La Princesa Leonor: Una quinceañera responsable y solidaria

Exhibe suavidad no exenta de firmeza. La joven muestra a la vez dulzura y seguridad

Son los movimientos, los gestos, la actitud y la expresiva forma de hablar de la Princesa Leonor la mejor seña de identidad de la Heredera de la Corona, una joven a punto de convertirse en quinceañera dentro de un par de semanas, que reivindicó ayer en sus palabras la responsabilidad y la solidaridad como valores imprescindibles de los jóvenes para asegurarse un futuro mejor. Lo hizo con suavidad no exenta de firmeza, como representante de un sector de la sociedad a la que ella y su hermana pertenecen: la juventud.

Ella vive plenamente esa época tan especial de la vida de las personas, en la que descubren tantos sentimientos nuevos, que en su caso y en la de tantos chicos y chicas de su edad, les ha tocado afrontar con tristeza, angustia e incertidumbre debidas a la pandemia que afecta tan penosamente a todos.

Algo más triste

La Princesa de Asturias se ha convertido ya, sin sombra de duda, en una joven que empieza a afrontar su papel de Heredera de la Corona en todos los sentidos. Físicamente, su aspecto es de una gran dulzura, sus rasgos son delicados y armónicos, su figura es esbelta y espigada, su voz es aún muy suave, pero no carece de firmeza cuando pronuncia su discurso en el acto de entrega de los premios que llevan su nombre.

Una ceremonia en la que no ha prodigado las mismas sonrisas que derrochó el año pasado, cuando intervino por primera vez en los premios, ya que las circunstancias han cambiado diametralmente y han limitado enormemente los actos en este año, en el que la Covid-19 ha traído tanta tristeza, angustia y desesperación a todos los habitantes de nuestro planeta.

Mucho por hacer

Este año, la Princesa ha tenido que subrayar la importancia de adaptarse a lo que está pasando, porque es tiempo de dolor por los fallecidos, de recuerdo emocionado a todos los que han padecido pérdidas en sus familias y de reconocimiento a todos los que se han esforzado por salvar vidas.

El rostro serio de Leonor de Borbón en Oviedo, frente a su sonrisa abierta del año pasado, es un ejemplo de lo que la Princesa deberá afrontar en el futuro, ya casi un presente, en el que la primogénita de los Reyes Felipe y Letizia intensificará su preparación para ejercer plenamente su papel de sucesora al trono del Reino de España. Le quedan por delante todavía años de estudio y formación, quizá un curso de estancia en un país del extranjero, como hizo su padre, el Rey, que le podrá servir para ganar en independencia y saber valerse por sí sola, sin la protección habitual de sus padres. También es posible que la Princesa de Asturias reciba una formación militar, aunque probablemente no será tan intensa como la que desarrolló su padre en las tres Academias militares. Y que curse una carrera universitaria en la que tendrá que compaginar sus inclinaciones personales con lo que sea más útil para su futuro como Reina de España