en que en esta bilateral no se hablará del reparto de fondos con la Generalitat, si no que esto se circunscribe al ámbito de la comisión sectorial en la que están todas las partes. Pero la sensación de agravio sí se deja notar en los demás gobiernos autonómicos.