Irene Montero, sobre una posible infidelidad de Iglesias: “Quien se inventa esas cosas no conoce nuestra vida”

La ministra de Igualdad, en una entrevista a Vanity Fair, explica abiertamente su lado más personal, tanto individual como respecto a su pareja, el vicepresidente Pablo Iglesias

La vida privada que Irene Montero, ministra de Igualdad, comparte con el vicepresidente Pablo Iglesias, se ha visto inevitablemente salpicada por la política. Tanto ellos como sus tres hijos reciben amenazas y acoso a las puertas de su famoso y polémico chalet de Galapagar. Sin embargo, también llevan una vida de familia, más allá de la política. Y es sobre esta intimidad sobre la que Irene Montero habla en Vanity Fair, en una entrevista donde habla con la periodista Joana Bonet sobre feminismo, rumores de infidelidad y el modo en que la maternidad ha cambiado su vida.

La entrevista, que se publica completa el 23 de septiembre, realiza un retrato de la dirigente de Podemos que ahora se sienta en el Consejo de Ministros, una responsabilidad que le ha llevado a tener todo tipo de contactos institucionales. Opina que la Reina Letizia, “más allá de que yo sea republicana, me pareció una mujer inteligente, irónica, llevaba la reunión bien preparada y hablamos de temas que nos interesan a las dos”. Por su parte, “Ana Botín me parece una mujer inteligente y de trato agradable, que expresa claramente el disenso. Hablamos de feminismo, vivienda y la vi interesada en conocer mi punto de vista, de la misma forma que yo escuché el suyo”, explica la ministra.

Más allá de verse rodeada de personas importantes, Montero, cuando vuelve a casa, se encuentra con otro gran problema: aún sufren acoso en los alrededores de su vivienda. “Es lo que más me ha afectado y claro que pusimos una denuncia, es nuestro deber como padres. Ahí operan una derecha y ultraderecha que solo sobreviven a través del odio”, continúa Montero, “no solo tratan de dañarnos personalmente, también quieren convencer a la gente de que está mal comprarte una casa con tu dinero e hipotecarte 30 años”.

¿Fue un error Galapagar? “Dimos ese paso para proteger a nuestra familia, y lo ocurrido en los últimos dos años demuestra que teníamos razón”, explica Montero, y añade que “confío en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Se trata de una operación política y lo quiero poner en perspectiva. Mucha gente ha dado su vida por defender la libertad y la justicia social, por tanto, no vamos de víctimas aunque no nos parece un buen precedente democrático”.

“Siempre me he sentido heterosexual”

Durante la entrevista, Montero habla sin tapujos sobre su relación con Pablo Iglesias. “Hay momentos difíciles y la pareja no es indiferente a las situaciones de tensión, pero también pueden fortalecer el proyecto común”, explica la ministra, “te hacen reflexionar sobre el sentido de permanecer juntos”. No obstante, es inevitable que corran rumores de todo tipo sobre su relación y, sobre una supuesta infidelidad de Pablo con una asesora, Montero no duda un segundo: “Quien se inventa esas cosas no conoce nuestra vida. Cualquiera que vea nuestra rutina se reiría mucho, como les ocurre a nuestros escoltas y a la gente que trabaja con nosotros”.

“A Pablo Iglesias se le acusa de ser un macho alfa”, deja caer la periodista de “Vanity Fair”. Montero explica que esto “forma parte de la intencionalidad de construir una imagen determinada. A Pablo es fácil juzgarlo. No solo ha mostrado autoridad como secretario general, sino que ha sido el primer político que ha cogido tres meses un permiso de paternidad para cuidar a dos hijos prematuros mientras su compañera cumplía con tareas laborales”.

En cuanto a su complicidad tanto intelectual como afectiva, la ministra de Igualdad confiesa que “si Pablo no fuera una persona extremadamente sensible, hubiese sido muy difícil transitar en nuestras condiciones los acontecimientos que hemos vivido. No es que me haya apoyado, es que lo hemos sufrido, reído y vivido todo juntos”.

Asimismo, Montero se sincera aún más y asegura que, en su lado más personal, se define conservadora en algunos aspectos de su vida. “Por ejemplo, en mi concepción de las relaciones de pareja”. En las relaciones abiertas “soy conservadora y no lo digo como virtud. Soy así y no es una de mis prioridades de transformación”, asegura. Si bien confiesa que “he probado cosas diferentes en la adolescencia o en mi juventud, siempre me he sentido heterosexual”.