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Torra proclamará la DUI con la sentencia del “procés”

Han recuperado la mayoría en el Parlament tras la renuncia de los que están presos, que recogerán su acta en el Congreso. Puigdemont ha hecho llegar un mensaje a Sánchez: «El episodio catalán te lo pone difícil».

  • Quim Torra, en el Parlament / Ep
    Quim Torra, en el Parlament / Ep

Tiempo de lectura 4 min.

19 de mayo de 2019. 04:51h

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Pilar Ferrer 19/5/2019

«Si Puigdemont salva los muebles seguirá condicionando la agenda española». Así lo afirman en el entorno del fugitivo en Waterloo, mientras confían plenamente en que logrará su escaño en el Parlamento Europeo. A escasos días del 26-M ,y cuando los presos soberanistas se preparan para montar un numerito en el Congreso por su recogida de actas como diputados, los ánimos independentistas no decaen en absoluto. Según ha sabido este periódico, el presidente de La Generalitat, Quim Torra, tiene claros sus planes: proclamar la Declaración Unilateral de Independencia, la polémica e inconstitucional DUI, el mismo día en que se haga pública la sentencia contra el «procés». Todo un gesto desafiante, que acompañará con la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña. De momento, hasta el veredicto del Tribunal Supremo, previsto para después del verano, fuentes soberanistas admiten que habrá «una batalla sin cuartel» entre los dos grandes partidos que la pivotan, JxCat y ERC.

Pero además, el ex presidente prófugo ha hecho llegar un mensaje muy rotundo a Pedro Sánchez, que se plasmó hace unos días durante las credenciales de los diputados de esta Legislatura. Su auténtica mujer fuerte en el actual grupo parlamentario posconvergente, la radical Mirián Nogueras, se lo espetó a la portavoz socialista, Adriana Lastra, mientras amabas coincidían en el Registro de la Cámara: «Dile a Sánchez que el episodio catalán se lo pone difícil». Poco después, los separatistas vetaban la candidatura de Miquel Iceta a presidir el Senado. Dirigentes de los partidos constitucionalistas recelan de que los nombramientos de dos catalanes, Meritxell Batet y Manuel Cruz, para las Presidencias del Congreso y Senado, calmen las ansias independentistas. «El escorpión se come a la rana», advierte gráficamente uno de ellos.

Para colmo, los separatistas han recuperado la mayoría absoluta en el Parlament de Cataluña, dado que JxCat logra tres votos más tras la renuncia de Jordi Sánchez, Jordi Turull y Josep Rull, que recogerán esta semana su acta como diputados en el Congreso. Lo mismo sucede en ERC, dado que Oriol Junqueras y Gerard Gómez del Moral dejan su escaño en la Cámara autonómica para hacer lo propio en el Congreso. Un trámite formal mañana lunes, y un acto sin precedentes el martes, que desde la todavía Mesa de la Cámara en funciones desean que se desarrolle con normalidad, pero dónde nadie esconde sus temores. La llegada de los presos estará rodeada de un morbo y reacciones imprevisibles de los nacionalistas, lo que ha provocado la petición de Pablo Casado y Albert Rivera para impedir escarnios de todo tipo y promesas de la Constitución ofensivas.

De cómo salga el resultado del 26-M, y hasta que se produzca la sentencia contra el «procés», el PDeCAT y ERC «se miran de reojo», aseguran dirigentes de ambos partidos. La frase del republicano, Sergi Sabriá, «aquí nada volverá a ser gratis», es una clara advertencia a Pedro Sánchez ante su investidura. Por su parte Carles Puigdemont está seguro de obtener su escaño en Europa, maneja desde Bruselas a Quim Torra, controla a sus parlamentarios en Cataluña y Madrid, y piensa seguir marcando la agenda. Fuentes de JxCat confían plenamente en que Puigdemont logre su escaño, e incluso otro más para su número dos, el ex conseller Toni Comín. Todos coinciden en que, en efecto, no se lo pondrán nada fácil a Sánchez para la investidura. De ahí las llamadas de los socialistas a una posible abstención de Ciudadanos para lograrla sin el apoyo nacionalista, lo que definen en el partido naranja como «una tomadura de pelo y cara dura sin límites».

En Ciudadanos y el PP recuerdan lo sucedido con la investidura de Mariano Rajoy en diciembre de 2016, que provocó una gran crisis interna en el grupo socialista. En aquella ocasión, la gestora del PSOE que dirigía el partido se decantó por la abstención, pero los «sanchistas» del grupo, entre ellos todos los diputados del PSC y algún ministro que ahora pide responsabilidad, votaron «no es no», rompiendo la disciplina. «Tiene guasa que ahora apelen a la estabilidad», dicen dirigentes del PP y Cs. Por tanto, no parece que ninguno acepte ese reto, y coinciden en que finalmente Pedro Sánchez tendrá que caer en las exigencias de Puigdemont y ERC. Nadie aventura hasta donde, pero populares y naranjas son muy críticos con los nombramientos de Batet y Cruz, así como las cesiones para la nueva Mesa del Congreso, que otorga un control excesivo a Podemos con la vicepresidencia primera y la secretaría del argentino Gerardo Pisarello, un radical de infausto recuerdo, mano derecha de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona.

Mañana lunes los presos electos acudirán al Congreso para recoger su acta, y el martes asistirán a la constitución de las nuevas Cortes. Nadie duda que los soberanistas no desaprovecharán la ocasión y su gran expectación mediática, a pesar de la prohibición expresa del TS para impedir actos electorales o ruedas de prensa. Lo inédito de la situación deja en el aire muchos detalles, cómo la llegada de los encarcelados, por donde accederán y sobre todo cómo ocuparán sus escaños en el hemiciclo. Los servicios de seguridad de la Cámara están alertados, pero se teme alguna «afrenta dialéctica» al acatar la Carta Magna, requisito imprescindible para lograr la condición de diputados.

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