Diferencias

Génova se sienta a esperar a que Vox rompa el pacto en Castilla y León

Los de Abascal amagan con liquidar el acuerdo que facilitó la investidura de Mañueco mientras en el PP recuerdan que «solo le quedan tres consejerías para financiarse»

Vox ha incorporado otro elemento a la crisis en el Gobierno de la Junta de Castilla y León y amenaza con romper el acuerdo de coalición que facilitó la investidura de Alfonso Fernández Mañueco. «Si no se cumplen los compromisos, evaluaremos el pacto». En Castilla y León pisan el freno a la ruptura y en el cuartel general de Génova «se sientan» a esperar la decisión que adopte el partido de Santiago Abascal sin hacer ningún guiño a sus exigencias ni rectificar su «no» al polémico protocolo antiabortista que ha originado esta última crisis.

La tensión entre los dos partidos del centroderecha va a ir a más en las próximas semanas bajo la presión del pulso que tienen que librar el próximo mes de mayo en las elecciones municipales. Y a esa fecha, el acuerdo llegará roto, pero los populares creen que a Vox le interesa aguantar y ganar tiempo: «¿Qué van a hacer, renunciar a tres consejerías para votar con la izquierda a partir de ahora?».

La relación que el Partido Popular mantiene con Vox va en dirección inversa a la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez con sus socios de Podemos y, sobre todo, con Yolanda Díaz, la vicepresidenta segunda y aspirante a liderar la plataforma Sumar. Génova cree que le interesa marcar distancia y seguir el modelo andaluz, plantear el examen electoral como un plebiscito entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez, incluso en los comicios autonómicos y municipales, y apelar a un voto fuerte para ellos para asegurar una alternativa segura que ponga fin a la etapa del Gobierno de coalición .

Por eso, las amenazas de Vox sobre una posible ruptura de los pactos las reciben en el Partido Popular con una actitud distante o, al menos, por ahí va la puesta en escena. «En las elecciones de mayo no se presenta Alfonso Fernández Mañueco. Vox se dará un tortazo en mayo y otro en diciembre. Solo le quedan esas tres consejerías para financiarse», apuntan.

A Alberto Núñez Feijóo le interesa que Santiago Abascal llegue «sin ínfulas» a la noche electoral de las próximas generales, para poder aprovechar así los «restos» de Vox sin tener que someterse a la negociación de un acuerdo de coalición.

Mientras el Partido Popular y Vox se recolocan al calor de la crisis por el protocolo antiabortista, el Gobierno siguió ayer tomando decisiones, utilizando incluso el Consejo de Ministros para teatralizar su respuesta a un acuerdo del Gobierno de Castilla y León que no se ha formalizado y que, además, ha sido negado por Alfonso Fernández Mañueco.

Moncloa aprobó un nuevo requerimiento de incompetencia a la Junta de Castilla y León que abarca cualquier actuación, incluidas las constitutivas de vía de hecho que vulneren o menoscaben los derechos regulados por la ley del aborto.

El Consejo de Ministros remitió un requerimiento de incompetencia al Ejecutivo regional, pese a que el protocolo que anunció Vox todavía no existe, ni llegará a formalizarse, como un primer paso para llevarlo al Tribunal Constitucional.

Y en medio de este vodevil, el presidente de la Junta de Castilla y León dirigió una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que acusó al Ejecutivo central de aprobar ese requerimiento sobre un asunto inexistente. «No habrá ninguna modificación en el protocolo de atención a la interrupción del embarazo, que está ajustado a la legislación nacional vigente y al criterio clínico».

Vox ha encontrado en este último pulso con el Partido Popular un mecanismo para aliviar las presiones con las que arranca el nuevo curso político. Ha recuperado espacio mediático cuando se está a la espera de que defina la moción de censura contra Pedro Sánchez que anunció antes de las vacaciones de Navidad. Además, se recoloca después de la crisis que provocó la salida de Macarena Olona de la formación y ante los próximos procesos electorales.

Al respecto, el portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros, aclaró en medio de la polémica que «revisar el pacto y romper el Gobierno son cosas distintas».