Yolanda Díaz desautoriza a Podemos: la reforma fiscal la “lidera” Hacienda

Los morados fuerzan a Sánchez a retratarse, que no prevé subir impuestos antes de las generales

La reforma fiscal vuelve a tensionar las costuras de la coalición, entre los socios y, particularmente, en las dos almas que coexisten dentro del ala morada en Moncloa. Unas difíciles relaciones internas, estas últimas, que han quedado en evidencia desde la pasada semana a causa de la reforma laboral, donde las ministras de Podemos Ione Belarra e Irene Montero mostraron gestos inequívocos de la distancia que les separa de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

Desde Unidas Podemos comenzaron a presionar este mismo lunes para que el Ejecutivo apruebe con celeridad la reforma fiscal, una normativa para endurecer la fiscalidad del IRPF de las rentas más altas. Una iniciativa que los morados ya trataron de incluir en el pacto presupuestario sin éxito, porque la parte socialista se negó. Unidas Podemos ha vuelto así a tensar al Ejecutivo presentando su propuesta de redistribución fiscal que fija, entre otras medidas, un impuesto a las grandes eléctricas. El partido estima con estas medidas un aumento de la recaudación cifrado en 30.000 millones de euros al año.

Una iniciativa que no ha gustado en Moncloa, que se encuentra a la espera de que el comité de expertos del Ministerio de Hacienda termine su informe previsto para finales de este mes. Sin embargo, antes de que este documento llegue a la mesa de Hacienda, los morados obligarán al grupo socialista a pronunciarse al respecto en el Congreso de los Diputados. El próximo martes se debatirá en Pleno una proposición no de ley registrada por el grupo confederal que recoge la propuesta fiscal con la que presionan los morados y que incluye el impuesto para las grandes fortunas, así como el recargo temporal de 10 puntos sobre el Impuesto sobre Sociedades a las grandes empresas.

El debate en el seno de la coalición no deriva en la cuantía de la recaudación, sino por las medidas a tomar y, sobre todo, por el ministerio que debe liderar este proceso. Los morados quieren tener presencia en la negociación que debe darse en el Ejecutivo, mientras que en Moncloa dan por descontado que sea el Ministerio de Hacienda, liderado por María Jesús Montero, quien fije la posición gubernamental y quien lidere las conversaciones. En Moncloa no ha sentado bien el movimiento de los morados, que circunscriben a un posicionamiento electoral en la campaña de Castilla y León. La reforma fiscal es una de las tareas pendientes del Gobierno, que no ocultan que es «evidente» su necesidad porque España «es un país muy desigual» y se requiere de un Estado del Bienestar «mucho más fuerte y más redistributivo» para combatir la desigualdad, la exclusión social y la pobreza. Sin embargo, se ha condicionado ponerla en marcha a que se «consolide el crecimiento» y la creación de empleo. Una situación de bonanza que entrará en el corto plazo en contradicción con los intereses electorales, por lo que no se prevé impulsar una subida de impuestos hasta después de las elecciones. Ya para 2024.

Incluso la vicepresidenta tiene claro que este debe ser el camino y llama a Unidas Podemos a rebajar sus posiciones de máximos. Díaz ya expresó sus reservas este lunes señalando que era Hacienda quien debía liderar el debate. Este miércoles, tras anunciar el pacto con los sindicatos para subir el Salario Mínimo, trató de rebajar la tensión con los morados e incluso hizo suya la propuesta, asegurando que apostaba por aligerar la carga fiscal para que «quienes más tienen aporten más». Sin embargo sí quiso volver a remarcar que «el Gobierno de España hablará a través del ministerio de Hacienda».

En la misma línea, la ministra de Hacienda, como directamente concernida quiso corregir ayer a Podemos. Montero calificó de «inoportuna» la propuesta morada que lidera la ministra de Derechos Sociales. Según explicó en una entrevista en «La Hora de la 1», el Ejecutivo debe tener primero en su mano las conclusiones de los expertos para, después, consensuar una propuesta. Reivindicó, además, el liderazgo que debe tener su ministerio en este asunto. «No es conveniente discutir en paralelo iniciativas que no partan del encargo que el propio Gobierno, con las formaciones políticas que lo componen, ha hecho a un grupo de personas que merecen absolutamente todo el respeto».

Un toque de atención a los morados que no sentó nada bien y que fue contestado de inmediato por Belarra, que exige tener voz en la decisión que tome el Ejecutivo. «Es urgente que todos hagamos parte del debate sobre la reforma fiscal», contestó, para después asegurar que lo «absolutamente inoportuno y urgente» era que «en plena recuperación económica» los trabajadores y pequeñas empresas «paguen el doble de impuestos que las grandes empresas».