Caso Mainat: Madame Ángela Dobrowolsky y su lucrativo negocio

Con una cámara oculta y haciéndose pasar por un posible cliente, un periodista se infiltra en casa de Mainat y descubre que no sólo se alquilan habitaciones a scorts sino que Ángela Dobrowolsky gestiona un lucrativo e ilegal negocio. La mujer de Mainat ofrece los servicios de mujeres que estarían ejerciendo la prostitución en su casa.

Desde que se destapara, el pasado 1 de octubre, el supuesto intento de asesinato de Josep María Mainat, los acontecimientos que rodean a la vida del empresario catalán y su esposa, Ángela Dobrowolsky, se han convertido en un auténtico filón informativo. De la conmoción inicial ante la revelación de que la hispano alemana habría intentado matar a su esposo inyectándole insulina hemos pasado a descubrir el sórdido mundo que se esconde tras las puertas de la lujosa mansión propiedad de Josep María Mainat, uno de los hombres más ricos de Cataluña. Un mundo de prostitución, drogas y escándalos que ha pasado factura a la imagen del que ha sido uno de los más respetados empresarios de la comunicación.

A medida que pasan los días las informaciones que genera el Caso Mainat son un auténtico bombazo. La última de ellas es la obtenida por un periodista que ha conseguido infiltrarse en la casa de las Mainat para demostrar que Ángela no sólo alquila habitaciones a scorts, sino que también participa activamente del lucrativo negocio de los encuentros sexuales retribuidos.

Un periodista de Sálvame se hace pasar con un cliente y consigue hablar con Ángela

Si ya nos sorprendió saber a través de El programa de Ana Rosa que Ángela Dobrowolski, había convertido la vivienda de Mainat, en el barrio de Horta en Barcelona, en un burdel de lujo y que sus habitaciones se anunciaban en internet, a través de diferentes páginas sexuales, un reportero de Sálvame ha ido aún más allá, desvelar el gran enigma: ¿Qué sucede realmente en el interior del que fuera el domicilio conyugal de los Mainat?.

En las imágenes emitidas en Sálvame, captadas con cámara oculta, el periodista infiltrado haciéndose pasar por un interesado en arrendar una habitación con fines sexuales, consigue mantener una interesante conversación con la intrigante Ángela, de 12 minutos de duración.

En ella, la supuesta “madame”ofrece los servicios de las chicas que ya ejercen la prostitución en su casa. La cita se concierta con una persona de su confianza y se muestra agradable y muy servicial con los clientes. Ejerce de anfitriona perfecta y ofrece un refresco al periodista. Le enseña las habitaciones y se muestra preocupada por la discreción de su lucrativo negocio. Aclara que además del garaje, existe otra entrada a la vivienda, que permitirá a los clientes proteger su intimidad ante la presencia permanente de cámaras y periodistas en las puertas de su casa.

Ángela: “Este ahora es mi negocio”

“Lo otro es por turnos...¿Tú que quieres?-le plantea directamente al supuesto cliente-¿una chica que vive aquí o turnos?”. El periodista le pregunta cuando pueden comenzar el negocio: "¿La disponibilidad para cuándo? ¿para ya?, a lo que Ángela responde: “No, todavía no. Pero justamente hoy he firmado...depende para qué. ¿Las chicas dónde están?-pregunta el periodista- están abajo, no?. Sí, las chicas, tres, las tengo abajo de momento-responde Ángela- Tengo dos colchones, pero colchones no faltan”.

“Ahora este es mi negocio” deja claro la mujer de Mainat, que a falta de otra profesión conocida no duda en convertir su domicilio conyugal en un burdel de lujo y participar activamente en la explotación de lo que sería un negocio ilegal.