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Máximo Valverde: «Antes me enrollaba con cuatro o cinco mujeres a la vez, ahora con una de de vez en cuando»

Acaba de volver al cine con «Amalia en otoño», y hoy se sincera sobre su vida sentimental mientras recuerda con cariño sus romances de juventud con Isabel Pantoja y Rocío Jurado

Máximo Valverde
Máximo ValverdeFernando AlvaradoEFE

La reciente vuelta al cine de Máximo Valverde con la película «Amalia en el otoño» (Anna Utrech y Octavio Lasheras), que protagoniza junto a María José Alfonso y Manuel Zarzo, supone un homenaje a la tercera edad, un ejemplo de amor y solidaridad con nuestros mayores en tiempos de pandemia. Y coincide con su cincuenta aniversario como actor. Además, es uno de los actores que tuvo sus más y sus menos con el polémico empresario José Luis Moreno: «Me dejó tirado, me propuso presentar el programa «Entre amigos» con Juncal Rivero, estuve haciendo pruebas en su casa, todo estaba pactado, y el último día decidió presentarlo él. Por su culpa también perdí la posibilidad de rodar la segunda parte de la serie «Curro Jiménez». Moreno me pidió que no lo hiciera porque a su lado iba a ganar mucho más dinero. Mintió y me quedé sin lo uno y sin lo otro. Fue un chasco tremendo», confiesa.

–¿Le pidió algo que usted no aceptó? ¿Se le insinuó?

–No, no, en ese sentido no tengo ningún reproche.

–¿Y se justificó de alguna forma ese hombre por dejarle tirado?

–Estuve en la puerta de su casa para intentar hablar con José Luis, pero nunca me recibió. Después de lo que me hizo a mí, me puedo creer todo lo que dicen de ese hombre… Lo que no entiendo es por qué la gente le denuncia ahora y no lo hicieron cuando ocurrieron las situaciones.

–¿Cómo vive el amor a sus setenta y seis años?

–Con tranquilidad… Me parezco mucho al personaje de «Amalia en el otoño» sobre las ansias de vivir, tengo una edad, pero por dentro me siento joven. Sigo en activo, haciendo mucho teatro, con ganas de trabajar, no sirvo para quedarme en casa. Además, no me ha afectado la pandemia desde el punto de vista médico.

–Pero, ¿cómo son sus relaciones sentimentales en la tercera edad?

–Muy bonitas, aunque antes has vivido el amor con una intensidad que ya no tienes. Ni muchísimo menos. Qué más quisiera conservar lo intenso.

–Fue usted un gran ligón…

–Podía enrollarme con cuatro o cinco mujeres al mismo tiempo, mientras que ahora, con una de vez en cuando. Pero la ilusión sigue siendo muy bonita.

–¿Quién ha estado con más mujeres, Julio Iglesias o usted?

–En ambos casos se ha exagerado mucho, ja, ja, ja. La verdad es que yo lo tuve muy fácil, porque era una persona atractiva, graciosa y simpática. Una vez, durante el Festival de Benidorm, me encontré con Julio y me dijo delante de todo el mundo: «Eres el único que ha salido con más mujeres que yo». Le contesté que ya me gustaría haber estado con la mitad que él.

–¿Tiene ahora pareja?

–Estoy solo, tranquilo y bien. Bueno, tengo mis rollitos… Eso que llaman amistades peligrosas, ja, ja, ja. De las de derecho a roce. Eso que no me falte.

–¿Quién fue la mujer de su vida?

–Amparo Muñoz. Me enamoré perdidamente de ella, era una joven de 18 años y una belleza. La mujer más guapa que he conocido en mi vida.

–¿Por qué se separaron?

–Ella se metió en unos mundos muy peligrosos y difíciles de controlar. Yo le decía que tuviera cuidado, que dejara aquello, que no me gustaba nada, y eso creaba muchas discusiones entre nosotros. Llegó un momento en el que me tomó como su enemigo por llamarle la atención. Y cortamos. Porque me quedaban dos opciones, o arrastrarme con ella al abismo o dejarla…

–Y salió con Isaabel Pantoja.

