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Fundación Aladina: Trece años haciendo más fácil la vida de los niños con cáncer y la de sus familias

El apoyo psicológico para el enfermo y su entorno es vital

  • Paco Arango con un niño enfermo de cáncer
    Paco Arango con un niño enfermo de cáncer
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

26 de marzo de 2018. 16:12h

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Madrid. 27/3/2018

Yago tenía un tumor cerebral. Cuando fue intervenido quirúrgicamente del mismo su hermano Hugo dejó de hablar durante una semana como consecuencia del impacto que le produjo. La Fundación Aladina, con su equipo de psicooncólogas, atendió su caso. Fue uno más dentro de los otros 448 casos a los que se enfrentaron con todo su cariño, paciencia y sabiduría.

Cuando un niño enferma es un drama para toda la familia. En primer lugar para el enfermo pero también para sus hermanos, padres, abuelos.... La Fundación Aladina lleva 13 años trabajando para todos ellos. Presidida por Paco Arango, están presentes en trece hospitales de toda España y atienden cada año a cientos de paciente de manera muy diversa: apoyo psicológico, entrenamiento físico, voluntariado, ayudas extraordinarias, decoraciones, grandes obras o campamentos de verano.

La Fundación Aladina cuenta con cuatro psicooncólogas que ofrecen asistencia profesional y gratuita en el Hospital Niño Jesús y en el Hospital Gregorio Marañón, ambos de Madrid, y en el Hospital de Cruces, en Bilbao, a los que llegan menores procedentes de diferentes provincias de toda España. Además, la entidad cuenta con una consulta privada donde se atienden diferentes casos y se reúnen los Grupos de Duelo de padres que, lamentablemente, han perdido a sus hijos a raíz del cáncer.

Yago y su hermano Hugo son dos de esos beneficiarios de apoyo psicológico. Yago sufre Neurofibromatosis, una enfermedad rara que ocasiona tumores. En su caso, apareció un tumor en el nervio óptico que derivó en ceguera. Valeria Moriconi, psicooncóloga de la Fundación Aladina, se cruzó en el camino de esta familia hace mucho tiempo, pero no fue atendiendo a Yago sino a Hugo, uno de esos hermanos que también necesitan ayuda especializada. Cuando operaron a Yago, Hugo sufrió tanto que simplemente dejó de hablar durante una semana. La ayuda de Valeria fue fundamental.“Los padres estaban preocupados porque Hugo se sentía desplazado, se sentía una

carga, desconectado de mamá y de papá, porque los veía de forma alterna, como suele pasar durante los ingresos”, apunta Valeria.

La ayuda psicológica fue fundamental para los dos hermanos. Hoy, Yago ha vuelto al cole, al mismo que su inseparable hermano, y lucha por normalizar su nueva situación. Mientras, sigue con sus revisiones para controlar la enfermedad. "Con Valeria juego al veo-veo, a pensar animales... Valeria es de mis mejores amigas", asegura Yago.

Grupos de Duelo

Pocas personas entienden mejor el dolor por la muerte de un hijo como aquéllas que lo han pasado. La Fundación Aladina es pionera en la creación de Grupos de Duelo para padres que han perdido a sus hijos a raíz del cáncer. Los grupos son un lugar de encuentro donde aprenden mecanismos para salir adelante y comparten sus experiencias. La pérdida de un hijo es un naufragio vital que paraliza a toda la familia.

Nuestras psicooncólogas ayudan a los padres a encontrar los mecanismos que les permitan convivir con su tristeza sin que ésta les paralice. En los Grupos de Duelo la premisa fundamental es compartir: un estado de ánimo, una emoción, una duda, un recuerdo, una risa o una lágrima. Respetando los tiempos

y lo vivido por cada uno de ellos, el grupo acompaña a cada miembro en este

complicado tránsito.

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