En Menorca se refugian los millonarios y las Mascaró cambian zapatillas por EPI

Lina Mascaró y su hermana, Úrsula, se han coordinado con el hospital Mateo Orfila, ubicado en Mahón, para producir lo que cada día necesitan en el centro hospitalario

Úrsula Mascaró, en la imagen en su casa de Menorca, en el idílico remanso de Es Castell/Foto: Gonzalo Pérez
Úrsula Mascaró, en la imagen en su casa de Menorca, en el idílico remanso de Es Castell/Foto: Gonzalo Pérez

En Menorca, en todo lo que llevamos de pandemia, se han registrado 107 casos positivos. 24 siguen activos; 9 ingresados en el hospital (5 en la UCI y 4 en planta) y 8 han fallecido. De ahí que la isla haya sido el lugar escogido por algunas fortunas, como Martín Varsavsky y el matrimonio Gallardo-Valls o caras conocidas, como Mercedes Milá, para pasar el confinamiento.

El multimillonario, creador de Jazztel, Martín Varsavsky, está confinado en su finca menorquina y el concejal de Barcelona, Manuel Valls, que llegó con su esposa a la isla dos días antes de decretarse el estado de alarma para instalarse en la megafinca de su mujer, Susana Gallardo. Desde la localidad menorquina de Binidalí, el ex primer ministro de Francia, teletrabaja y se conecta virtualmente con los plenos que se convocan en el ayuntamiento de Barcelona.

Esta diáspora, de los que tenían medios para realizarla, no sentó bien en Baleares. Los isleños veían con preocupación el riesgo de contagio que suponía en la isla la llegada de posibles afectados desde la península. El matrimonio Valls-Gallardo, que viven al margen de la polémica, han querido mirar por su salud, y más porque ellos también han sido víctimas de la virulencia de este virus llegado de China. El 31 de marzo Susana, tenía que despedir en la distancia a su madre, Teresa Torrededía, que fallecía en Barcelona, a los 84 años precisamente contagiada por el mal del que el matrimonio huía, el coronavirus. Tanto Valls como Gallardo, rozan la edad de riesgo y como siga el confinamiento esta situación les permitirá celebrar su primer aniversario de boda en el mismo lugar donde lo celebraron, en verano del año pasado en Menorca.

También ha habido casos de millonarios isleños que en vez de decir; qué puede hacer Menorca por mi, han pensado lo contrario; qué podemos hacer nosotros por Menorca. Y es posible, que esas cifras tan positivas para hacer frente a la pandemia, hayan tenido que ver con acciones como la del grupo zapatero, Mascaró, que desde el primer momento no dudó en transformar su fábrica de zapatos en un centro de producción de EPI homologados. Lina Mascaró y su hermana, Úrsula, se han coordinado con el único hospital público, el Mateo Orfila, que existe en la isla, ubicado en Mahón, para producir exactamente lo que cada día necesitan en el centro hospitalario, tanto su personal sanitario, como celadores y limpiadores.

Cada mañana un representante del Hospital Mateo Orfila entrega en la fábrica de Mascaró, el material para hacer las mascarillas, batas y delantales que necesitan; y cada tarde los diez voluntarios entregan el fruto de su compromiso diario. 1.800 mascarillas, 332 delantales y 103 batas es el balance total hasta el día de hoy en la lucha contra el Coronavirus.