–Fue una historia preciosa, un amor de juventud. Isabel estaba a punto de cumplir la mayoría de edad, tuve que pedirle permiso a su padre para salir con ella, pero aquello no cuajó. Le sigo teniendo un cariño muy grande.

–Sentirá entonces pena al ver sus desavenencias con su hijo Kiko Rivera.

–Muchísima. Isabel está muy cambiada, no tiene nada que ver con la joven maravillosa que yo conocí. Ahora no la reconozco. No entiendo su forma de ser.

–También le relacionaron con Rocío Jurado.

–Tuvimos una historia muy bonita también, sí. Surgió un romance entre los dos mientras rodábamos la película «Una chica casi decente», pero no fue largo.

–¿Y que pasó con aquella mujer con la que estuvo a punto de casarse?

–A esa prefiero no nombrarla. Estaba loca perdida. Me engañó, porque se casó en Inglaterra y me lo ocultó. Hablamos de boda en serio, y menos mal que descubrí toda la verdad.

–¿Ha roto más relaciones que las que le rechazaron?

–No lo sé. Yo me entregaba mucho y no siempre salían las cosas bien. Pero me he sentido muy amado…

–¿Echa de menos una compañía femenina?

–Mire, lo que más me gusta del mundo es la libertad, no sentirme atado a nada ni nadie. Y si tienes alguien al lado ya no eres libre. Gracias a serlo pude hacer cosas como torear, viajar, ser actor… Estas profesiones son muy inestables, la verdad es que pasé momentos muy desequilibrados, y si hubiera estado casado y con hijos, no podría haber hecho muchas cosas.

–¿Cuál es el secreto de la seducción?

–Presentarte como eres, sin mentiras, y tener buena labia. Ir con la verdad por delante.

Presume Máximo Valverde, además, de «estar muy bien de salud, y creo que me queda cuerda para rato, mucho camino por recorrer. Hombre, tengo mis achaques, alguna que otra gotera, pero nada más».

De hecho, ahora se sube a los escenarios con la obra de teatro «Con ganas de reír», en la que comparte protagonismo con su gran amiga, y ex novia, Eva Santamaría, aunque niega en rotundo que entre ellos hayan vuelto a aflorar aquellos románticos sentimientos del pasado: «Pasamos tanto tiempo juntos que la gente se cree que somos novios, pero lo único que nos une es la profesión y una bonita amistad, nada más», asegura el actor.

–¿Y no ha pensado todavía en jubilarse?

–Nunca, no serviría para quedarme en casa sin hacer nada. La ilusión por subirme a un escenario todavía sigue muy viva.

–Fue torero…

–Mi otro yo... La afición me viene de toda la vida, desde que era un niño. Y logré hacer realidad mi sueño de vestirme con el traje de luces. Tomé la alternativa en la plaza de toros de Estepona, con una gran figura como padrino, Manuel Benítez «El cordobés». Fue una tarde que no olvidaré en toda mi vida. Y Cristina Sánchez fue la testigo.

–Pero se cortó la coleta inmediatamente...

–Bueno, ya lo he dicho otras veces. El oficio de actor es menos arriesgado que el de torero, no te juegas la vida. Pero mi ilusión era tomar la alternativa, y cuando conseguí esa meta ya había decidido cortarme la coleta.

–¿No volvió a torear?

–Sí, en capeas y festivales.

–Y también casi se convierte en abogado.

–Estudié hasta cuarto de carrera en la Universidad de Sevilla. Pero reconozco que desde muy chico mi verdadera vocación siempre ha sido la taurina, aunque luego se cruzó por medio el mundo de la interpretación y en él me he quedado.

–¿Qué actor es su mayor referente?

–Sin lugar a dudas, Anthony Quinn.

–¿Y qué torero?

–Me gusta mucho José Tomás.