“Tratar de rehabilitar a un asesino psicópata es como enseñar a distinguir mejor los colores a un ciego”

El psiquiatra Sergio Oliveros habla del hombre que descuartizó a su madre y se la comió

  • “Tratar de rehabilitar a un asesino psicópata es como enseñar a distinguir mejor los colores a un ciego”

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02 de marzo de 2019. 11:42h

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Gema Lendoiro Madrid. 1/3/2019

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Alberto mató a su madre, la descuartizó, la metió en tuppers y durante unos días se la fue comiendo y compartiendo con su perro. Cuando la policía llegó a casa para preguntar por ella por una denuncia de una amiga que no la localizaba, el hijo abrió la puerta con total naturalidad y les dejó pasar a la casa donde explicó a los agentes con absoluta tranquilidad lo que había hecho. Esto revela un compartimiento psiquiátrico no demasiado estable.

Cada vez que una noticia como la del descuartizador de su madre salta a la prensa la sociedad se queda desolada pensando en cómo alguien puede albergar tanta maldad. Lo cierto es que es una maldad que tiene que ver con una enfermedad mental. Sergio Oliveros, psiquiatra en grupo Doctor Oliveros, nos habla de cómo son este tipo de personas.

El descuartizador mató a su madre, la cortó en pedazos, la metió en tuppers y con su perro se la comió. ¿Qué tipo de trastorno mental puede tener una persona que hace eso?

Creo que el procedimiento extremadamente violento, sádico, metódico y casi ritualizado corresponde inequívocamente al de un psicópata. Cabría pensar en otros trastornos, como psicosis, trastornos neurológicos o del desarrollo, pero habría un mayor desorden y mucho menor “rigor” en el método. Sabemos que la psicopatía afecta al 1% de la población si bien no es en absoluto frecuente que adopte formas tan violentas (sabemos que se agrupan en algunas profesiones como CEO´s de compañías, abogados, “famosos mediáticos, comerciales, cirujanos, periodistas, policías, sacerdotes, cocineros y funcionarios). El psicópata no puede controlar su agresividad, es el caso de los asesinos en masa norteamericanos. El hecho de que incluyera una conducta caníbal apoya esta hipótesis pues nadie en nuestro medio sometido a la moral la practicaría exceptuando casos de extrema necesidad (accidente aéreo en los Andes, el sitio de Leningrado etc.). Lo que pueda representar simbólicamente sólo lo puede saber él (¿adquirir la fortaleza de la madre? ¿destruirla por completo?).

Dicen que tenía una relación con su madre muy complicada con episodios de maltrato de ella hacia él. ¿Esto es una justificación?

La película “Tenemos que hablar de Kevin” ilustra muy bien lo que puede sentir la madre de un hijo psicópata. Desde muy pequeño puede mostrar sadismo y frialdad, distancia emocional, falta de apego. Es sencillo estimar que con frecuencia despiertan rechazo incluso en sus progenitores. Por otro lado, no debemos olvidar la posible heredabilidad del trastorno. Acaso su madre también sufriera el mismo trastorno y maltratara a su hijo independientemente de los estímulos que recibiera de él.

¿Qué tipo de tratamiento se puede esperar de una persona así suponiendo que exista?

No existe ningún tratamiento, sería como enseñar a distinguir mejor los colores a un ciego. No procesan neuronalmente la información que necesitan para cambiar. De hecho, aunque carezcan por completo de empatía afectiva, están extraordinariamente dotados para lo que denominamos empatía cognitiva, comprenden con extremada precisión, a partir de signos que advierten en el otro, lo que piensa o lo que siente (miedo, mentira, sumisión etc.). Por eso, los programas para reeducar su empatía lo único que consiguen es refinar aún más su capacidad y que sean capaces de causar un mayor daño cuando consiguen la libertad.

¿Cree usted que la prisión permanente revisable debería aplicarse para este tipo de asesinos?

Se trata de una valoración que excede a mi condición científica y que no me corresponde hacer. Tan sólo creo que debe ser tenido en cuenta que, en la medida que estamos hablando de una anomalía cerebral estructural intratable, las conductas que puedan derivarse de ella con certeza van a reproducirse en el futuro independientemente del tiempo que permanezcan en la cárcel, va a carecer del más mínimo efecto rehabilitador sobre ellos el tiempo que permanezcan en prisión o en un centro psiquiátrico penitenciario.

¿Estos trastornos se pueden apreciar en sus primeros pasos en la infancia?

Sin duda. Se ha demostrado que es un trastorno con una enorme carga genética, de ahí su estabilidad en la población (1%), causado por un desarrollo deficitario en determinadas áreas del cerebro que están encargadas de la regulación de las emociones y del control de los impulsos que da lugar a una desconexión entre las emociones y la agresividad. Por eso su trastorno provoca expresiones precoces a través de conductas de bullying en la escuela, sadismo con animales, conductas antisociales contra profesores etc. Todas ellas marcadas por la ausencia más absoluta del menor sentimiento de culpa.

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