Fani, de denunciar la violación de gallinas a ser prostituta por 3.000 euros el finde

La líder del colectivo “Almas Veganas” vuelve a ser viral, pero esta vez no por considerar la reproducción animal de genocidio, sino por definirse como “trabajadora sexual”

Cuando piensas que lo has visto todo, la vida, que es así de caprichosa, va y te sorprende. La variedad de personas que nos rodean es tal que nunca podríamos abarcar cada carácter o dejar de sorprendernos por alguno de ellos. ¿A quién no le llama la atención que un grupo de personas tilde de genocidio la cría de gallinas o sostengan que cada vaso de leche equivale a explotación de la cría de una vaca? Si bien no es fácil decidirse por un único comentario acerca de estos disparates, ahora llega la hipocresía para volver a dejarnos ojipláticos.

Se trata de una paradoja referente a dos mujeres que se hicieron famosas por un vídeo en el que comentaban las terribles condiciones en las que vivían las gallinas. Con una granja de pollos como escenario, ambas hacían apología del veganismo de una forma que no tardó en hacerse viral. Estrellando dos huevos contra el suelo, Fani decía que “los huevos no están fecundados, porque nosotras tuvimos que separarlas de los gallos porque no queríamos que las violaran, aunque sea su naturaleza”. Entonces, ¿la reproducción animal es ahora violación?

Sea como fuere, ahora viene el plato fuerte de Fani, una de las dos mujeres que se hicieron viral: la gran paradoja es que, mientras ella denuncia una violación entre animales, es prostituta. Ella misma lo ha confirmado a través de un vídeo, considerándose “trabajadora sexual”. Bajo el nombre de Úrsula, se promociona como “muy sensual e intensa”. “Si quieres transportarte a un mundo diferente, lleno de placeres, yo soy la mujer ideal para conducirte hasta él”, agrega. Dice que tiene 25 años, medidas 90-65-90 y que ·estoy disponible en Girona-Costa Brava. Podemos encontrarnos en tu hotel o en un apartamento. Atiendo a caballeros, señoras y parejas. También puedo acompañarte en veladas y viajes".

Con esto, la líder del colectivo “Almas veganas”, es escort de lujo. A razón de nada menos que 3.000 euros el fin de semana, la activista por los derechos de los animales ejerce como “trabajadora sexual”. En definitiva, la hipocresía.

“Básicamente están rulando anuncios de mi trabajo personal. Yo soy trabajadora sexual y la verdad es que no me sorprende que haya pasado esto”, dice Fani en un vídeo. Y es que está recibiendo todo tipo de críticas, ya que se trata de una persona que denuncia la violación animal, para después dedicarse a uno de los trabajos que más propician la violación de personas.

Los animales, “utilizades y maltratades”

No es el primer escándalo que protagonizan Fani y su equipo. Cabe destacar la colecta que lanzaron el pasado julio para salvar su “santuario" y evitar que los animales -seres sintientes- sean “utilizades, oprimides y maltratades por el capitalismo”. Sí, es digno de sentarse en el sofá con un bol de palomitas. Según adelantó LA RAZÓN, Almas Veganas Santuario Animal fue perdiendo colaboradoras por “falta de compromiso”. De las 9 ya solo quedan dos, Fani y Rans, con una situación desesperada.

En un vídeo de YouTube explicaron que los animales son seres “sintientes”, no un producto, y necesitan el dinero para seguir manteniéndolos “alejades” de la opresión y evitar que el capitalismo los maltrate y esclavice.