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La Infanta Elena recibe el alta tras su accidente a caballo

La hermana de Don Felipe fue trasladada a la clínica Ruber de Madrid, donde la visitaron los Reyes Eméritos, tras caerse en las cuadras del palacio de La Zarzuela y lesionarse una muñeca

  • Los Reyes Eméritos salieron de la clínica Ruber en torno a las 23:00, donde visitaron a la Infanta
    Los Reyes Eméritos salieron de la clínica Ruber en torno a las 23:00, donde visitaron a la Infanta
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

02 de septiembre de 2016. 14:15h

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Madrid. 1/9/2016

A pesar de ser una jinete experta, la Infanta Elena tuvo un accidente ayer mientras montaba a caballo. Tras la caída, la hermana del Rey se quejaba de tener mucho dolor en la muñeca, por lo que fue atendida por un equipo médico y finalmente trasladada al hospital Ruber, donde recibió la visita de sus padres, los Reyes Eméritos, y de su hija Victoria Federica.

Esta mañana ha recibido el alta médica tras ser tratada en Traumatología. No es la primera vez que la Infanta se lesiona la muñeca; de hecho, su primera caída importante mientras practicaba equitación fue en noviembre de 1986, en Barcelona, cuando su caballo paró en seco y ella cayó, provocándose una fisura en una vértebra y una lesión en la muñeca derecha. Estuvo un mes con collarín. Ocho años después, en 1994, en Gijón, se precipitó sobre un obstáculo partiéndose la nariz y provocándose un esguince cervical. Otra vez le colocaron el collarín, pero esta vez lo llevo durante cuatro meses.

La Infanta suele montar entre el Club de Campo de Madrid y el palacio de La Zarzuela y ha sido en las instalaciones hípicas de La Zarzuela donde a primera hora de la tarde de ayer sufrió una mala caída que volvió a lastimar su muñeca, recordando ese primer percance importante que sucedió hace 30 años y que también le lastimó el mismo miembro. Doña Elena suele montar los caballos de la Unidad de Equitación y Remonta (UER) de Madrid o de algún amigo, como los del rey Hussein de Jordania o el Aga Khan. También ha tenido y tiene caballos propios, como el que le pasó Luis Astolfi, que se llamaba Atlantus, y que éste trajo a España desde Irlanda, pero, como lo encontró pequeño para él, se lo dió a Doña Elena. Tiene también una yegua, llamada Air Ticket, que vino recomendada por la princesa Ana de Inglaterra.

Las actuales cuadras donde practica su deporte favorito fueron remodeladas por indicación del preparador portugués de la infanta, Manuel Malta D’Acosta. Ya que originalmente tan sólo había una cuadra para cuatro caballos y una pequeña pista de saltos que en los días de lluvia se convertía en un barrizal. El Rey Juan Carlos pidió a Patrimonio Nacional que construyeran unas instalaciones nuevas y así procedieron. Levantaron unas dependencias nuevas, amplias y más modernas y una pista de saltos considerablemente más grande y mejor dotada. Ahí es donde se ha producido el accidente de la Infanta. Gracias a que siempre hay un servicio médico de guardia en el palacio de La Zarzuela, Doña Elena pudo ser atendida en un primer momento casi a pie de pista. Pero, dado lo aparatosas que pueden resultar algunas caídas de caballo y para descartar problemas mayores, que suelen aparecer horas después, la ambulancia que siempre está de retén en el palacio la llevó a la cercana clínica Ruber, en la urbanización Puerta de Hierro, donde quedó ingresada para hacerle una analítica más completa, según confirmó Comunicación de Zarzuela.

La Reina Sofía, cuando aún era princesa y empezó a vivir en el palacio de La Zarzuela, solía montar a caballo con el coronel de caballería Julio Heredia. Don Juan Carlos, en cambio, abandonó la afición porque quería competir y no le dejaron. Un día de 1980, él le pidió al capitán de lanceros de la Guardia Real, Fernando Basail, que enseñara a sus tres hijos a montar a caballo. Enseguida Felipe y Cristina abandonaron la afición. Sólo continuó Elena, que entonces tenía 17 años, y que encontró en los caballos su pasión. Montaba todos los días en La Zarzuela durante una hora y cuando acababa las clases en el colegio, seguía practicando hípica en las instalaciones del Club de Campo, cercanas a la residencia real.

Aprendió todas las técnicas y se decantó por los saltos. Entonces, comenzó a competir en torneos por España, pero durante las vacaciones escolares. Y cuatro años más tarde completó su formación como profesora de equitación de la Escuela Militar Ecuestre. Además de Basail, han sido instructores de Doña Elena, al citado Manuel Malta d’Acosta, Santiago Pérez de Seoane, Juan Queipo de Llano y Felipe Zuleta. Sus preparadores estiman que tiene unas cualidades innatas para la doma porque es tenaz y trabajadora, pero a ella le gusta saltar. Y es en ese mundo de la hípica donde se encuentran buena parte de sus mejores amigos y donde halló a su primer amor, el jinete Luis Astolfi.

Una pasión compartida

Después de que sus padres la iniciaran en el mundo de la equitación, la Infanta Elena ha querido transmitir la pasión por ese deporte a sus hijos, Victoria y Felipe. A su esposo, Jaime de Marichalar, le aburría el mundo de los caballos. Pero la afición continúa con Victoria Federica, que en las cuadras disfruta de momentos de complicidad con su madre, quien le enseña los trucos que la han convertido en una gran jinete. Por su parte, Felipe Juan Froilán es alérgico al pelo de los equinos, por lo que nunca ha podido practicar el deporte preferido de su madre.

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