Enaltecimiento del terrorismo

Dos años de cárcel para dos radicales que animaban en TikTok a decapitar a los blasfemos contra Mahoma

Para la Audiencia Nacional, los vídeos que subían eran mensajes de "alabanzas y elogios" a los asesinatos terroristas y podían tener un efecto contagio en la radicalización

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Los acusado publicaban vídeos en redes sociales alabando asesinatos terroristasEuropa Press

La Audiencia Nacional ha condenado a dos años y un día de cárcel por un delito de enaltecimiento del terrorismo a dos ciudadanos paquistaníes que difundieron vídeos través de redes sociales como TikTok, Facebook e Instagram en los que se hacían constantes llamamientos a decapitar a quienes blasfemaran contra Mahoma y se glorificaba la comisión de atentados terroristas. Los magistrados han visto un riesgo real de que estos mensajes lleguen a personas radicales o en proceso de radicalización sean un "estímulo" para llevar a cabo asesinatos o atentados "contra toda persona o institución que ellos consideren culpables de blasfemia”.

Tal como señala la sentencia, los acusados Touseeq Haider y Rizwan Ali Warrich son seguidores del predicador fundamentalista paquistaní Khadim Hussain Rizvi, fundador en 2015 del partido radical Tehreek-e-Labbaik Pakistán (TLP) que busca implantar en su país una “ley de blasfemia” que castigue con la decapitación, en cualquier parte del mundo, las ofensas al profeta Mahoma.

Ambos acusados difundieron a través de las redes sociales, entre julio y noviembre de 2020, varios vídeos en los que se pueden leer o escuchar mensajes como “quien ofenda al profeta debe morir” o “quien habla mal del profeta le cortarán la cabeza y le abrirán en canal y ya no está en este mundo”.

En uno de los vídeos, el acusado Touseeq Haider aparece en Las Ramblas de Barcelona junto a otra persona que hace con la mano el gesto de cortar el cuello y apunta con su dedo hacia el cielo mientras se escucha de fondo “nosotros no pararemos hasta que la bandera del sello de los profetas esté en todas las casas. Por el honor del Profeta. Por el honor del Profeta”.

El otro acusado, Rizwan Ali Warrich, indica la sentencia, publicó una fotografía de la persona que decapitó en Francia, el 16 de octubre de 2000, a un profesor de instituto que había mostrado unos dibujos de Profeta Mahoma en clase junto a un texto de alabanza, así como vídeos de otros atentados como el cometido contra dos trabajadores de Charlie Hebdo, en 2020, en las inmediaciones de las instalaciones de la revista.

"La única respuesta a las ofensas es la muerte"

Para la Sala, "se elogia a los autores de los asesinatos, se les considera héroes del Islam y repiten machaconamente que la única respuesta frente a esas ofensas es la muerte. Todo aquel que los radicales consideran que ofende a Mahoma debe morir”, advierte.

El Tribunal entiende que se trata de mensajes de odio hacia todo aquel que no comparte el código religioso del islamismo radical. “Solo ellos están en posesión de la verdad absoluta, el mensaje reiterado de que aquel que ofende al profeta Mahoma debe morir se dirige a todo aquel que no comparte su pensamiento y solo ellos deciden lo que constituye una ofensa al Profeta. Pronuncian una condena a muerte anticipada, lo que constituye una amenaza de muerte clara de carácter universal, cualquiera que sea el lugar donde se encuentre, debe morir”.

El peligro en dichos mensajes y en su difusión masiva a través de las redes sociales radica en el efecto contagio que entrañan. El tribunal señala que la realidad y la experiencia “han mostrado de forma muy dolorosa” que esto es así. Los mensajes “son un estímulo para llevar a cabo otras acciones, esto es, asesinatos o atentados contra toda persona o institución que ellos consideren culpables de blasfemia”.

La Sala rechaza los argumentos exculpatorios de la defensa. Descarta que el hecho de ser pakistaníes y relacionarse exclusivamente suponga aceptar como correcto o deseable ejecutar a todo aquel que cometa actos de blasfemia contra el Profeta. Al contrario, recuerda que “también ciudadanos pakistaníes han sido víctimas de actos terroristas cometidos por extremistas religiosos y estos actos terroristas han sido objeto de persecución” en su país, concluye.

Del mismo modo, asegura que no es creíble que en pleno siglo XXI dos personas jóvenes que llevan viviendo en Europa durante años , y con manejo de las redes sociales, no pudieran saber que los actos que ellos ensalzan son actos ilícitos a los que están dando una difusión mundial “con el claro propósito de animar a cometer actos semejantes”.