Chanel instala su plató de cine en París

La «Maison» francesa ha puesto el punto y final a una Semana de la Moda de París marcada por desfiles públicos y en «streaming»

Como ya ocurrió en la última edición de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, la moda busca fórmulas con las que reinventarse y adaptarse a la «nueva normalidad» impuesta por la pandemia. Los desfiles en directo con público, aunque con aforo reducido, las performance y las retransmisiones vía «streaming» parecen marcar la pauta de lo que por un tiempo serán las pasarelas.

Estos días se ha celebrado la Semana de la Moda de París, en la que Demna Gvasalia, al frente de Balenciaga, ha sido de los pocos diseñadores que ha subido en la pasarela francesa a una modelo con mascarilla. La mayoría de las firmas, como Dior y Balmain, han desfilado de la forma tradicional pero apoyados también en la retransmisión digital para aquellos que no han podido acudir a la cita. Otras, como Elie Saab han optado por presentar sus diseños en forma de «lookbook».

El fin de la Semana de la Moda parisina lo marcó ayer como ya es habitual a Chanel. Un show que tuvo como escenario el icónico Grand Palais de París, una localización convertida otros años en un supermercado de lujo, una playa, una estación de tren o en el apartamento de la mismísima Coco Chanel. Ayer, Virgine Viard, directora creativa de la firma, montó una escenografía propia de unos estudios de cine bajo un letrero con las letras de la «maison» que recordaba el de Hollywood en la colina de Monte Lee en Los Ángeles. La puesta en escena comenzó con la proyección de una serie de filmes en blanco y negro realizados por el dúo de fotógrafos Inez & Vinoodh, que reúne a tres de las actrices legendarias del cine francés –Romy Schneider, Anna Karina y Jeanne Moreau– a través de extractos de algunas de sus películas: «La Piscine» (1969), de Jacques Deray; «Breathless» (1960), «Una mujer es una mujer» (1961), «Contempt» (1963) y «Pierrot le Fou»(1965), de Jean-Luc Godard, y '«Elevator to the Gallows» (1958), de Louis Malle.

Al grito de luces, cámara... ¡acción! las modelos comenzaron a mostrar una colección que actualiza los diseños más emblemáticos de la marca. El traje de tweed de cuatro bolsillos y ribete sigue imponiéndose en blanco y negro, pero también en otros colores como el rosa, el lila y también en un brillante neón ochentero. Favorecedores pantalones palazzo, bolsos acolchados y también convertidos en joyas con las que adornar cinturones y pendientes. Las cadenas se vuelven un «must» para la próxima primavera y la camelia de Chanel se reinventa en forma de «print». Para la noche, se impone el «look» masculino con Kristen Stewart como icono.

Un «front row» sin «celebrities»

El desfile de Chanel de ayer celebrado en el Grand Palais puso el broche de oro de la Paris Fashion Week. Una edición en la que ha predominado el glamour y la elegancia pero que ha estado marcada por los efectos de la pandemia. Las ventas de moda se han reducido hasta un 30 por ciento y los «front row» aunque vuelven a estar ocupados lo hacen sin las grandes celebrities que solían acudir a estos eventos dadas las restricciones de movilidad.