Pida usted por esa boca, se venden presupuestos a cualquier precio

Habrá presupuesto y, además, ruinoso. Con un gasto desbocado, para que todos queden contentos

Cristina L. Schlichting

Habrá presupuestos y los habrá con estos socios. Con los escaños de ERC y los de Bildu y los de Podemos y lo mejor de cada casa. No lo duden y tómenme la palabra. Para empezar, porque este Gobierno está dispuesto a dar lo que haga falta y le pidan sus socios, con tal de seguir en el poder. ¿Excarcelación de presos? ¿Indulto de Puigdemont? ¿Derogación de la reforma laboral? Suma y sigue ¡más madera! ¿Será por manga ancha? Lo “mejor” de este ejecutivo es que, como decía Groucho, si usted no está de acuerdo con los principios que sostiene, los cambia por otros.

Pero es que, además ¿dónde van a estar más cómodos semejantes socios? ¿Cómo no van a votar a Pedro Sánchez? Ahora, por ejemplo, salen los de Junts per Catalunya exigiéndole a Oriol Junqueras que rompa la baraja y bloquee los presupuestos...¿ustedes creen que los de Esquerra se lo plantean, cuando están en juego 3.000 millones de euros? Que no, hombre, que no. Si hay algún punto de desacuerdo, ya se ocupan unos y otros de limarlo. La Jefatura de Policía de Barcelona, por ejemplo, que éstos están empeñados en quitarla, porque para ellos es un símbolo de la “represión del procés”. El Gobierno sabe que sería un escándalo echarle ahora el cerrojazo... pero ha postergado las conversaciones a la mesa de diálogo, donde puede incluirlo en una lista con el cierre y traslado de otras instalaciones “en conjunto”. Si uno no quiere, dos no se pelean. Habrá presupuesto y, además, ruinoso. Con un gasto desbocado, para que todos queden contentos, y Pedro Sánchez sea tildado de social y generoso. Y en dos años o tres años, vendrá una gran crisis, al estilo de 2007.

Lo malo es a medio plazo, en efecto. Hay problemas globales que no se tienen suficientemente en cuenta en los cálculos oficiales (falta de carburantes, o de suministros desde China, inflación). El precio del barril de petróleo, por ejemplo, se establece en los presupuestos en 60 dólares, y ya está a 80. O el Índice de Precios al Consumo, que no era tan alto desde hace 29 años, y no atiende a la realidad. Véanse algunas muestras de lo ocurrido desde septiembre pasado: una subida media de 114 euros en el recibo de la luz, una de 15 euros en el tanque de gasolina y un 15 por 100 de incremento de precios en alimentos tan básicos como tomates, peras o manzanas.

La economía española está a la cola de los países de la Unión Europea en lo que a recuperación se refiere. Los datos de esta semana son taxativos. El Producto Interior Bruto ha crecido un 2 por 100 en el tercer trimestre del año. Los ministerios han trabajado con un cálculo de un PIB del 6,5 por 100 este año. Para alcanzar semejante cifra, el cuarto trimestre debería cerrarse con un 7 por 100. Imposible, sencillamente.

Habrá presupuestos irresponsables, fruto de los trapicheos políticos y luego, que la población arree. Una población que, por cierto, no es tonta y tiene la mosca detrás de la oreja. Por eso, entre otras cosas, el consumo no tira como se esperaba después de la pandemia. Cuando llegan noticias de que en Austria se recomienda hacer acopio de comida o velas, en España la gente pone las barbas a remojar. ¿O es que no han visto ciudadanos comprando latas? Porque, en mi barrio, la ferretería de la esquina ha vendido en esta semana todos los dispositivos de camping gas que tenía en existencias. Las personas piensan en la posibilidad de quedarse sin gas o electricidad para cocinar. Ya no se fían de un Estado que, en 2007, se felicitaba de la situación de los bancos, cuando estaban a punto de quebrar. O que vio venir la pandemia por Italia y no hizo nada. Los españoles sufrirán las consecuencias de una planificación irresponsable.